La gripe aviar obliga a cerrar un parque de Móstoles tras aparecer un centenar de aves muertas

Más de 1,1 millones de pavos y gallinas se han tenido que sacrificar ya este año en 30 granjas en España y se ha detectado otra treintena de casos en ejemplares silvestres

Ocas y patos en el parque El Soto de Móstoles.
Ocas y patos en el parque El Soto de Móstoles.google Maps

La gripe aviar está golpeando como nunca a las granjas en España, donde desde enero se han tenido que sacrificar ya 1.150.000 aves en 30 explotaciones debido a brotes de influenza, según la última actualización del Ministerio de Agricultura. Además, se han detectado otra treintena de casos en aves silvestres muertas en 14 provincias españolas. A esta lista se suma ahora el parque municipal de El Soto, en Móstoles, un municipio madrileño de 200.000 habitantes.

La Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Agricultura de la Comunidad de Madrid ha confirmado este martes que la muerte de 90 ocas, cinco gansos del Nilo y un ánade real en este parque se debe a la gripe aviar. Pese a su virulencia y rápida expansión entre las aves, tanto el ministerio como el Gobierno regional recuerdan que la variante actual —la H5N1— que está barriendo Europa tiene una baja capacidad de transmisión a los seres humanos. Sin embargo, como medida de precaución, el parque de Móstoles lleva cerrado desde que el viernes los técnicos municipales recogieron los primeros ejemplares muertos y se empezó a sospechar que se trataba de gripe aviar. Este es el tercer brote que se detecta en la Comunidad de Madrid.

En los últimos años, España se había librado casi por completo de los efectos de la gripe aviar, que ha repercutido con mucha fuerza en Europa. Pero en enero se detectó el primer caso en una granja de pavos de la localidad segoviana de Fuenterrebollo, lo que obligó a sacrificar a 18.900 animales. Desde entonces se ha producido un goteo de casos, que principalmente afectan al sur de la Península; Sevilla y Huelva con las provincias con más granjas afectadas.

Algunos expertos vinculan la expansión de esta variante por la Península a la sequía. La falta de agua hace que se concentren un mayor número de aves en unas masas de agua más pequeñas, con lo que aumentaría la transmisión de la enfermedad, que viaja de un lugar a otro con las especies migratorias.

Pese a no haberse detectado una capacidad zoonósica significativa —es decir, que su potencial transmisión a las personas resulta muy reducida—, el Ministerio de Agricultura recomienda “minimizar el contacto innecesario con las aves que muestren síntomas clínicos o se hallen muertas en el campo”. Aunque Agricultura recuerda que este virus “no puede ser transmitido al hombre a través de carne de ave cocinada, huevos o productos procesados derivados de ellos”.

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Cuando se detecta la enfermedad, como ha ocurrido en el parque de Móstoles según los análisis realizados por el Gobierno regional, las autoridades tienen que aplicar planes de refuerzo de las medidas de bioseguridad en las explotaciones avícolas para evitar la expansión de la influenza. En Madrid, apuntan fuentes de la Consejería de Medio Ambiente, se ha avisado ya a las explotaciones ubicadas en radio de 10 kilómetros alrededor del parque de El Soto de Móstoles donde ha aparecido el centenar de aves muertas.

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