Tímidos avances en la minería submarina, las áreas protegidas o los corales: estos son los acuerdos de la Conferencia de los Océanos de Lisboa

142 países aprueban una declaración política no vinculante para proteger los mares y hacen una llamada para “ser más ambiciosos” en la salvaguarda del medio ambiente

Una mujer mira hacia el océano en California; al fondo, una plataforma petrolífera y un buque.
Una mujer mira hacia el océano en California; al fondo, una plataforma petrolífera y un buque.Allen J. Schaben (Los Angeles Times via Getty Imag)

La II Conferencia de los Océanos de la ONU, que se ha celebrado a lo largo de los últimos cinco días en Lisboa y a la que han asistido más de 7.000 personas de 142 países, ha dado a luz a una descafeinada declaración política que no menciona el espinoso tema de la minería submarina y no fija tampoco compromisos vinculantes. El texto reconoce el efecto “devastador” del cambio climático en los océanos, alerta sobre el “nefasto” estado de los mares y pide “más ambición”. Además, admite el “fracaso colectivo” en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14, relativo a los océanos, y evita citar el gran desafío para 2030: proteger el 30% de los mares.

Junto a esta aprobación unánime, los países han lanzado conjuntamente una llamada para estar más comprometidos para salvar los mares. “Esta declaración es una señal del ánimo de las Naciones Unidas, pero queremos ser más ambiciosos”, ha asegurado el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, antes de clausurar oficialmente la cita. Pese a estas palabras, ONG como Greenpeace y Oceana acusan a los representantes reunidos en la capital portuguesa de “falta de ambición”.

En esta última jornada, Naciones Unidas ha reclamado a los países ricos que avancen en la aportación de 100.000 millones de dólares comprometida para garantizar el desarrollo sostenible y ha advertido que el cambio climático lleva al mundo a “una carretera hacia el infierno”. “Estamos esperando los 100.000 millones prometidos por los países ricos, necesitamos esos 100.000 millones”, ha reclamado el enviado especial de los Océanos de la ONU, Peter Thomson.

“En este momento, estamos en una carretera hacia el infierno, es el camino en el que nos encontramos”, ha alertado Thomson. Necesitan “billones de dólares” porque quieren energía renovable en alta mar, inversión en acuicultura sostenible y una infraestructura de sistema de saneamiento que eviten contaminación de las lagunas, ha continuado.

Más allá de la declaración, algunos países han llegado a acuerdos durante la cita en ámbitos como la minería submarina, la protección de las aguas internacionales o la salvaguarda de los corales. Estos son los principales avances:

Limitación de la minería submarina. La minería en aguas profundas no tiene ni una mención en la declaración de la Conferencia, pero el tema ha planeado sobre la cita, donde varios países han exigido una moratoria a estas explotaciones hasta que haya conocimiento científico suficiente sobre sus impactos. Palaos lanzó una alianza de países para pedir esta prórroga, con la colaboración de la Coalición para la Conservación de las Aguas Profundas y a la que se unieron de inmediato los estados oceánicos Fiji y Samoa. Esperan que otros también se sumen.

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Francia se posicionó en contra de avanzar contra la minería submarina: “Debemos crear un marco legal que pare la minería en alta mar y no permitir nuevas actividades que pongan en peligro estos ecosistemas”, defendió el presidente galo, Emmanuel Macron. Y Chile refrendó en el pleno su solicitud de una moratoria para la explotación minera del lecho marino.

Proteger las aguas internacionales. Proteger la biodiversidad de las aguas internacionales cuando se acercan las negociaciones en el seno de la ONU previstas para agosto para intentar conseguir un tratado vinculante también ha sido una de las claves de la cita de Lisboa. La Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza y las Personas que aspira a proteger el 30% de los océanos para 2030, lanzada en 2021 por Costa Rica, Francia y Reino Unido, alcanzó a los 100 países miembros, según se anunció en Lisboa.

Varios países anunciaron éxitos o compromisos en este sentido: Costa Rica, Colombia y Panamá ya han alcanzado la meta, y República Dominicana, Uruguay y Portugal prometieron hacerlo para 2030. Bloomberg Philanthropies, Moore Foundation, el Fondo Internacional de Conservación de Canadá y otros seis socios se comprometieron con una donación colectiva de 1.000 millones de dólares (960 millones de euros) para iniciativas que contribuyan a la meta del 30 %.

Salvar los corales. El 25 % de la vida marina depende de los arrecifes de coral, y en Lisboa se anunciaron inversiones para protegerlos. Australia dedicará 1.200 millones de dólares (1.152 millones de euros) en los próximos diez años para preservar la Gran Barrera de Coral. Y el presidente de los Fondos Globales para los Arrecifes de Coral (GFCR, por sus siglas en inglés), Chuck Cooper, anunció una contribución conjunta de Bloomberg Filantrophy y Builders Vision por 18 millones de dólares (17,3 millones de euros).

Contra la acidificación. La Alianza Internacional contra la Acidificación de los Océanos, una coalición voluntaria de gobiernos y organizaciones no gubernamentales que representan a casi a 300 millones de personas y más de 360.000 kilómetros de costa, ganó un nuevo miembro de peso: Estados Unidos.

Pesca sostenible y regulada. Los apoyos a una pesca sostenible y regulada, así como a los pequeños pescadores, han sido otro de los temas recurrentes. Después de conseguir en junio un acuerdo en la Organización Mundial del Comercio (OMC) para prohibir subsidios a la pesca ilegal, no declarada y no regulada, su directora general, Ngozi Okonjo-Iweala, apeló a los países en Lisboa a formalizar su adhesión al acuerdo. España garantizó que seguirá ejerciendo un “liderazgo a nivel internacional” en la lucha contra la pesca ilegal. Y también hubo algunos anuncios en materia pesquera: Tailandia hará una moratoria para las nuevas licencias comerciales de pesca de arrastre y prepara un presupuesto de 40 millones de dólares (unos 38 milones de euros) para un programa de desmantelamiento.

Obra del artista canadiense Benjamin Von Wong instalada en Lisboa para denunciar los plásticos que vertemos al mar.
Obra del artista canadiense Benjamin Von Wong instalada en Lisboa para denunciar los plásticos que vertemos al mar. LUDOVIC MARIN (AFP)

Otras inversiones. La cumbre también sirvió para anunciar otras inversiones azules, como la del Banco de Desarrollo de América Latina-CAF, que destinará 1.250 millones de dólares (1.200 millones de euros) a financiar proyectos para preservar e impulsar los ecosistemas marinos y costeros de América Latina y el Caribe en los próximos cinco años.

Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) lanzará “Ocean Promise”, para impulsar líneas de acción que compensen las pérdidas causadas por la incorrecta gestión de los océanos, que equiparan a un billón de dólares anuales.

"Marcha azul por el clima" celebrada este jueves en Lisboa junto al Altice Arena.
"Marcha azul por el clima" celebrada este jueves en Lisboa junto al Altice Arena. MIGUEL RIOPA (AFP)

Críticas de las ONG

Las organizaciones no gubernamentales presentes en la capital portuguesa han mostrado sus críticas a la cumbre. Este viernes, activistas de Greenpeace han protestado frente al Altice Arena lisboeta, donde se desarrolla la cita, contra el “escaso compromiso” de los países para proteger los océanos y para exigir la aprobación del Tratado Global de Océanos. Con pancartas que muestran tiburones “muertos por la inacción política” y con mensajes como “Strong Ocean Treaty now” (Tratado firme de los océanos ya), los ecologistas se han hecho notar fuera del recinto.

Para la responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace, Pilar Marcos, los líderes “no están cumpliendo su promesa de proteger los océanos”, ya que mientras los Gobiernos continúan diciendo “palabras bonitas” sobre la protección de los océanos, millones de tiburones mueren cada año por barcos de la Unión Europea. “El mundo debe ver a través de su hipocresía”, ha apostillado. En ese sentido, recuerda cómo líderes como el comisario de la UE, Virginijus Sinkevicius, han prometido reiteradamente entregar un ambicioso Tratado Global de los Océanos y proteger el 30% de los océanos del mundo para 2030.

Mientras, Ignacio Fresco, asesor político de Oceana, considera que la cumbre se clausura con una sensación de “falta de ambición” en un contexto de necesidad de “mayor transparencia” internacional y de un acuerdo mundial por los océanos semejante al del clima. Según Fresco, “hay una falta de compromiso, de hoja de ruta y de gestión de los océanos” por parte de los países asistentes, y una necesidad de que los compromisos internacionales se traduzcan en “acciones reales que abarquen todos los problemas” a los que se enfrentan los océanos, que suponen el 70% de la superficie del planeta.

El representante de la ONG pide un “acuerdo mundial por los océanos” para reconocer su importancia en “la supervivencia” de la humanidad, y reivindica el papel de los mares en la absorción del dióxido de carbono (CO₂), como proveedores de nutrientes y de biodiversidad y como principales reguladores del clima.

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