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Los patinetes implicados en accidentes se cuadruplicaron en 2019 en Barcelona

El Ayuntamiento anuncia 20 nuevos radares para rebajar el exceso de velocidad

Un agente de la Guarida Urbana amonesta a un hombre con patiente.
Un agente de la Guarida Urbana amonesta a un hombre con patiente.

La irrupción de los patinetes eléctricos en la movilidad urbana comienza a tener impacto en las estadísticas de accidentalidad. Las cifras de siniestralidad del año pasado en Barcelona indican que los vehículos de movilidad personal con motor (básicamente patinetes) implicados en siniestros casi se cuadruplicaron en un solo año: pasaron de 129 en 2018, a 490 en 2019. Fueron, sobre todo, casos de choques laterales y atropellos, en un vehículo que apenas lleva unos años en la ciudad y que constituye el 2,6% del total de vehículos implicados en accidentes.

Tanto el teniente de alcalde de Seguridad, como la concejal de Movilidad y el intendente mayor de la Guardia Urbana mostraron este martes su preocupación por las infracciones de estos vehículos, que fueron denunciados en 20.000 ocasiones. Los patinetes de uso particular recibieron 6.546 multas en 2019, tres veces más que en 2018. Y los vehículos de movilidad personal que pertenecen a empresas de sharing recibieron 13.441 multas, casi nueve veces más que en 2019. La mayoría de multas de los particulares son por infracciones de circulación y en el caso de los vehículos de empresas, por estacionamiento incorrecto.

El responsable de Seguridad, Albert Batlle, admitió que la presencia de los patinetes, “de ser casi anecdótica ha pasado a tener un incremento exponencial” y reveló que el Ayuntamiento está “apretando a la Dirección General de Tráfico para que haya una regulación básica que contemple seguro y elementos de seguridad (como casco o reflectantes), que se adaptará a las circunstancias de Barcelona”. A su turno, la concejal de Movilidad, Rosa Alarcón, instó a los conductores de patinete a que, “más allá de lo que obligue la normativa, se autoprotejan: es importante conducir con casco y seguro”.

En global, el año 2019 se cerró con 22 muertos, uno más que el año anterior. En el caso de los fallecidos, 19 fueron hombres y solo tres mujeres, una cifra que el teniente de alcalde de Seguridad, Albert Batlle, manifestó que “nos interpela y habrá que analizar”. De los fallecidos, cinco fueron peatones (tres menos que en 2018), uno ciclista (un conductor de Glovo), los motoristas muertos pasaron de 11 a 14 (el peor dato desde 2015), los conductores se redujeron de dos a una y hubo una pasajera de autobús fallecida.

Respecto a los heridos en siniestros, fueron 11.832, una cifra muy parecida a la de 2018. Los heridos graves bajaron de 238 en 2018 a 202, con un dato muy relevante: el 91% de los heridos graves son de colectivos vulnerables: motoristas (66%), ciclistas o conductores de vehículos de movilidad personal. Entre los accidentados, 367 fueron de conductores motos de alquiler. Sobre las causas de la siniestralidad, las principales son las distracciones, no respetar distancias y los giros indebidos.

Por tipo de vehículos implicados en los siniestros, en total fueron casi 19.000 (18.975): los que mayor peso tienen son coches (7.426) y motos (6.062), seguidos de furgonetas (1.228), ciclomotores (951), taxis (637), bicicletas (796), camiones (417), patinetes (490), patinetes sin motor (49) y otros 919 vehículos incluidos en la categoría "otros". Estas cifras de tipología de vehículos no se pueden comparar con su presencia en la movilidad de la ciudad, porque los últimos datos publicados corresponden al año 2017. El Ayuntamiento tiene pendiente publicar el documento Datos Básicos de Movilidad de 2018, y asegura que lo presentará "en breve", junto a los datos de 2019.

Otro de los datos llamativos del informe es que cada día se sancionan 19 alcoholemias de conductores, 5 drogotests y, atención, 951 infracciones de velocidad. Para reducir la velocidad y evitar estas infracciones, la concejal de Movilidad, Rosa Alarcón, anunció la instalación de 20 nuevos radares en vías rápidas como Balmes, Gran Vía, Urgell o Aragó. “No es una medida recaudatoria es de salud, para favorecer que no haya tantos siniestros en la ciudad”, defendió.

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