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Ante el reto de diversificar el modelo productivo

La comunidad tiene la necesidad de ganar dimensión empresarial

Andalucía conmemora el 40 aniversario del pacto de Antequera, antesala del acceso a la autonomía por la vía del artículo 151 de la Constitución. En estas cuatro décadas, la región ha alcanzado, en paralelo al resto del país, las más altas cotas de desarrollo y bienestar de su historia. La incorporación de la mujer al mercado laboral, el desarrollo de servicios públicos esenciales como la educación o la sanidad y el profundo avance en infraestructuras de transporte han sido los ejes principales que han impulsado los cambios en esta comunidad que, sin embargo, no ha podido desvincularse de su principal lastre: la elevada tasa de desempleo, uno de sus retos más acuciantes y que no parece capaz de afrontar con éxito.

“No es fácil realizar una valoración sobre la trayectoria de la economía regional a lo largo de estas décadas, dado que el ciclo económico ha atravesado por distintos momentos de expansión y recesión” explican desde Analistas Económicos de Andalucía, sociedad de estudios del Grupo Unicaja Banco. “Hitos como la incorporación de España a la Unión Europea o la adopción del euro como moneda común han condicionado enormemente esa evolución, favoreciendo e impulsando el crecimiento económico de la región, pese a la persistencia de grandes desafíos a los que debe hacer frente la comunidad”, indican.

El peso relativo de Andalucía en el PIB nacional apenas ha variado, sigue en torno al 14%, pese a que el tamaño de la economía ha aumentado en estos 40 años, con un crecimiento del PIB superior a los 165.000 millones de euros, una circunstancia que se enmarca en la estructura productiva de la región, que sigue dependiendo en gran medida de sectores más o menos convencionales como la construcción, el turismo o las actividades agroalimentarias. Pese a que la aportación al valor añadido bruto del campo ha bajado, sigue representando una cuarta parte del sector agrícola nacional.

“El hecho de que Andalucía esté más especializada en sectores como el agroalimentario o el turismo, sectores intensivos en mano de obra que generan menor valor añadido, incide en los niveles de producción por ocupado y en el PIB per cápita, que pese a haberse multiplicado por 10 desde 1980, sigue siendo alrededor del 25% inferior al PIB per cápita nacional”, señalan desde Analistas Financieros. Los expertos advierten de la necesidad de acometer una reestructuración inmediata de sectores como el de la construcción o el turismo, incidiendo en la importancia de una reinvención de su modelo productivo. “Ganar dimensión empresarial continúa siendo otro de los retos de la economía andaluza”, apostillan desde Analistas Financieros.

Andalucía se ha centrado en los últimos años en diversificar su modelo productivo y apostar por sectores punteros como el aeroespacial —con Aerópolis a la cabeza, cuya facturación en los últimos cinco años ha crecido un 81% hasta superar los 1.551 millones de euros— o el tecnológico —con proyectos como el Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga, que supone el 1,5% del PIB andaluz, o el PCT Cartuja, en Sevilla—. El principal problema que se encuentran en estos ámbitos es la baja cualificación de la población, si bien el nivel de formación de la población andaluza ha mejorado considerablemente, coinciden directivos de ambos parques tecnológicos. “El resultado más visible de esa falta de cualificación tecnológica es el mantenimiento de los elevados índices de desempleo, ante la imposibilidad de ajustar adecuadamente la demanda y la oferta laboral”, sostienen.

La alta tasa de paro sigue siendo uno de los principales desafíos a los que se enfrenta Andalucía, con una ratio que supera el 20% y que no ha bajado del 12% en estos 40 años. Una circunstancia que los expertos de Analistas Económicos vinculan con la estructura productiva de la región. “Los diferenciales en las tasas de paro entre Andalucía y España son más elevados en los sectores agrario, sobre todo, y en la construcción”, indican.

Ese diferencial también tiene que ver con la dimensión del tejido empresarial andaluz. En la comunidad, más de la mitad de las empresas no tiene asalariados y más del 95% tiene menos de 10 trabajadores. “Ganar dimensión empresarial continúa siendo otro de los retos de la economía andaluza, que permitiría seguir apostando por la internacionalización de las empresas y por la innovación y el conocimiento como piedras angulares de la economía futura”, señalan desde Analistas Económicos. Sus expertos destacan la importancia de los mercados exteriores para revertir el impacto de la crisis. Desde 1995 hasta 2018 el valor de las exportaciones de bienes y servicios se ha incrementado en más del doble, un 168%. También se ha duplicado el peso de las exportaciones de mercancías hasta representar el 19% del PIB andaluz.

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