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Tras los pasos de Capa

Un festival dedicado a uno de los fundadores de la Agencia Magnum propone un recorrido para reflexionar sobre la memoria y la resistencia

Una de las imágenes de la exposición La Barbarie cayó del suelo.
Una de las imágenes de la exposición La Barbarie cayó del suelo.

En el Museo Reina Sofía, a escasos metros del monumental Guernica, pintado por Pablo Picasso en 1937, se encuentra otra obra que retrata también el horror de la guerra: la fotografía que Robert Capa —seudónimo que utilizaban los fotógrafos Endre Erno Friedmann y Gerda Taro y uno de los fundadores de la mítica Agencia Magnum— tomó de la casa situada en el número 10 de la calle de Peironcely unos meses antes, en noviembre de 1936, tras el bombardeo de la aviación alemana e italiana sobre el entonces pueblo de Vallecas.

No es fácil localizar la instantánea que muestra a tres niños frente a la vivienda prácticamente destrozada por las bombas. “Perdone, ¿dónde está la foto de Capa?”, pregunta una joven a uno de los auxiliares de sala. Aunque se sitúa a su espalda, dentro de una sala en la que se proyecta un vídeo sobre la guerra civil española, el trabajador del museo desconoce su localización exacta. “¡Aquí está!”, grita otro joven.

Junto a la imagen, que fue portada de diarios internacionales y que hoy pertenece a la colección del museo, se exhibe desde 2018 la única copia de época conservada actualmente, propiedad del coleccionista Juan Carlos Almazán Masso.

Debajo del texto explicativo se observa un código QR. Arancha y Armando, los dos jóvenes que buscaban la foto de Capa, se reúnen frente a las fotografías con otros dos amigos, Álvaro y Javier. Escanean con sus móviles el código, que los invita a viajar en el tiempo y observar la vivienda de Peironcely 10 —situada en el barrio de Entrevías— aún hoy en pie. Para ello, deben seguir las instrucciones: dirigirse a la estación de Atocha, coger un tren de Cercanías que salga en dirección a Guadalajara o Alcalá de Henares y bajarse en la primera parada.

Una de las imágenes de la exposición La Barbarie cayó del cielo.
Una de las imágenes de la exposición La Barbarie cayó del cielo.

“Con este recorrido pretendemos hacer reflexionar sobre cómo mimamos la imagen del museo y, a la vez, nos olvidamos del símbolo y la historia que hay detrás”, explica José María Uría, organizador del Festival Robert Capa Estuvo Aquí, que propone esta actividad en colaboración con el Museo Reina Sofía y Cercanías-Renfe.

Al llegar a la estación de Asamblea de Madrid-Entrevías, los cuatro jóvenes se encuentran con dos exposiciones situadas en ambos andenes y que pueden verse hasta el 7 de enero de 2020: la primera, La barbarie cayó del cielo. Historia de dos bombardeos que conmovieron al mundo, comisariada por el propio Uría, contextualiza la tragedia de Vallecas a través de la familia Malanda García, que perdió a varios de sus miembros y cuya historia fue conocida internacionalmente gracias a la trilogía literaria La forja de un rebelde (publicada entre 1940 y 1945), del escritor Arturo Barea.
La muestra cuenta también con documentos gráficos de la colección Crónicas de retaguardia, del fotógrafo José Latova, que permitieron identificar en 2010 la vivienda de Peironcely 10 como el lugar donde Robert Capa tomó su famosa fotografía; y una selección de noticias internacionales donde se informaba al mundo de la pionera estrategia del terror aéreo sobre la población civil de Madrid.

“La imagen de Capa es un símbolo de resistencia que ha permitido tratar conceptos como memoria y olvido a través del arte”, cuenta Tomás Zarza, comisario —junto a Miguel Sánchez-Moñita— de Poéticas de resistencia, memoria y olvido: #ApropósitodeCapa, la otra exposición que alberga la estación de Cercanías y que recoge 10 proyectos elaborados por los alumnos del grado de Bellas Artes de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Para Zarza, “vivimos unos tiempos donde la superficialidad y el desconocimiento influyen en la revisión histórica y nos pueden llevar al olvido”. “Lo que estos jóvenes artistas hacen con sus obras es reflexionar sobre otros casos como el de Peironcely 10, sobre la marginalidad y la supervivencia contemporánea”, añade.

Ya frente a la casa, con el móvil en la mano que muestra la foto original de Capa, los cuatro jóvenes llegados desde el Museo Reina Sofía intentan descubrir dónde se situó exactamente el fotógrafo para tomar la instantánea. “Tiene que ser desde aquí porque se ve esa ventana y los tiros en la pared coinciden”, dice uno de ellos. Aunque cubiertos con masilla por el propietario de la vivienda, los impactos de metralla todavía se pueden ver en la fachada. “Y en esta acera estaban sentados los niños”, añade otro mientras ven salir a una mujer del interior de Peironcely 10.

El futuro de la vivienda —situada a tres minutos de la estación de Cercanías— está actualmente pendiente de un proceso administrativo. El pasado febrero el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó la modificación del Plan General para expropiar el inmueble con la intención de crear en él un museo sobre los bombardeos de Vallecas. “Llegar desde pleno centro de Madrid y plantarse ante esta casa, símbolo del horror, también nos lleva a pensar si las cosas han cambiado o si, por el contrario, las víctimas de las injusticias siguen siendo las mismas”, concluye Uría.

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