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El Gobierno acepta la propuesta de la Generalitat para que un “relator” certifique el diálogo entre los partidos

El Govern pone la presencia de esta figura como condición para tramitar los Presupuestos

Carmen Calvo y Pere Aragonès, el 24 de enero en La Moncloa. En vídeo, el Gobierno acepta crear la figura de un "relator" para Cataluña.

Gobierno y Generalitat quieren impulsar, además de la comisión bilateral entre ambas Administraciones, una mesa de diálogo de partidos sobre "el futuro político de Cataluña". La puesta en marcha de este espacio —que el Govern reivindica como condición para permitir la tramitación de los Presupuestos Generales del Estado— podrá incluir una tercera figura en las negociaciones, una especie de "coordinador" o "relator" que dé fe de lo que se habla en ellas.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, aceptó expresamente esa figura del "relator" hoy martes al ser preguntada antes de entrar por la tarde en la sesión de control al Gobierno en el Senado, pero se negó a considerarla como mediador. Lo expresó así: "No, no hacen falta mediadores, ni para el Gobierno ni para el PSOE. Sí acaso alguien que pueda tomar nota, que pueda convocar, que pueda coordinar porque hay diferentes partidos, pero no hacen falta mediadores para estar dentro de la ley". Cuando se le pidió que explicara con más detalle esa figura, añadió: "Alguien que sea capaz de decir, 'nos convocamos, tomo nota de lo que vamos hablando', un poco la figura de lo que hace un relator en el Congreso, alguien que entiende lógicamente de política, no vamos a sentar a alguien ajeno a la situación de Cataluña en España".

La CUP tilda de "ridículo" que se busque a alguien que dé fe de las reuniones

ÀNGELS PIÑOL

La CUP ha calificado hoy de "ridículo" que los dos Gobiernos estén buscando la figura de un relator o un notario que dé fe al contenido de sus negociaciones. Vidal Aragonés, diputado de la CUP, ha subrayado que la base de un diálogo es “la confianza, el respeto y la buena fe en la negociación". "Si necesitan que alguien dé fe de lo que digan, no ya a hablar del derecho a la autodeterminación, es autoengaño”, ha afirmado. Susanna Segovia, portavoz de los comunes, lo ha estimado un “buen punto de partida” pero ha reclamado al Govern que haga una apuesta real por el diálogo. Los anticapitalistas han matizado que no asistirán al cónclave de hoy porque rechazan un “falso diálogo”. “No existe entre iguales. El Estado se niega a hablar del derecho a la autodeterminación y hace un monólogo. El resto solo sirve para blanquear al Gobierno de Sánchez. Queremos el derecho de autodeterminación, fin de la represión, liberación de los presos y la vuelta de los exiliados. Lo otro es una farsa”, ha afirmado Aragonés. Segovia, por su parte, ha incidido en que no quieren que la sesión de esta tarde sea solo una foto, como la de noviembre, y ha fijado que para los comunes el objetivo es un pacto de claridad, que culmine en el referéndum. “El PSC lo defendió en su momento. Y las encuestas dicen que sus electores también lo aceptarían para resolver esta inquietud que tienen”, ha dicho.

Calvo se lo ratificó luego en el hemiciclo al portavoz del PP, Ignacio Cosidó, que le interrogó sobre esas negociaciones. "Si dialogar es un delito, soy culpable y espero mi condena", enfatizó la vicepresidenta, que subrayó que el Gobierno sigue dispuesto a mantener todos los contactos que hagan falta para reconducir la situación en Cataluña "dentro de la ley y la Constitución". Calvo volvió a pedir a todos los partidos que se embarquen en esa operación de diálogo "para resolver una situación tan complicada como la de Cataluña".

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, presente en la misma sesión, replicó a una pregunta de un senador nacionalista catalán que el Gobierno no se pone más límites en ese diálogo sin cortapisas que la ley y la Constitución. Pero también avisó de que si ese intento de "desinflamar no da resultados o se hace depender de condiciones imposibles (la autodeterminación o pedir la libertad de condenados en prisión) entonces habrá que suspender la terapia del ibuprofeno".

La vicepresidenta defendió con rotundidad la posición expresada desde que llegó a La Moncloa hace ocho meses el presidente Pedro Sánchez sobre la necesidad de dialogar para reconducir la crisis catalana frente a la inacción y judicialización a la que se entregó el Ejecutivo de Mariano Rajoy. La mesa de partidos a la que se refirió la vicepresidenta es la que está en marcha ya en Cataluña, que en la tarde de este martes tenía prevista otra cita, y a la que no acuden ni Ciudadanos ni PP.

Las declaraciones de Calvo llegaron horas después de que el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, avanzase esta posibilidad a primera hora, en una entrevista a TV3. Inicialmente, fuentes del PSOE se mostraron escépticas con esta opción y rechazaron de plano la figura del "mediador", aunque sí vieron positivo que alguien certifique los acuerdos que se alcancen.

La aceptación de un relator para las conversaciones entre los partidos se produce solo un día después de que ERC anunciase una enmienda a la totalidad de los Presupuestos, lo que podría acortar la actual legislatura, una iniciativa a la que es probable que se sume el PDeCAT. Con este movimiento, ambas formaciones independentistas pretenden presionar al Gobierno de Pedro Sánchez para que haga "un gesto" hacia los políticos presos y su demanda sobre la autodeterminación. En teoría, esa mesa de negociación de partidos podría ser ese gesto que la Generalitat pide y que podría garantizar, al menos, la tramitación de las cuentas. De hecho, se estaba negociando con el Gobierno su puesta en marcha y la presencia de ese "mediador" era uno de los escollos que la impedían.

El Gobierno cree que un mediador como tal implicaría darle un estatus diferente de esa mesa de negociación y prefiere rebajar esta opción. "No me gusta la expresión de mediador, como si los partidos necesitáramos que alguien nos pusiera de acuerdo. Yo vería más claro que se diga que haya alguien que dé fe de lo que se habla. Como entre los partidos tenemos tanta desconfianza, que haya alguien que diga 'se ha hablado de esto', 'se ha llegado a estos acuerdos', 'queda esto sobre la mesa'...", ha explicado Iceta en la televisión pública catalana.

El PP no tardó en salir para rechazar ese planteamiento como una cesión inaceptable a la bilateralidad y como "una puñalada" a la Justicia en vísperas del inicio del juicio en el Tribunal Supremo. En un comunicado el PP resalta que aceptar "mediadores" o "relatores" "significa, en la práctica, poner en el mismo nivel de legitimidad el Estado de Derecho constitucional y la ruptura del mismo" y "legitimar como admisibles las demandas separatistas".

Por su parte, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, reaccionó a través de Twitter: "Sánchez vuelve a ceder ante los separatistas y acepta un 'mediador' para sus negociaciones con Torra. Una humillación intolerable para España. Ya basta, señor Sánchez, no todo vale por el poder". Y termina: "Elecciones ya".

El líder del PSC no ha querido sugerir nombres de quién podría asumir esta función, alegando que no le corresponde a él decidirlo, y ha subrayado que lo importante es que se ponga en marcha esa mesa de diálogo. "Si es útil, las modalidades no las discutiría", ha remachado horas antes de que se celebre la segunda sesión del Espacio para el Diálogo, la mesa de partidos que convoca el president Quim Torra para debatir el futuro político de Cataluña. A esa reunión no acuden, aunque por razones opuestas, Ciudadanos y el PP, por un lado, y la CUP, por otro.

Por su parte, la portavoz del Govern, Elsa Artadi, ha explicado en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Ejecutivo catalán que la puesta en marcha de la mesa, con "una figura casi notarial" que pueda dar fe de los acuerdos y el contenido de las reuniones y con un plan de trabajo y cronograma, sería un gesto que facilitaría la retirada de las enmiendas a los Presupuestos de ERC y el PDeCAT. Artadi ha explicado que ambas partes se habían emplazado a proponer nombres de "personas neutrales" que puedan desempeñar ese papel.

La petición de esa figura independiente la han solicitado tanto el expresidente Carles Puigdemont como el líder del PDeCAT, David Bonvehí, o el diputado republicano Joan Tardà. El líder de los neoconvergentes la reclama desde hace días como una pieza esencial para cambiar su posición sobre los Presupuestos. El otro escollo es la autodeterminación de Cataluña, que los independentistas quieren debatir junto a la propuesta de reforma estatutaria que impulsa el Gobierno. "No podemos aceptar ese marco porque los independentistas quedamos al margen. No puede haber ninguna solución que deje al margen a ambas partes", dijo Tardà el pasado lunes. Artadi también ha insistido en que ese punto ha de estar en el orden del día para que den por buena la mesa de diálogo entre partidos.

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