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La crisis de la 080 muestra las flaquezas del sector de la moda

La pasarela catalana cierra una edición con menos diseñadores y colecciones más cortas

La pasarela 080 Barcelona Fashion cerró el jueves una edición que no quedará en el recuerdo. Reunió a menos diseñadores y abundaron fórmulas como colecciones cápsula, retrospectivas y representaciones. Profesionales del sector coinciden en que la semana de la moda necesita una revisión porque no es una plataforma de proyección. De hecho, algunos han saltado a la pasarela de Madrid, como Brain & Beast o Mans, y otros, como Miriam Ponsa, se ha desmarcado del circuito.

La influencer Inés Arroyo presentó su firma Laagam en la 080 Barcelona Fashion.
La influencer Inés Arroyo presentó su firma Laagam en la 080 Barcelona Fashion. WireImage

El resultado de esta edición de la 080 muestra las costuras de un sector que acumula algunos años de dificultades. Marcada por la crisis económica y por el auge del comercio electrónico, buena parte de las empresas de la moda catalana han sufrido una caída de la producción —la industria textil encadena dos años de caída de producción industrial, según datos del INE—, han planteado recortes de personal y algunos referentes como Mango o Desigual —que en el pasado habían desfilado en la 080— han tenido que replantear su negocio para hacer frente a la caída de ventas.

El sector de la moda en Cataluña integra, según datos de la Generalitat correspondientes a 2018, a 793 empresas que facturan 14.507 millones de euros y emplean a 64.000 trabajadores. Estas cifras muestran que la moda, el cuarto sector económico de Cataluña, ha perdido empresas —en 2014 eran 807— y ha aumentado la facturación en los últimos años pese a que el gasto de las familias en moda ha bajado: del 6,6% de la cesta de la compra en 2007 al 5,2% en 2017. Pese a que el sector aumenta en facturación, son las grandes empresas distribuidoras, las llamadas marcas de canal, las que concentran un mayor volumen de negocio: empresas como Inditex o Mango concentran el 57% del total de la facturación.

Esta radiografía deja a las empresas más pequeñas muy alejadas de las compañías que lideran el sector. “Las pequeñas se van quedando atrás, y se nota en los recortes de personal: empresas como Venca o Lacoste, y también más pequeñas, han planteado expedientes de regulación de empleo que afectan a trabajadores catalanes”, explica Elisabet Jiménez, responsable del sector en el sindicato CC OO.Ante este camino de dificultades, los expertos señalan que las pasarelas no ayudan a vender a las marcas de moda. La Generalitat, que aporta un presupuesto de 1,2 millones de euros por cada edición de la pasarela, no ha querido valorar el resultado de la última edición. “Creo que se mantiene porque hay presión para que se mantenga, es un decorado para intentar vender algo que se sabe que no va a ningún lado de la forma en la que se está presentando y desarrollando actualmente”, opina Jesús Vázquez, director de Máster de la escuela de diseño LCI y fundador de la agencia JVV. Añade que debería haber "más ayuda para los diseñadores noveles".

Aun así, Jesús Andrés, consultor y docente en otro centro de moda, IDEP, cree que es necesario que exista un evento de moda “porque forma parte del engranaje del sector, obliga a que dos veces al año se hable de moda”. Pero también admite que el sector nunca ha hecho buenos negocios. “La moda española tiene un problema atávico entre creatividad y comercialización, que no van a la una". Quizá “sería necesario repensar el modelo”, admite. Apunta que a la 080 le falta “ese mensaje clave que la explica en dos palabras”. Como ejemplo de pasarela de dimensión mediana que funciona cita Amberes y recuerda que la ciudad cuenta con la Barcelona Bridal Week, referencia en moda nupcial, para mostrar que hay potencial.

Barcelona tiene posibilidades. Es una ciudad con una cultura viva que ha creado eventos de referencia como el Sónar o el Primavera Sound, apunta Ángel Vilda, diseñador de Brain & Beast, que este año ha decidido desfilar solo en Madrid. “Era imposible hacer dos desfiles, como las dos últimas veces”, apunta. Así que decidieron desfilar en Madrid “porque es el centro neurálgico de la moda en España y toda la prensa especializada está allí”. La firma, que ha desfilado 19 veces en Barcelona, no tiene ni un punto de venta en España, sino que su mercado está en China, Japón, Taiwan y Emiratos Árabes. “Me da mucha penita lo que está pasando”, reconoce Vilda, “quizá no tenga sentido que tengamos dos pasarelas”, lanza. Según su experiencia, “si estás en Madrid cuentas, si estás en Barcelona cuentas menos”. Aun así, afirma que la fiesta de celebración de los 10 años de Brain & Beast, que se cumplen este 2020, será en Barcelona, porque, dice, esta ha sido su casa y siempre les han apoyado. Para él, el problema es el sector de la moda, que está pasando por un momento muy complicado. También ha habido ausencias notables en Madrid, apunta. “Tan floja ha sido la edición de Barcelona como la de Madrid, la moda no está de moda, hay una crisis de pasarela y de la cultura en general”. Krizia Robustella es otra diseñadora que ha dejado la pasarela. No desfiló en febrero de 2019 y tampoco lo ha hecho esta vez. “Me apetece parar el ritmo después de diez años”, argumenta.

La batalla con Madrid

Fernando Aguileta, especialista en comunicación y docente de la escuela de diseño BAU, no ve que la pasarela tenga una “dirección clara” y cree que debería ser un evento más profesional. Después de las grandes ligas, Nueva York, París o Milán, “hay unas pasarelas intermedias luchando por destacar”. “Aquí hay una guerra constante entre Barcelona y Madrid”, mantiene, en qué la capital catalana “pierde tirón a nivel de diseño en general”, a pesar de que cuenta con casi una decena de escuelas. Quién tampoco lo veía claro y decidió ir por libre fue Miriam Ponsa, que por segunda vez montó su desfile a parte, aunque dentro del calendario de la 080. “Estoy muy cómoda ahora, con un formato más pequeño y cuidado”, asegura. Cree que la pasarela se ha convertido más en “un festival de moda, de instagramers y prensa rosa”. “Yo echo de menos que sea una plataforma de artistas, falta autenticidad”, dice.  

Carlotaoms, de ganar premios a cerrar la firma

La firma Carlotaoms ganó el premio al mejor diseño emergente en 2015 y en 2016. Llegaron a tener 36 puntos de venta y una tienda en Gràcia. Pero en junio de 2019 bajaron la persiana. Elisabet Carlota y Elisenda Oms cuentan que hubieran agradecido “más ayuda en la parte comercial y de distribución”. “Si quieres potenciar la economía catalana debe ser a través de la exportación, y en la primera línea de la pasarela tienes que traer a distribuidores internacionales”, apuntan.

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