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Adriano seguía en casa

La Guardia Civil recupera en Sevilla un busto “único en el mundo” del emperador romano datado en el siglo II

 Busto del emperador Adriano descubierto por la Guardia Civil en Écija (Sevilla).
Busto del emperador Adriano descubierto por la Guardia Civil en Écija (Sevilla).

Es, junto con su mentor Trajano, el emperador romano que llevó el nombre de Andalucía —entonces la Bética— a los lugares más remotos del Imperio. En Itálica, una urbe romana muy cercana a la actual Sevilla, había nacido el emperador Trajano y pasó su infancia Adriano, dos de los dirigentes del Imperio romano en el momento de su máxima expansión. Dos mil años después, la presencia del regidor más culto y helenizado de cuantos dio Roma sigue siendo una constante en su Andalucía natal.

La Guardia Civil ha hecho pública este lunes la recuperación en Écija, a escasos 90 kilómetros del lugar que fue escuela del emperador, de un busto excepcional de Adriano —“único en el mundo”, según las valoraciones iniciales de los expertos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía—, datado en el siglo II de nuestra era y que estaba intentando ser vendido en el mercado negro por un precio cercano al medio millón de euros.

Agentes del Equipo de Patrimonio del Instituto Armado en Sevilla hablan de una obra “de un incalculable valor histórico, cultural y arqueológico” de la que se tuvo conocimiento a principios de año, cuando localizaron la identidad de un intermediario que ofrecía la pieza a posibles compradores, por lo que se inició una intensa vigilancia con el fin de detectar la posible ubicación y localización de la pieza romana”, asegura la Guardia Civil en un comunicado.

Tras numerosos dispositivos operativos realizados con esta persona residente en El Rubio (Sevilla), se identificó a varios miembros de una misma familia que, siempre en compañía del intermediario, mantenían contactos puntuales con posibles compradores, por lo que los investigadores sospecharon que podrían estar en posesión del busto del emperador.

Por ello, la Guardia Civil puso en marcha la Operación Bustiano, centrada en la investigación a esta familia, averiguando tras cubrir una cita entre los investigados, el intermediario y otras personas, la posible situación de la pieza en una finca agrícola privada del municipio de Écija (Sevilla). La finca es propiedad de los padres de los investigados y fue donde finalmente se localizó la escultura el pasado 14 de junio, escondida en una nave bajo un montículo de piedra. La Operación Bustiano ha culminado con la imputación como investigados de tres miembros de dicha familia, los dos primeros de 50 años y nacidos en Osuna, y el tercero de 43 años y de Écija, así como la persona que ejercía de intermediario. A todos ellos se les imputa un delito de apropiación indebida y otro contra el patrimonio histórico.

El busto ha sido trasladado al Museo Arqueológico de Sevilla, donde, tras un primer informe pericial elaborado por la Junta de Andalucía que avala “su autenticidad, importancia y valor histórico”, se encuentra actualmente depositado para su estudio por la comunidad científica y para la posterior exposición pública. Los técnicos de la Consejería de Cultura han procedido ya a una primera limpieza de la obra, que tiene un metro de alto aproximadamente, y certifican el “buen estado de conservación de la pieza". Ahora estos técnicos analizan el origen de la pieza, que podría haber formado parte de la decoración de la villa de una familia adinerada de la zona.

Un retrato a la moda de la época

Los rasgos más seguros para concretar la identificación de esta escultura como un retrato de Adriano son el peinado y la barba. El cabello se dispone alrededor de la frente con rizos claramente marcados con tenacilla. Se trata de un peinado de una cuidada exuberancia conocido por los expertos como gradus o coma in gradus formata, que formó parte de una moda considerada como afeminada por los autores clásicos.

Así lo asegura la arqueóloga del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida Rocío Ayerbe Vélez en su estudio Retrato del emperador Adriano, realizado a partir de otro hallazgo de similares características en el interior de la Alcazaba de la capital extremeña. “Al ser un peinado lujoso reflejaba un exceso de cuidado, ya que los hombres que llevaban este arreglo debían pasar demasiado tiempo en manos del peluquero, por lo que fue condenado por los moralistas de la época como una muestra más de decadencia y lujo”. Será en época de Trajano cuando esta moda tan elaborada se instale con más frecuencia. Este apunte por el peinado del emperador Adriano “no es una cuestión superficial —asegura el estudio— ya que en esa época las connotaciones en cuanto a este tipo de adorno capilar eran evidentes debido a que quienes se peinaban de esta manera asumían toda una tradición anterior”.

Asimismo, la barba cuidada “es también un elemento típico en la fisonomía de Adriano, pero en él trasciende de la mera anécdota ya que la elección de llevar barba influirá decisivamente en imponer esta moda en las siguientes dos centurias”, asegura la arqueóloga.

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