_
_
_
_
_
Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia
Tribuna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las tribunas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Por qué hemos lanzado #NoMoreMatildas

Las autoras defienden que “es el momento de empezar a poner fin a las desigualdades de las mujeres en el ámbito científico”

Una de las ilustraciones de la campaña #NoMoreMatildas.
Una de las ilustraciones de la campaña #NoMoreMatildas.RODRIGO GARCÍA

#NoMoreMatildas es una llamada de atención y es una queja. #NoMorematildas describe el conocido como efecto Matilda, por el que muchas veces, en vez de reconocer el trabajo realizado por mujeres, sus logros se atribuyen a varones. Los ejemplos conocidos son cientos; los no conocidos deben de ser miles. Entre otras muchas, las físicas Marie Curie, Lise Meitner o Chien Wu lo sufrieron; también la bióloga Nettie Stevens; la astrónoma Caroline Herschel; la química Rosalind Franklin; la bioquímica Gerty Cori o la neurocientífica Marian Diamond. De todas estas, y de muchísimas otras, solo ahora sabemos que hicieron el trabajo que, en un principio, y a veces durante decenas de años, se atribuyó a sus compañeros de investigación, que en ocasiones eran también sus maridos.

El corolario falso de la invisibilidad es que, si no las hubo antes, es normal que tampoco las haya ahora

El resultado de este fenómeno es una profunda injusticia histórica, ya que esas mujeres se vieron privadas de reconocimiento, muchas de ellas durante toda su vida. Pero, con ser grave, esa no es la única consecuencia del efecto Matilda. Borrar a las mujeres de la historia de la de la ciencia -pero también de la de la literatura, la música, el arte, la filosofía y del resto de actividades del saber- nos deja una imagen del pasado que es una gran mentira. Parece que en ese pasado no hubo mujeres que descubrían, inventaban, componían, aprendían y enseñaban. El corolario falso de esa invisibilidad es que, si no las hubo antes, es normal que tampoco las haya ahora. O que es normal que sean muchas menos las mujeres dedicadas a la ciencia y la tecnología que los hombres dedicados a la ciencia y la tecnología. O que es normal que en los puestos de decisión haya muchas menos científicas que científicos. Es decir, esa invisibilización sirve para justificar la injusticia actual.

Pero siempre ha habido mujeres haciendo ciencia, como las ha habido en el resto de campos del saber. Claro que eran menos que los hombres, porque ellas debían enfrentarse a obstáculos monstruosos. Y, aun así, siempre estuvieron ahí. Utilizando sus cerebros para mejorar el mundo.

Con #NoMoreMatildas queremos rescatar a esas mujeres del olvido. Para que todas y todos las conozcamos. Pero sobre todo para que irrumpan en los libros escolares

Con #NoMoreMatildas queremos rescatar a esas mujeres del olvido. Para que todas y todos las conozcamos. Pero sobre todo para que irrumpan en los libros escolares. Con ellos, con los materiales educativos que utilizan nuestras niñas y nuestros niños, ocurre una paradoja inadmisible. En teoría ese material está elaborado para enseñarles lo que es el mundo, para que lo entiendan y les prepare para entrar en él como adultas y adultos. Pero resulta que el mundo que describen los libros de texto es falso. Es una mentira, y una mentira insidiosa porque en ellos no aparecen las mujeres.

Más información
“No se trata de forzar a las niñas a estudiar una carrera científica, sino de que sepan que pueden cursarla”

La investigadora Ana López-Navajas publicó en 2011 un estudio sobre 115 libros de texto. Los resultados fueron dramáticos: en los materiales de Secundaria, solo el 7,5% de las personas que aparecen citadas eran mujeres. En entrevistas posteriores, López-Navajas ha explicado que en los años que han pasado desde entonces esa cifra ha subido hasta dos o tres puntos porcentuales. Lo que, en el mejor de los casos, significa que en los libros de texto actuales las mujeres son el 10%, y solo en algunas asignaturas. El problema de los libros de texto no es solo que no tengan ni la más mínima referencia a los miles de mujeres que han hecho avanzar el conocimiento. El problema también, o sobre todo, es que lo que reflejan es un mundo en el que mandan los prejuicios de género: en la formulación de los problemas, en los ejemplos, en las ilustraciones. Los hombres son los que hacen, las mujeres las que sienten. Los hombres son los que trabajan, las mujeres las que cuidan.

Lanzamos #NoMoreMatildas porque queremos que las niñas y los niños conozcan la historia de la ciencia real, aquella en la que sí hubo mujeres

En la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) tenemos como objetivo prioritario hacer visibles a las científicas y luchar para que las investigadoras no estén obligadas a enfrentar desafíos mayores que sus colegas varones en sus carreras científicas. Por eso lanzamos #NoMoreMatildas. Porque queremos que las niñas y los niños conozcan la historia de la ciencia real, aquella en la que sí hubo mujeres. Porque creemos que solo si las escolares saben que muchas otras mujeres se dedicaron a la ciencia, podrán decidir con mayor libertad si esa es también una opción para su futuro. Porque nos parece inaceptable, a la vez que muy peligroso para nuestro porvenir como país, que el porcentaje de chicas matriculadas en algunas carreras clave para el futuro, como informática, sea el 12,9%; o que el porcentaje de jóvenes matriculadas en las facultades de matemáticas esté en descenso en los últimos años; o que en física o muchas ingenierías no supere el 25%. Para que esta situación injusta (y temeraria, ya que ¿qué ciencia vamos a construir sobre premisas sesgadas y parciales?) cambie, es imprescindible que las y los escolares cuenten con referentes femeninos. Esas mujeres a las que el efecto Matilda ha intentado borrar de la historia. Para que todas esas Matildas entren en condiciones de igualdad en los libros de texto. Para que haya mujeres no solo en los libros, sino también en los medios de comunicación, en los consejos de administración, en los puestos de poder y en todos los ámbitos. Para que las conozcamos, las admiremos y las sigamos. Y, sobre todo, para que nunca más haya Matildas. Para todo eso lanzamos hace un mes la campaña #NoMoreMatildas.

Tras la emocionante y explosiva respuesta social a la campaña, estamos seguras de que este era el momento. No solo el momento de lanzar esta campaña, sino el momento de decir basta. El momento de convocar al poder político y a los agentes sociales para que comiencen juntos a trabajar. El momento de empezar a poner fin a las desigualdades de las mujeres en el ámbito científico. El momento de que las niñas y las jóvenes dejen de padecer los estúpidos prejuicios de género que hacen sus vidas peores y más difíciles y el futuro de todos más incierto. Porque #NoMoreMatildas es, por encima de todo, una llamada de atención para construir un futuro mejor.

Carmen Fenoll es presidenta de AMIT. El Equipo Matildas de AMIT ha estado formado por Adela Muñoz Páez, Victoria Toro, Maite Paramio, Joaquina Álvarez-Marrón, Carmen Mayoral y Trinidad Serrano.

Puedes seguir a Materia en Facebook, Twitter, Instagram o suscribirte aquí a nuestra newsletter

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_