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El Rey reivindica ante Torra en Barcelona que España es una democracia plena

El presidente de la Generalitat y la alcaldesa de Barcelona plantan a Felipe VI en el saludo protocolario al llegar a la cena del Mobile World Congress

El Rey, a la derecha de la imagen, frente a Quim Torra, de pie, en la cena del Mobile World Congress. En vídeo, Felipe VI reivindica en Barcelona que España es una democracia plena.

El Rey aprovechó este domingo su intervención en la cena de inauguración del inauguración del Mobile World Congress (MWC) en Barcelona para reivindicar España como una de las democracias más sólidas del mundo. Era la primera vez que Felipe VI compartía mesa con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, justo en pleno juicio en el Tribunal Supremo contra los líderes del procés. El president y la alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, se ausentaron un momento para no participar en el saludo protocolario al jefe del Estado a su llegada al acto.

No solo cambió el escenario del mayor congreso de telefonía móvil del mundo, que se mudó del Palau de la Música al Museo Nacional de Cataluña (MNAC), en Montjuïc. También lo hizo el tono. Con el juicio en el Supremo a exmiembros del Govern por supuestos delitos de rebelión, sedición y malversación de telón de fondo no era descartable una elevada tensión en los discursos y los gestos. Pero no fue así. Al tradicional mensaje de colaboración entre Administraciones para sacar adelante la feria se sumaron las palabras del Rey en apoyo de las instituciones españolas. Torra, mientras, recordó al expresidente Carles Puigdemont, fugado de la justicia en Bélgica.

“España se ha convertido por derecho propio en una de las 20 democracias plenas más reconocidas internacionalmente, y nuestra democracia ha alcanzado en términos reales el más alto nivel de prosperidad y bienestar en toda nuestra historia”, dijo Felipe VI en su discurso, en el que combinó el castellano, el inglés y el catalán. Tras loar “el gran consenso” de la Transición y los 40 años de la Constitución, el Rey recordó que el Estado “disfruta de sólidas instituciones y fortaleza políticas y económicas”.

La referencia a la calidad de la democracia en España no resulta gratuita. En el seno del secesionismo sentó muy mal que Felipe VI aludiera la semana pasada a las declaraciones en el tribunal de los políticos catalanes que están siendo juzgados. “No es admisible apelar a una supuesta democracia por encima de la ley”, dijo el Monarca en su discurso tras recibir en Madrid el premio Paz y Libertad de la Asociación Mundial de Juristas. La pugna internacional por la imagen de la democracia española ha supuesto que tanto los independentistas como el Gobierno hayan desplegado esfuerzos diplomáticos para ganar apoyos.

“Valores republicanos”

Torra, quien también usó en su discurso el inglés, hizo una breve referencia al expresidente Carles Puigdemont. “En Cataluña amamos la democracia por encima de todo”, agregó.
Colau se refirió a la necesidad de que el desarrollo tecnológico implique “valores republicanos” que deriven en un mundo “más inclusivo, democrático y feminista”. No hizo ninguna mención a la situación política catalana. En nombre del Gobierno central asistieron los ministros Nadia Calviño, Meritxell Batet y Pedro Duque.

Torra y Colau quisieron marcar perfil evitando el saludo protocolario al Rey a su llegada al MNAC. A diferencia del año pasado, el recibimiento no estuvo acompañado del ruido de silbatos y cacerolazos. Posteriormente, los tres se saludaron al tomar asiento en la mesa principal de la cena, junto con los directivos de GSMA, la patronal mundial de la tecnología móvil. Era la primera vez que Felipe VI y Torra compartían mesa. La última vez que coincidieron en un acto público fue en agosto, en los homenajes a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils.

Torra y su Gobierno se han caracterizado por su beligerancia contra la figura del Jefe del Estado. En la pasada edición del Mobile, la Generalitat estaba intervenida en aplicación del artículo 155 de la Constitución. Como aún no se había conformado el Ejecutivo autónomo, que surgió de las autonómicas de diciembre, la máxima representación catalana recayó en el presidente del Parlament, Roger Torrent, que junto a Colau también evitó participar en el saludo al Rey.

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