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Las quejas por aglomeración en Metro de Madrid duplican en ocho meses las de todo 2018

Las reclamaciones hasta el 18 de agosto ascendían a 9.756, frente a las 4.400 interpuestas en todo 2018.

En foto, viajeros del Metro de Madrid este miércoles en la estación de Legazpi, en el distrito de Arganzuela (Madrid). En vídeo, Ángel Garrido informa de la incorporación de nuevos maquinistas y trenes a Metro.

“Sé que a veces Metro sufre momentos difíciles. Y que este verano no se han hecho cosas bien: se ha esperado más tiempo de lo necesario, se ha pasado demasiado calor…”. El vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado (Ciudadanos), reconoce que Metro no funciona bien. Por eso, su primera visita institucional desde que juró el cargo ha sido este lunes a uno de los centros de gestión del suburbano madrileño. El vicepresidente regional acudió acompañado de Ángel Garrido, actual consejero de Transporte: “Metro es una prioridad para nosotros”, aseguró Garrido que dijo estar “configurando un equipo para hacer un análisis de la situación de Metro”. Por sus palabras, parecía que ambos acababan de llegar al gobierno de la Comunidad. No es así: Garrido ejerció de presidente regional parte de la pasada legislatura —entre mayo de 2018 y abril de 2019, con el PP— y que pudo gobernar gracias al apoyo de Ciudadanos con Aguado de portavoz.

Si en esa época Metro ya evidenciaba graves problemas —incumplimientos sistemáticos de frecuencias, escasez de trenes, falta de maquinistas, hacinamiento en vagones, descapitalización…—, ahora la situación ha ido a peor. En lo que va de año, las quejas por aglomeraciones y largas esperas en Metro doblan a las de todo 2018: si el año pasado se pusieron 4.400 reclamaciones por estos motivos, hasta el 18 de agosto ha habido 9.756 quejas. Los datos sobre reclamaciones se refieren a quejas por escrito en el formulario de la web y por vía telefónica. No se incluyen las numerosas quejas que muchos usuarios expresan en Twitter o Facebook.

Estas cifras evidencian el deterioro de un servicio que hace no mucho era promocionado por el Gobierno autonómico como "el mejor metro del mundo". De hecho, ayer Aguado repitió el mantra: “Mi compromiso pasa por que Metro de Madrid siga siendo uno de los mejores del mundo”.

Este verano ha sido uno de los peores que se recuerdan en Metro: solo entre el 1 y el 18 de agosto se quejaron 1.965 viajeros. En general, agosto es para Metro un mes tranquilo debido a que se estima que la demanda se reduce un 40% con respecto al resto del año. Debido a ese descenso de viajeros, la compañía reduce el número de trenes en circulación. Pero este año, esa reducción de vagones se ha unido a los problemas que arrastraba la compañía. Así, las horas punta en agosto han sido especialmente duras con esperas que han superado los 10 minutos. Si un viernes de un mes normal en hora punta se pueden programar hasta 324 trenes, a las 14:00 del viernes 16 de agosto, la compañía tenía previsto que circularan 212. Ese día solo circularon 121 trenes, según las tablas de frecuencia de Metro a las que ha tenido acceso EL PAÍS. Esas frecuencias vienen marcadas por el Consorcio de Transportes, organismo dependiente de la Comunidad, donde gobierna el PP desde 1995. El Consorcio es responsable de vigilar el cumplimiento de las frecuencias, pero nunca ha amonestado a Metro por no prestar correctamente el servicio.

A la vez que Metro programa menos trenes, Madrid atrae más turistas: en mayo y junio la ciudad batió récords de pernoctaciones. Con menos trenes y más viajeros de lo esperado, aumentan tanto las aglomeraciones en los vagones como las esperas en andenes. También hace más calor. Otra de las quejas recurrentes durante este verano ha sido la de la ventilación: en algunos vagones los termómetros han llegado a los 32 grados.

“Lo más valioso que tienen los madrileños es el tiempo y no hagamos perder el tiempo a los madrileños”, dijo ayer Aguado que hizo gala de los 11 nuevos maquinistas que se incorporarán a la compañía el próximo 5 de octubre. Son los últimos del centenar de incorporaciones anunciadas en diciembre de 2018 por el propio Ángel Garrido, que en ese momento ejercía de presidente regional. Esos conductores se sumaban a los 360 contratados en octubre de 2015, cuando Cristina Cifuentes (PP) estaba al frente de la Comunidad. “Todavía faltarían más de 200 conductores”, calculan desde los sindicatos. Tras estas incorporaciones Metro contará con 1.862 maquinistas, menos que en 2013, cuando se movían en torno a los 2.000. Ese año, Metro hizo un ERE que afectó a 600 trabajadores. Por otro lado, la compañía lleva tiempo anunciando que adquirirá 60 nuevos trenes, que tardarán al menos dos años en circular.

Aguado propuso ayer que “Metro pueda volver a volar”. Por su parte, Garrido quiere que la empresa pública “vuelva a ser un referente internacional”. Esas declaraciones despiertan suspicacias en los sindicatos y viajeros: no olvidan que tanto Garrido como Aguado no evitaron la decadencia del “mejor metro del mundo”.

Sin noticias de la reapertura de Gran Vía

En agosto del año pasado, Metro cerró la estación de Gran Vía para realizar unas obras de remodelación y conectarla con Sol. Las obras iban a finalizar el 13 de abril, pero un año después de que arrancasen, la estación sigue cerrada. “La apertura de Gran Vía va a estar condicionada al cuidado de nuestro patrimonio”, dijo ayer el consejero de transportes Ángel Garrido. Las obras se paralizaron porque se encontraron restos arqueológicos —puede que sean vestigios del vestíbulo diseñado por el arquitecto Antonio Palacios en 1919—. Eso obligó a aumentar el presupuesto en casi cuatro millones de euros. “No sé el impacto económico del cierre”, comentó Garrido que aseguró que se trabaja “con la mayor celeridad posible”.

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