Análisis
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Lecciones de una mala cifra

Ni el millón de contagiados oficiales ni los cinco millones oficiosos nos protegen contra el virus. Las medidas de confinamiento son inevitables

Una trabajadora de una residencia de mayores ayuda a una paciente, este lunes, en Madrid.
Una trabajadora de una residencia de mayores ayuda a una paciente, este lunes, en Madrid.David Fernández / EFE

La cifra de un millón de contagiados es con toda probabilidad una subestimación garrafal. El número oficial de positivos de coronavirus depende de tal abanico de factores de confusión –cuántas pruebas se hacen, a quién se las hacen y dónde, de qué tipo se eligen y cómo se comunican– que hasta los mejores matemáticos están sudando lágrimas para tratar de interpretarlo. Algunos no verían raro que las cifras reales quintuplicaran a las oficiales, lo que nos revelaría un margen de error casi inmanejable para un análisis competente. Con todos sus defectos, sin embargo, los números redondos nos ofre...

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