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¿Qué tienen que ver los Beckham con los antiguos asirios y persas? El gusto por el lujo

CaixaForum Barcelona acoge una exposición sobre la ostentación de riqueza en la antigüedad con 217 objetos del British Museum

Lujo, de los asirios a Alejandro Magno
Frasco de oro en forma de pez para aceite perfumado, del Tesoro del Oxus, en la exposición sobre el lujo en la antigüedad en CaixaForum Barcelona.

La colección de coches de David Beckham y los carros de guerra de los reyes y príncipes asirios están unidos por una característica de los seres humanos que no ha variado en tres mil años: el gusto por el lujo y la ostentación. Si el exfutbolista y su mujer, Victoria Beckham, representan el culto a la suntuosidad y el boato de nuestra época expresados en las villas, los relojes y la ropa caros y el papel cuché del Hola, por su parte los palacios, los tesoros de oro y plata, los exquisitos tejidos y los perfumes eran los no tan distintos signos de la riqueza opulenta y extravagante en la antigüedad. Una notable exposición en CaixaForum en Barcelona (hasta el 11 de agosto, luego se verá en Madrid y Zaragoza), fruto de los acuerdos de colaboración entre la Fundación Bancaria La Caixa y el British Museum (BM), nos aproxima a lo que supuso el lujo entre el 900 y el 300 antes de Cristo, del imperio asirio a las conquistas de Alejandro Magno, mostrando, además de multitud de cosas fascinantes y hermosas, muchas concomitancias con nuestro tiempo.

La exhibición, titulada Lujo, de los asirios a Alejandro Magno, consta de 217 objetos distribuidos en siete ámbitos que nos llevan en un amplio y refinado -estética e intelectualmente- viaje por la historia antigua. En el recorrido figuran algunas piezas excepcionales, como las pertenecientes al famoso Tesoro del Oxus (objetos de la época aqueménida procedentes de la provincia persa de Bactriana, hoy Tayikistán), relieves del palacio asirio de Nínive, algunas de las primeras monedas conocidas (de electro, mezcla de oro y plata, acuñadas en el reino de Lidia) o joyas rutilantes griegas.

Lujo de los asirios a Alejandro Magno
Estatua de un fiel de Apolo de un santuario de Chipre, en al exposición de CaixaForum sobre el lujo. EFE

A destacar un pequeño y refinadísimo ornamento de oro en forma de cabeza de ave de una aljaba persa, una cabecita de león de marfil de la empuñadura de una daga procedente de Sippar (Irak), una concha de almeja gigante convertida en contenedor de cosméticos y grabada primorosamente con una figura femenina, un azulejo asirio que muestra a Asurbanipal II vestido con una túnica verde decorada con rosetas de oro, un bol de ágata del mismo rey, un fragmento de relieve de los pies de un noble aqueménida calzados con unos zapatos rojos dignos de Prada, o un frasco para aceite perfumado con el dibujo de un sátrapa persa a lomos de camello en plena jarana, rodeado de músicos y bailarines. La exposición incluye un relieve asirio que revive gracias a un sistema de vídeo mapping y que conecta sutilmente la muestra barcelonesa con la espectacular que ha podido verse este año en el British sobre Asurbanipal, en la que se hacía uso abundante de este recurso.

La muestra conduce al visitante por esas y otras maravillas en un viaje que surfea las distintas culturas y civilizaciones sobre la espuma de sus productos de lujo. Esa aproximación específica sirve asimismo, por supuesto, para recordarnos algunos de los elementos fundamentales de cada una de ellas: la guerra asiria, la obsesión con el poder mundial persa, el comercio fenicio o la síntesis helenística. También para rememorar el sueño babilónico de jardines, una fijación histórica (y carísima, por cierto), en Mesopotamia como ejemplifican los legendarios jardines colgantes, una de las maravillas del mundo, que ya quisieran los Beckham.

A destacar, entre otros objetos fascinantes, el relieve de los pies de un noble persa enfundados en fastuosos zapatos rojos dignos de Prada

“Cuando pienso en lujo pienso en los Beckham”, dijo en la presentación de la exposición el presidente del Patronato del BM, sir Richard Lambert. Añadió que el consumo suntuoso se caracteriza por no ser nada funcional. “El interés por esas cosas y los sentimientos que despiertan son comunes a toda la humanidad desde siempre. La época de la que hablamos concretamente en la exposición fue un tiempo de violencia extrema, pillaje militar y tributos abusivos que produjo una gran acumulación de tesoros”. Señaló una de las piezas más grandes de la muestra, un relieve del palacio de Nínive que representa el ataque del ejército asirio a la ciudad elamita de Hamanu. “Vean las llamas, unos soldados derribando los muros y otros transportando el botín, que incluye calderos -como uno que se exhibe también- y mobiliario”.

Lambert habló con entusiasmo de la colaboración –ampliada hasta 2024- entre el museo que representa y La Caixa, y destacó la “vida propia” que tienen los objetos del British en las exposiciones de CaixaForum, como, recalcó, el maravilloso pez de oro del Tesoro del Oxus y la bellísima Afrodita Euploia (del buen viaje) de alabastro procedente del Líbano, que son otras de las dos piezas fascinantes de la exhibición sobre el lujo.

Por su parte, la comisaria, Alexandra Fletcher, explicó cómo la muestra explora la idea de lujo en esa época, del 900 al 300 antes de Cristo, en la que hubo “un aumento sin precedentes de la calidad de los objetos”. Recordó que esos tiempos llegaron después de 300 años de una edad oscura en la que se produjo un verdadero colapso de la civilización. Detalló que los objetos de lujo, objetos de deseo en la antigüedad eran como ahora elementos extravagantes, no esenciales pero muy codiciados, y que eran símbolos de poder de las élites.

Exposicion Caixaforum
Estatua heroica al estilo de Alejandro Magno hallada en Cirene (Libia), que puede verse en la exposición. EFE

La exposición, que cuenta con un apartado para niños y un ciclo de interesantes conferencias a cargo de especialistas como Rafael Argullol, Pedro Azara o Rocío Da Riva, arranca con el ascenso del imperio neoasirio (y su depredadora demanda de objetos de lujo) tras las grandes conmociones sociales y políticas del 1200 al 900, y se cierra con las conquistas de Alejandro Magno que generaron también una gigantesca circulación de productos suntuarios pero trajeron a la vez una cierta uniformidad de estilos y gustos. La exhibición, dijo Fletcher, da vida a un mundo interconectado por comerciantes, artesanos y consumidores de artículos de lujo que abarcó desde la India a España. Un mundo que la muestra simboliza en el bronce asirio, el marfil fenicio, el oro aqueménida y el vidrio griego.

En la exposición explica cosas tan curiosas como el sistema para mejorar las ágatas hirviéndolas con miel, y las copias y las falsificaciones de productos de lujo (los Rolex de pacotilla no son nada nuevo). Además, se destacan aspectos como el lujo expresado en los ornamentos militares o en los jardines babilónicos, recreados conceptualmente en un ámbito, y también se abordan las experiencias sensoriales como elementos de una –envidiable- vida de lujo.

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