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Sapporo adelanta a Barcelona para los Juegos de Invierno de 2030

El COI admite que la candidatura japonesa "está avanzada" pero reivindica el proyecto catalán y "visibilizar a los Pirineos"

Estación de esquí de La Masella, en el Pirineo catalán. Ampliar foto
Estación de esquí de La Masella, en el Pirineo catalán.

La precandidatura olímpica Pirineus-Barcelona para albergar los Juegos de Invierno de 2030 tiene un escollo principal: Sapporo (Japón). La ciudad nipona se encuentra un peldaño por encima del resto de propuestas a ojos del Comité Olímpico Internacional (COI). La iniciativa asiática es la única que ha oficializado su candidatura y se encuentra avanzada porque estaba prevista para 2026. Barcelona, sin embargo, cuenta con dos grandes argumentos que atraen al COI: situar en el panorama deportivo a los Pirineos y facilitar la aproximación entre instituciones españolas y catalanas en un contexto político como el actual.

El desbloqueo político y la formación del Gobierno han supuesto un respiro para Pirineus-Barcelona. La falta de sintonía entre Moncloa y la Generalitat ralentizó el avance de la candidatura, que debía ser oficial en otoño de 2019. El proyecto fue uno de los puntos de discusión entre el PSOE y ERC durante las negociaciones previas a la investidura de Pedro Sánchez, y actualmente forma parte de la “Agenda para el Reencuentro” que propone el Ejecutivo de Sánchez. Tras unos meses de dudas, Pirineus-Barcelona recupera el pulso.

El consenso Madrid-Barcelona es esencial para la candidatura”, analizan fuentes del COI. “Sin el apoyo total del Gobierno es imposible que el Comité lo apruebe. Es fundamental”, añaden. La falta de un consenso político total ha sido una de las principales debilidades de la candidatura. Pero a ojos de la organización puede convertirse en una fortaleza: “El relato de estos Juegos puede ser muy atractivo: demostrar que el deporte une y que puede recuperar las relaciones entre España y Cataluña”. Fuentes del COI aseguran que al comité le atrae la idea de que el proyecto olímpico facilite el deshielo entre instituciones.

El próximo paso es que el Comité Olímpico Español (COE) asuma el liderazgo de la candidatura, hoy en manos de la Generalitat y de su secretario general de Deporte, Gerard Figueras, que se reunió con el COI el pasado enero. El organismo estatal ya mandó el último trimestre de 2019 una carta al comité internacional para refrendar su interés en los Juegos de 2030, pero la incertidumbre política limitó algunos avances. El COE y la Generalitat pretenden incluir el Pirineo aragonés en la candidatura para fortalecer el proyecto en ámbitos técnicos y políticos.

Sapporo, por delante

El lastre político no existe en Sapporo. La ciudad japonesa ha sido la primera en oficializar su candidatura para 2030. El proyecto estaba inicialmente dirigido a los Juegos de 2026, pero un terremoto en 2018 cambió los planes. “Reconstruir las zonas urbanas y afectadas fue la prioridad”, explica a EL PAÍS Ryosuke Suzuki, jefe de la candidatura nipona. La propuesta actual es similar a la prevista para 2026. “Pretendemos utilizar la mayoría de infraestructuras deportivas actuales. Y reconstruiremos una que está vieja”, añade Suzuki. “Los Juegos de Invierno de 1972 trajeron a Sapporo un cambio en nuestra manera de vivir y supuso un orgullo para la sociedad y la ciudad. Ahora aspiramos a unos segundos Juegos, un sueño para los más jóvenes. El COI valora mucho nuestra capacidad operativa y el planteamiento del proyecto”.

El comité internacional admite que la candidatura japonesa tiene gran parte del trabajo hecho. “Sapporo está un paso por delante del resto", admite una fuente del COI. “Está muy estudiado y avanzado. Es una candidatura que será muy seria. Y tienen resuelta la cuestión estructural”. La organización de Pirineus-Barcelona, en cambio, aún estudia dónde celebrar las pruebas de salto y las pruebas del tubo de hielo, y contempla los Alpes o Sarajevo (Bosnia)

Pero la falta de algunas infraestructuras en los Pirineos no asusta al COI. “El informe técnico que tenemos es muy bueno”, explican desde el comité olímpico. La cordillera nunca ha albergado pruebas del más alto nivel, y los Juegos supondrían un punto de excepción. “Poner los Pirineos en el mapa es estimulante para el Comité Olímpico. Son los grandes desconocidos”, añaden.

La Comisión de Futuras Sedes del COI también mantiene relaciones con Salt Lake City (EE UU), que ya albergó los Juegos de Invierno del 2002. El proyecto norteamericano, sin embargo, parece uno o dos peldaños por debajo de Sapporo y Barcelona. “Su candidatura ha avanzado poco”, aseguran desde el COI. La celebración de los Juegos de Verano en 2028 en Los Angeles le resta opciones porque el comité prefiere evitar concentrar distintas ediciones de los Juegos en un mismo país en tan poco tiempo.

 

“Cuanto antes estén preparados, mejor”

El nuevo modelo de elección de las ciudades olímpicas elimina las tradicionales votaciones finales que dejó hace años sin Juegos a Madrid. El COI pretende evitar que en los procesos de selección haya “vencedores y derrotados”, por lo que la Comisión de Futuras Sedes mantiene conversaciones con todas las candidaturas interesadas para definir su rumbo. En el momento que este órgano considere que una candidatura cumple todos los requisitos para albergar unos Juegos, se podrá presentar a la Comisión Ejecutiva del comité. “La elección para los Juegos de 2030 debe ser como mínimo en 2023, pero puede ser antes”, explica una fuente del COI. “Ahora no hay ninguna urgencia, pero cuanto antes exista una candidatura apropiada y preparada, mejor”.

Los Juegos de Verano de 2024 y 2028 (París y Los Ángeles) ya se asignaron de forma conjunta. Existe la posibilidad de que el COI repita el procedimiento y escoja directamente los Juegos de 2030 y 2034 si considera que tiene dos candidaturas aptas. Sapporo y Barcelona son actualmente las más avanzadas.

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