Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Vicente Guallart diseñará un nuevo centro urbano en Shenzhen, la capital tecnológica china

El que fue arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona gana un concurso internacional para desarrollar una ciudad ecológica

Guallart plantea reconvertir una zona de ocio de la ciudad de Shenzhen en un centro de competición de drones.
Guallart plantea reconvertir una zona de ocio de la ciudad de Shenzhen en un centro de competición de drones.

Vicente Guallart, arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona en el mandato de Xavier Trias, diseñará una nueva zona en desarrollo de Shenzhen, la capital tecnológica china, tras ganar un concurso internacional al que se presentó liderando un equipo multidisciplinar. Se trata de una gran superficie, de dos millones de metros cuadrados –equivalente al área del 22@ barcelonesa desde Glòries al Fòrum por debajo de la Diagonal- de oficinas, viviendas, centros comerciales, zonas de ocio y verdes a diseñar en el distrito de Xianmihu.

“Se sigue el modelo de aprovechar la densificación en torno a potentes infraestructuras de tren y metro. Zonas con un flujo de tráfico de personas muy importante, como es esa área de Shenzhen”, afirma Guallart en una conversación con este periódico. Shenzhen es un núcleo urbano joven, se fundó en 1979, con una población de 10 millones de habitantes, y está en constante expansión. Tiene el sobrenombre del San Francisco chino porque aglutina una importante concentración de empresas tecnológicas, como Baidu – equivalente a Google- o Tencent – Facebook y Whatsapp- y está próxima a Hong Kong y Guangzhou.

“En la actualidad la ciudad tiene cinco zonas centrales y la que desarrollaremos en Xianmihu será una más. La idea principal es que sea sostenible y ecológica en la línea del Transit Oriented Development (TOD), el urbanismo que se crea a partir de fuertes nodos de transporte público, preferentemente trenes”, apunta. Siguiendo esa premisa, no habrá tráfico de coches en superficie – se desplazará al subsuelo- se potenciarán las tecnologías urbanas para mejorar el transporte y en superficie contará con una red de minibuses sin conductor.

De los cinco millones de metros cuadrados que se construirán, el 60% será para oficinas, el 30% para viviendas y el 10% restante para zona de ocio. “Los edificios serán de altura, especialmente, los dedicados a oficinas. El más alto tendrá 400 metros”, añade. La propuesta que presentó Guallart planteaba una imagen icónica, una montaña artificial de 200 metros con una fachada de madera y árboles que incluirá un centro de convenciones. “Y una de las intervenciones más singulares es la reconversión de la zona que ocupa una antigua montaña rusa sobre un lago –que se conservará- en un centro para la competición de drones en un parque abierto con gradas para el púbico”, concreta Guallart que ya había desarrollado algún proyecto puntual en China.

Fundador del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC) y director de un máster en la Higher School of Economics (HSE) de Moscú, Guallart trabajó con un equipo de 30 personas para presentarse al concurso internacional al que concurrieron un centenar de equipos. La fase del planeamiento urbano corre a cargo de la administración de Shenzhen y para la construcción de todo el conjunto está previsto un plazo de 10 años.

 

 

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >