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El estudio de la filosofía para la comprensión científica

La filosofía no ha de quedarse fuera de los planes de estudio por ser fundamento para desarrollar la vocación de un alumnado despierto al interés científico

Filosofía colegios
Clase de Filosofía en un instituto de Madrid.Samuel Sánchez (EL PAÍS)
Montero Glez

Si encontrásemos sentido a las leyes que rigen el mundo subatómico de la mecánica cuántica sería para preocuparse. Tanto como que no entenderíamos lo que en realidad nos muestra la mecánica cuántica.

Pero se hace difícil, por no decir imposible, comprender esto último si antes no nos hemos entrenado para la reflexión, es decir, si antes no nos hemos preparado para desentrañar las implicaciones filosóficas de la mecánica cuántica. De ahí que resulte tan necesario señalar que las herramientas de las humanidades son necesarias para completar el conocimiento científico. Sin ellas, dicho conocimiento se quedaría sin su parte sustantiva, es decir, sin imaginación.

Sin ir más lejos, en este mismo periódico, Manuel Vicent argumentó a favor de la filosofía en nuestro sistema educativo. Con todo, lejos de la disyuntiva que se plantea entre lo útil o inútil de una asignatura como la filosofía, vamos a tomar la filosofía como fundamento para desarrollar la vocación de un alumnado despierto al interés científico. Leibniz nos puede servir de ejemplo para mostrar que, tanto la filosofía como las matemáticas, ambas disciplinas son un logro natural de la misma realidad científica.

En el caso del filósofo alemán no se podría entender una disciplina sin la otra. Porque las leyes físicas son fenómenos mentales propios de los grados de abstracción que propone el estudio de la filosofía. Carl Sagan lo explicó mejor que nadie cuando apuntó que somos materia estelar que reflexiona sobre las estrellas.

Acaba de salir un libro, un breve ensayo, escrito por el profesor de filosofía Jeffrey John Kripal donde se habla de estas cosas. El libro se titula El vuelco y ha sido publicado en castellano por Atalanta. En él, el profesor Kripal nos va ilustrando con ejemplos acerca de la relación de dependencia que existe entre humanidades y materia científica. Es un trabajo muy curioso, pues sin dejar de lado el conocimiento científico, Kripal se adentra en la parte mística que todo experimento lleva consigo cuando se desarrolla desde la primera persona.

En uno de sus capítulos nos presenta una relación de nombres propios que han salido del armario científico y con ello han completado su conocimiento. De entre todos ellos, destaca Hans Berger (1831-1941), quien sufrió un accidente al caer de un caballo mientras estaba en el ejército cumpliendo el servicio militar, y desde el suelo pudo ver cómo se acercaba arrollador, a gran velocidad, un carro de combate.

Si el carro no llega a frenar en el último momento, Berger hubiera muerto aplastado y no hubiese sido el descubridor del encefalograma. Porque cuando Berger cayó de su caballo, a muchos kilómetros del lugar, su hermana lo vivió en el mismo instante en que el accidente estaba sucediendo. Tuvo la sensación de que asistía a la caída de su hermano a pesar de la distancia.

A partir de entonces, Berger empezó a estudiar, a investigar la conexión entre las leyes físicas y los fenómenos mentales, lo que le llevó a curiosear en la energía psíquica, en la electricidad del cerebro humano. Desde la psiquiatría se dio cuenta de que la relación entre la magnitud de un suceso y la intensidad con la que este es percibido no depende de su cercanía, sino que hay una relación científica que no está divorciada de la filosofía como madre de todas las ciencias.

El de Berger tan solo es un ejemplo que nos sirve para señalar que el sentido cósmico de lo humano, tal y como apunta Manuel Vicent en su artículo, no puede quedarse fuera de los planes de estudio, pues al hacerlo eliminaríamos todo tipo de inspiración científica. Por eso, el estudio de la filosofía es de vital importancia.

El hacha de piedra es una sección donde Montero Glez, con voluntad de prosa, ejerce su asedio particular a la realidad científica para manifestar que ciencia y arte son formas complementarias de conocimiento.

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Sobre la firma

Montero Glez
Periodista y escritor. Entre sus novelas destacan títulos como 'Sed de champán', 'Pólvora negra' o 'Carne de sirena'.

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