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Colau suspende nuevas licencias de obras en Gràcia para evitar el derribo de más casas

El Ayuntamiento redactará un plan especial para proteger el patrimonio arquitectónico

Los vecinos ocupando una de las casas
Los vecinos ocupando una de las casas

El gobierno de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha respondido con contundencia al derribo de las dos casas unifamiliares del barrio de Gràcia que provocó un gran rechazo vecinal. El ejecutivo ha decretado una suspensión de licencias para hacer nuevos edificios o grandes rehabilitaciones durante un año para redactar un Plan Especial que buscará "proteger el tejido urbanístico tradicional y el patrimonio arquitectónico" del barrio, característico por su trama urbana de pueblo.

La de Gràcia es la enésima moratoria que dicta el gobierno de Colau para cambiar las reglas del urbanismo. Solo en los dos primeros años de mandato dictó siete suspensiones. La más sonada fue la de nuevos hoteles, pero también las ha dictado en Ciutat Vella, Sant Antoni o Sants (para redactar sus planes de usos), solares del Eixample, gasolineras o en el casco antiguo de Horta con el mismo objetivo que ahora en Gràcia.

La oposición dice que es una medida electoralista

Los partidos de la oposición han reprochado al gobierno que la revisión llegue tarde y han tachado la medida de electoralista. El PDeCAT ha afirmado que Colau “improvisa fruto de la mala gestión” y actúa por la proximidad a las elecciones. Fuentes de ERC han subrayado que ya pidieron una revisión hace tres años y que si Colau se preocupa ahora es como reacción al caso de Encarnació. Desde Ciutadans, Carina Mejías ha reprochado a Colau “no haber construido prácticamente nada en cuatro años” y ha considerado que las moratorias “hipotecan el futuro de Barcelona”.

En el caso de las dos casas de la calle de Encarnació, dos torres unifamiliares, no estaban protegidas y los propietarios, que tienen todos los permisos y licencias, levantarán en su lugar una veintena de pisos. Lo único que la movilización vecinal consiguió fue que el consistorio interviniera y pactara con la propiedad salvar una encina centenaria, una solución que preservará el árbol pero supondrá indemnizar a los propietarios con dinero público.

Gràcia tiene un catálogo de patrimonio en 1995 y otro de 2005, pero el consistorio los ve insuficientes. El concejal del distrito, Eloi Badia, ha admitido que el nuevo catálogo puede ser un trabajo largo, porque habrá que peinar el barrio “casi casa por casa”. El plan, además necesitará consenso político, pero la votación no llegará a tiempo este mandato.

El ámbito afectado por la moratoria es toda la Vila de Gràcia y parte de los barrios de la Salut, Vallcarca, Camp d’en Grassot y Gràcia Nova. “El objetivo es conservar la singularidad de estos ámbitos, donde desde los años 60 se ha producido una progresiva desaparición del tejido tradicional y un cambio importante de la imagen de ciudad jardín originaria”, subraya el consistorio.

La patronal de los promotores APCE, a través de su director general, Marc Torrent, ha alertado de promotores que puedan verse afectados por la parálisis de un año, ha afirmado que puede empeorar la situación de falta de vivienda y que las restricciones provocan subidas de precio. El concejal Badia ha asegurado que “no” están “paralizando nada” y ha recordado que durante la tramitación de la modificación para obligar a los promotores a hacer un 30% de vivienda social se han pedido muchas más licencias de lo habitual.

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