¿Por qué vemos las fases de la Luna?

La posición relativa del Sol, la Tierra y la Luna determina que veamos una fracción mayor o menor

Fotografía resultado de un mosaico de 40 imágenes individuales de diferentes partes de la Luna.
Fotografía resultado de un mosaico de 40 imágenes individuales de diferentes partes de la Luna.

La Luna es un objeto rocoso que no tiene atmósfera ni emite luz de igual manera que no emite luz una roca que nos encontramos en el campo. Cuando miramos de noche hacia el cielo, solo vemos la parte de la Luna que en ese momento está siendo iluminada por el Sol. Es algo similar a pasear de noche por el campo e iluminar una piedra con una linterna. Solo vemos la parte de la roca iluminada por la luz de nuestra linterna, el resto queda en la oscuridad. En el caso de la Luna, no somos nosotros los que la estamos iluminando con una linterna supergigante sino el Sol y por eso no podemos controlar qué parte vemos. La posición relativa del Sol, la Tierra y la Luna determina que veamos una fracción mayor o menor.

Todos sabemos que la Luna gira alrededor de la Tierra. Cuando estamos en ese momento del giro en el que el Sol, la Tierra y la Luna se hallan aproximadamente alineados en ese orden, desde la Tierra podemos ver la cara iluminada de la Luna al completo y es lo que llamamos “luna llena”. En el caso opuesto, cuando el orden de alineación es Sol, Luna y Tierra no podemos ver la cara iluminada por el Sol y es lo que llamamos “luna nueva”. Las posiciones intermedias corresponden a la luna creciente o decreciente.

Hablamos de luna creciente cuando cada día vemos una fracción más grande de la cara iluminada, dicho de otra manera, es el periodo que va desde la luna nueva a la luna llena. La luna creciente se ve en el hemisferio norte con forma de D (arco iluminado hacia la derecha) y con forma de C (arco iluminado hacia la izquierda), en el hemisferio Sur. Decimos que la Luna está en fase decreciente o menguante cuando cada día vemos menos porción, es decir, es el período que comienza con la luna llena y termina con la luna nueva. En el hemisferio norte la luna decreciente aparece con forma de C, mientras en el hemisferio sur se ve con forma de D.

El ciclo lunar dura aproximadamente 29 días y 12 horas. Este es el tiempo necesario para que se repita la misma fase lunar, o dicho en otros términos, para que se repita la misma posición relativa del Sol, la Tierra y la Luna. Sin embargo, el tiempo que tarda la Luna en completar una órbita alrededor de la Tierra es algo menor, aproximadamente 27 días y 7 horas. La diferencia entre los dos tiempos se debe a que mientras que la Luna gira alrededor de la Tierra, la Tierra también está girando alrededor del Sol. Y los dos ciclos no coinciden exactamente porque la Tierra “se mueve”.

Además de las fases lunares, los terrestres tenemos otras evidencias de que la Luna está girando alrededor de nuestro planeta. La Luna, al igual que el Sol y todos los astros, sale y se pone cada día. Debido al giro de la Luna alrededor de nuestro planeta, la hora a la que la Luna aparece en el horizonte se retrasa unos 50 minutos cada día, volviendo a repetirse la misma hora en aproximadamente un ciclo lunar.

La importancia cultural de las fases lunares es enorme. Desde la antigüedad se han utilizado para crear calendarios. Ya en Babilonia medían el tiempo con meses lunares. Nuestros meses también son lunares aunque los hemos redondeado fijando la duración en 30 días. Y hay calendarios religiosos, como el musulmán, que siguen estrictamente los ciclos lunares.

Una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez es por qué no hay un eclipse de Sol todos los meses. No ocurre así porque el plano en el que gira la Luna alrededor de la Tierra está inclinado unos 5 grados con respecto al plano en el que gira la Tierra alrededor del Sol. Todos los meses pasamos por la fase de luna nueva en la que la Luna se encuentra entre el Sol y la Tierra, pero sólo cuando los tres astros están perfectamente alineados se produce un eclipse de Sol. Cada eclipse de Sol es visible solo desde ciertas zonas de la Tierra. Para ver un eclipse total de Sol desde un mismo lugar de la Tierra hay que esperar cientos de años. Afortunadamente, nosotros tenemos que esperar menos porque en España se podrá observar un eclipse total de Sol el 12 de agosto de 2026.

La Luna se va alejando poco a poco de nosotros, a un ritmo de unos 3,8 centímetros cada año. Llegará un momento en el que se verá más pequeña y ya no podrá eclipsar al Sol.

Asunción Fuente es doctora en Física Teórica e investigadora del Observatorio Astronómico Nacional.

Pregunta enviada vía email por Orfilia Beatriz Garrido

Coordinación y redacción: Victoria Toro

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