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Barcelona limitará la velocidad a 30 kilómetros por hora en dos de cada tres calles

El 1 de marzo todas las vías secundarias de la ciudad, las de tráfico de barrio, pasarán a ser 'Zona 30'

Barcelona, con las calles secundarias pintadas en azul y la red básica, en rojo.
Barcelona, con las calles secundarias pintadas en azul y la red básica, en rojo.Ayuntamiento de Barcelona

Hace ya casi 15 años que Barcelona comenzó a pacificar calles de la ciudad que tienen tráfico de proximidad, fijando un límite máximo de circulación de 30 kilómetros por hora. Comenzó con una prueba piloto en Sant Andreu en 2006. En 2007, se inició la extensión de las zonas 30 a 16 barrios con trama de casco antiguo y en las calles con un solo carril (o dos carriles en dos sentidos). Hoy más de la mitad de las calles de la ciudad ya tienen como límite 30. A partir del próximo domingo 1 de marzo, el gobierno de la alcaldesa Ada Colau se propone dar un salto y sumar 112 kilómetros de zonas 30 durante este año. Supondrá haber pacificado toda la red viaria secundaria, que representa dos tercios de todas las calles de la ciudad

Administrativamente, la extensión de las zonas 30 se plasmará en un decreto de alcaldía que Colau firmará esta semana, previsiblemente el jueves, y que establecerá el límite de 30 kilómetros por hora en todas las vías de la red secundaria. Y no solo las de un carril de circulación, sino también las que tengan más de uno o más de uno por sentido.

En vistas a 2021, la idea es comenzar a ampliar la limitación a las calles de la red básica —en las que se basa la conexión entre distritos de la ciudad, soportan un mayor volumen de tráfico y son vía de paso para el transporte público— hasta alcanzar el 75%, con 100 kilómetros más.

Se sumarán así a la pacificación arterias como Via Laietana, Jordi Girona, Mandri, Travessera de Gràcia, carretera del Carmel, Consell de Cent o Diputació, Mare de Déu de Montserrat, Pi i Molist, Torras i Bages, Almogàvers o Taulat. Este lunes pasó a ser zona 30 el eje Creu Coberta - Sants, un tramo de 2,4 kilómetros que discurre entre la plaza de Espanya y la calle de Munné por el que cada día pasan unos 9.000 vehículos por sentido.

La reducción de velocidad en las calles persigue matar varios pájaros de un tiro: reducir la siniestralidad, la gravedad de los accidentes y el ruido y hacer la ciudad más habitable. Y, para lograrlo, a la espera de la instalación de 20 radares en 2021, de entrada se combinarán otras herramientas: las vías se señalizarán con pintura en el suelo y con señales verticales, pero la actuación más drástica será modificar las frecuencias semafóricas. Esto es, no permitir que los coches circulen seguido a lo largo de varias travesías, para impedir que ganen velocidad.

El consistorio tampoco descarta recurrir a otras herramientas para reducir la velocidad, como son los cojines berlineses (piezas de caucho con grosor suficiente para obligar a los coches a frenar) o pasos de peatones elevados.

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“Toda la ciudad debe ser declarada zona 30, por seguridad, por el medioambiente y por el ruido”, proclamó ayer la teniente de alcalde de Urbanismo, Ecología y Movilidad, Janet Sanz. Pero ojo: aunque dijo “toda”, se refería a todas las calles que no son red básica. La concejal de Movilidad, Rosa Alarcón apuntó que reducir la velocidad en las calzadas comportará “garantizar la convivencia de todos los medios de transporte”, y citó también a la bici, que en algunas calles deberá compartir el espacio con los coches, como en la futura Via Laietana.

Límite de 50 por hora

Alarcón también señaló que de forma simultánea a la extensión de las zonas 30 se velará para que en el resto de la ciudad se cumpla con el límite de velocidad de 50 kilómetros por hora, como marca la legislación de tráfico en las vías urbanas.

La edil de Movilidad también recordó que durante este año 2020 se instalarán radares de tramo para medir la velocidad en el túnel de la Rovira, el de Badal, y el de la Ronda del Litoral.

“El gran perjudicado en la Via Laietana será el coche”

No habrá marcha atrás en la configuración de la movilidad de la reforma de la Via Laietana de Barcelona pese a las críticas de las entidades ciclistas. La reforma presentada hace dos semanas solo prevé carril bici segregado en sentido mar-montaña; en sentido de bajada contempla que las bicicletas circulen en un mismo carril 30 con los coches. El anuncio desató la ira de los colectivos ciclistas, que recuerdan que en dibujos anteriores sí se contemplaban dos carriles bici segregados, uno por sentido.

La teniente de alcalde de Urbanismo, Ecología y Movilidad, Janet Sanz, dejó este lunes claro que la Via Laietana se quedará tal y como se explicó. “Entiendo y comprendo las críticas que se hacen, puedo compartirlas, pero la calle mide 20 metros de ancho y hemos intentado encajarlo todo”, dijo. Y añadió: “En cualquier caso, el gran perjudicado en la Via Laietana será el coche privado, es quien pierde más carriles”, defendió. Ante las voces que se han mostrado escépticas con la sección y la posibilidad de que los coches circulen a mucha velocidad, la edil afirmó: “Tomaremos todas las medidas necesarias para que se respete el límite de 30 kilómetros por hora y la bicicleta pueda circular con plena normalidad”.

El Bicicleta Club de Catalunya (BACC), ha convocado para el próximo viernes por la tarde una marcha lenta de bicis en protesta por la ausencia de carril bici segregado.

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Sobre la firma

Clara Blanchar
Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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