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Operación de Mossos contra el tráfico de drogas con una cuarentena de registros en Barcelona y alrededores

Unos 600 policías entran en diversos puntos vinculados al tráfico de cocaína y marihuana y detienen a 39 personas

Un agente de los Mossos d'Esquadra en octubre en El Raval.

Los Mossos d’Esquadra han detenido esta mañana a 39 personas en un macrooperativo contra el tráfico de drogas en Barcelona que ha afectado a varios municipios y en los que se registraron 37 pisos y locales. En el dispositivo participaron 600 agentes y fue necesario un helicóptero de la policía catalana que desde la madrugada fue peinando los diferentes puntos donde se realizó el operativo. La intervención policial se llevó a cabo en pisos y locales de Barcelona, l’Hospitalet de Llobregat, Badalona, Lliçà, Sant Andreu de la Barca, Esplugues, Cornellà, Sant Feliu y también en Sant Adrià de Besòs, concretamente en el barrio de La Mina.  

La operación Popeye, tal y como han bautizado los agentes al macrodispositivo antidroga llevado de forma simultánea en diez municipios de Barcelona, comenzó a las cinco de la madrugada.

“Un golpe contra el narcotráfico”

La investigación policial comenzó hace meses y las actuaciones las dirige el Juzgado de Instrucción número 5 de Barcelona, cuyo titular ordenó ayer el secreto de sumario. La intendente y subjefa de la División de Investigación Criminal (DIC) de la Policía de la Generalitat, Marta Fernández, se limitó a indicar que en el operativo se habían realizado 37 entradas y registros en pisos y locales de una decena de municipios y se habían realizado 39 detenciones a presuntos vendedores que no solo lo hacían en pisos, sino también en las calles. “Este operativo supone un golpe importante contra el tráfico de drogas y su distribución en el área metropolitana de Barcelona”, destacó.

“El helicóptero de los policías ha despertado a todo el barrio. Yo vivo en el ático y el foco ha hecho que, de golpe, se hiciera de día en mi casa”, relataba una vecina del número 26 de la calle Rosa d’Alejandría del barrio de Can Vidalet de l’Hospitalet de Llobregat. Los agentes de los Mossos iban a acceder al entresuelo de ese edificio y desde el aire controlaban la entrada y registro del inmueble que lleva varios meses ocupado por una pareja de origen dominicano con un menor a su cargo.
Los mossos accedieron al domicilio y detuvieron a la pareja en cuestión de minutos. A la mujer la trasladaron hacia el locutorio que regenta a solo unos metros del piso ocupado en la avenida Electricidad. Allí realizaron un nuevo registro.

Los vecinos de los arrestados comenzaron a agolparse junto al portal. “En la joyería de abajo han intentado robar varias veces”, apuntaba uno. La dueña del centro de estética Dream Nails, ubicado en el local del edificio alertaba de que en solo unas semanas habían accedido a su negocio utilizando un patio interior al que, casualidad o no, se accedía por el entresuelo que ocuparon los arrestados.

“Hace un mes y medio el hombre se tiró por la ventana cargado con una bolsa grande, de las de supermercado, llena de monedas. El dinero se cayó por todos los lados y comenzó a venir gente y gente. También vino la policía. Yo creo que aquello fue lo que acabó de alarmar a los agentes”, aseguraban un grupo de vecinos.

Los corrillos también alertaban de la venta de drogas. Pero los murmullos se acabaron cuando una decena de personas de origen dominicano se acercaron al lugar. Los Mossos trasladaron al detenido hasta el vehículo policial cuando una mujer gritó: “Tengo yo al niño, lo tengo yo”. De esa manera, comunicaba al arrestado que se había hecho cargo del menor. Después, los Mossos comenzaron a trasladar todo tipo de pruebas. Entre ellas, una caja fuerte que los agentes requisaron.

El nombre con el que han bautizado el operativo los agentes, Popeye, tiene que ver con el apodo con el que se conoce a uno de los principales líderes de la banda de narcotraficantes. Popeye es un hombre de unos 50 años y vecino del barrio del Besòs que también fue arrestado durante el operativo.

Muy cerca de allí, en el número 6 de la calle Germans Serra los agentes arrestaron a otro de los sospechosos. Los hijos del detenido se enfrentaron a los medios de comunicación e incluso llegaron a colocar una sábana para que fotógrafos y cámaras no pudieran captar la imagen al arrestado.
A todos los detenidos se les acusa de traficar con cocaína y marihuana. La mayoría de arrestados son de origen dominicano, aunque también hay detenidos originarios de Perú y otros de nacionalidad española. Algunos tienen vínculos con los implicados en la red de narcopisos que fue desarticulada por la policía catalana a finales de octubre en el barrio barcelonés del Raval. Pese a ello, las dos operaciones son distintas y de diferentes grupos.

 En Badalona, los agentes tuvieron algunas dificultades para acceder a un club cannábico, fuertemente protegido. Los policías han estado varios minutos para lograr ceder las dos puertas de acceso al local.

Los Mossos tienen en marcha desde hace más de un año un plan operativo especial que afecta a personas de origen dominicano vinculadas a delitos en Cataluña. La policía catalana lo desplegó después de que una guerra entre narcotraficantes dejase seis muertos en Cataluña y ante la preocupación del aumento de incidentes violentos entre personas de esa comunidad.

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