Un huerto cooperativo en peligro

Los vecinos que ocupan un solar del barrio de la Prosperitat de Barcelona se enfrentaron a la tercera orden de desalojo

El huerto cooperativo de la Prosperitat.
El huerto cooperativo de la Prosperitat.ALBERT GARCIA

En el antiguo solar abandonado de la calle Joaquim Valls 79, del barrio de la Prosperitat de Barcelona, empezó a germinar hace casi cuatro años la iniciativa Date una Huerta, un jardín donde se cultivan alimentos y flores, autogestionado por los mismos vecinos. El proyecto buscaba liberar al barrio de la plaga de ratas que se refugiaban entre la basura que se había ido acumulando a lo largo del tiempo en el recinto, después de que el antiguo propietario desahuciase a quienes vivían en la vivienda que ocupaba ese espacio en 2011 y luego la derribase.

“Somos unas veinte personas que gestionamos el huerto, pero cerca de trescientas colaboran activamente”, explica Jordi, el portavoz de la iniciativa. Asegura que Date una Huerta tiene una buena relación con los vecinos de la zona: “Limpiamos este espacio y lo habilitamos para que la plaga de ratas desapareciese. Dándole un uso, evitamos que se vuelva a repetir el problema ya que, aunque los vecinos denunciamos el abandono del lugar, el propietario simplemente se dedicó a pagar las multas e ignorar el problema”. “Tal vez me flipase al principio diciendo que aquí estaríamos quince años, pero oye, llevamos ya más de tres”, comenta Jordi, sorprendido por la longevidad del proyecto.

El solar se encuentra bordeado por un bloque de pisos y una vivienda de dos plantas. En el tabique que da a la calle, lo único que queda del antiguo edificio, hay pintados murales a favor de la ecología, cuelgan banderas pro LGTBI y se pueden leer consignas anarquistas. Los okupas han conseguido cultivar desde coles de Bruselas hasta jengibre, pasando por un pequeño jardín de flores entre las que encontramos orquídeas y margaritas. El espacio también se cede como punto de reunión o para realizar otras actividades.

El martes pasado los vecinos se enfrentaron al tercer intento de desahucio desde que se instalaron en el solar. “Hemos intentado contactar varias veces con la gestora del espacio, Haya, perteneciente al BBVA, para negociar la salida, pero nunca hemos obtenido respuesta”, lamenta Jordi. “La primera orden de desalojo nos llegó cuando apenas llevábamos una semana desde que habíamos montado el huerto”, pero no se llegó a ejecutar. Pere, uno de los vecinos implicado en el proyecto, lo explica: “La misma empresa paró la orden. Pasó más de un año hasta que nos notificaron la segunda orden de desahucio, luego seis meses hasta la tercera”.

“Nosotros ya lo hemos dicho varias veces, dejaremos el espacio siempre que se presente un plan para edificar en el terreno”, manifiesta el portavoz, Jordi. “No queremos que se vuelva a acumular basura y se generen los problemas que había antes, y sabemos que no existe dicho plan aún. Hace unas semanas, el solar se encontraba en venta en la página web de Haya, ahora, simplemente, ha desaparecido toda la información respecto al terreno”, asegura Jordi.

Unos 100 vecinos acudieron al solar para frenar el desalojo el martes. Pero después de varias horas sin que se presentaran ni la policía ni la comitiva judicial, se confirmó el aplazamiento del desalojo. Los vecinos lo celebraron con cantos, música, jamón y cerveza. A los intentos de este periódico por contactar con Haya, el fondo de inversión gestor del terreno, para esclarecer su versión, no se ha obtenido respuesta.

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