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El lastre del legado olímpico perdura en Madrid

El alcalde quiere resucitar la candidatura a los Juegos aunque edificios erigidos en las anteriores intentonas luchan por encontrar uso

La estructura abandonada del Centro de Deportes Acuáticos, junto al estadio Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid.
La estructura abandonada del Centro de Deportes Acuáticos, junto al estadio Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid.

Iban a ser “las mejores piscinas del mundo”, según las indicaciones que recibió el arquitecto que ganó el concurso en 2004, Juan José Medina, pero se quedaron en una gran mole de hormigón abandonado desde 2010 junto al estadio donde hoy juega el Atlético de Madrid. La obra inacabada del Centro de Deportes Acuáticos, que dejó al Ayuntamiento una factura de 99 millones de euros, es la huella más visible de la apuesta fallida de Madrid por albergar los Juegos Olímpicos que ahora quiere reactivar el nuevo alcalde, José Luis Almeida.

El regidor ha dicho en algunas de sus primeras intervenciones ante los medios que va a iniciar una ronda de contactos con otros partidos y sectores implicados para averiguar si hay consenso sobre una candidatura para los Juegos de 2032. Sería la quinta intentona de Madrid tras las derrotas para albergar los de 1972, 2012, 2016 y 2020. Han pasado seis años desde la última derrota, en la ceremonia del Comité Olímpico Internacional en Los Ángeles cuando la capital tuvo en contra la mala situación económica y la sombra de la Operación Puerto contra el dopaje. En esta ocasión Almeida tendría primero que convencer a la ciudadanía muy crítica con el despilfarro de los “elefantes blancos”, costosos proyectos como el del Centro de Deportes Acuáticos que son un símbolo de los años del despilfarro de dinero público.

Las tres últimas intentonas, durante los mandatos de los alcaldes del Partido Popular (PP) Alberto Ruiz Gallardón y Ana Botella, proponían aprovechar edificios ya existentes como el recinto ferial de Ifema y la construcción de otros nuevos. Se acometieron tres grandes obras: el Centro de Deportes Acuáticos quedó a medias, el estadio olímpico de la Peineta fue reconvertido en el Wanda Metropolitano del Atlético de Madrid y la Caja Mágica fue inaugurada en 2009 y desde entonces alberga el Open de Tenis de Madrid y otros eventos corporativos o musicales.

Este último estadio tenía un presupuesto inicial de 120 millones y costó finalmente 294. Apenas fue aprovechado en sus primeros años, pero su uso ha crecido año tras año desde 2014, según Madrid Destino, la oficina municipal que gestiona el espacio.

El arquitecto que planteó el Centro de Deportes Acuáticos lleva años pidiendo en vano que se acabe el proyecto, que fue ideado para que tras los Juegos los madrileños pudieran aprovecharlo como piscinas públicas. El Atlético de Madrid y la Real Federación Española de Natación se han interesado por las instalaciones pero no se ha concretado nada, dice Medina. Cuando fue abandonado, el proyecto inicial ya tenía un sobrecoste de casi 60 millones de euros. “Es una verdadera pena”, dice Medina. “Creo que hay una demanda para que Madrid tenga estas piscinas porque si miras en verano están todas llenas”.

Tal y como lo planteaban los alcaldes del PP, la aventura olímpica inspiró las multimillonarias inversiones en infraestructuras de la década pasada en Madrid. La alcaldesa Botella dijo antes del fracaso de la última intentona, en 2013, que los juegos forman parte "del ADN de Madrid, porque desde hace casi quince años todas las políticas públicas estratégicas de esta ciudad se han diseñado y ejecutado con vistas a esta meta".

Pero tras aquellos intentos que contaron con gran respaldo de partidos y ciudadanos, el proyecto se abandonó y fue culpabilizado como uno de los causantes del enorme agujero de casi 8.000 millones de euros que convirtió a Madrid en la ciudad más endeudada de España.

"Desviar la atención"

Desde entonces no ha vuelto a hablarse del proyecto olímpico seriamente. La portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, le dice a este periódico que el gobierno de Manuela Carmena no detectó ninguna demanda por parte de la sociedad civil para resucitar el proyecto olímpico e indica que en su lugar lo que sí notaron fueron peticiones para invertir más en instalaciones como polideportivos. Maestre le resta credibilidad al anuncio de Almeida. “Es la clásica propuesta para desviar la atención de sus pactos y alianzas o de decisiones de gobierno como la eliminación del área de género y diversidad”, dice Maestre.

Hoy la idea de una candidatura olímpica se enfrenta a grandes retos. Para empezar, no hay un estadio olímpico porque la pista de atletismo de la Peineta desapareció en el proceso de conversión en Wanda Metropolitano. Otro obstáculo es la fragmentación política, mucho mayor. Por si eso fuera poco, el apetito por organizar los Juegos es aparentemente menor en muchas ciudades, según el consultor sobre economía del deporte Juanma Murua.

En parte se debe a la dificultad de reconvertir los espacios deportivos tras la gran fiesta. La factura multimillonaria de los Juegos de 2016 en Río, de más de 20.000 millones de dólares según algunas estimaciones, tardará años en ser pagada. Considerando ejemplos como el de Río, en los últimos años varias ciudades han retirado sus candidaturas por presión ciudadana. Un caso significativo es el de Hamburgo que se retiró de la candidatura para 2024 tras realizar un referéndum vinculante donde el “no” ganó con un 51,6% de los votos.

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