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Los episodios de contaminación aumentan las consultas respiratorias pediátricas un 8%

Un estudio elaborado en Madrid durante tres años ha llegado a esta conclusión, mientras investigaciones en Londres y California apuntan a lo mismo

Varios niños acuden a un colegio situado en el interior del área de Madrid Central, este miércoles.
Varios niños acuden a un colegio situado en el interior del área de Madrid Central, este miércoles.

Los episodios de contaminación ambiental aumentan las consultas pediátricas de atención primaria en torno a un 8%, según un estudio realizado en Madrid durante tres años a partir de 52.322 consultas y publicado en la revista Anales de pediatría. “Cuando hay un incremento significativo de la contaminación ambiental se produce un aumento de la demanda de consultas respiratorias en los centros de salud del centro de la ciudad”, explica el pediatra Marciano Sánchez Bayle, coautor de la investigación junto a Raquel Martín Martín. Otros dos informes recientes con datos de Londres y California apuntan en una dirección similar. La reducción de la contaminación es el principal motivo que aduce el Ayuntamiento para poner en marcha el área de tráfico restringido Madrid Central.

El estudio, denominado Impacto de la contaminación ambiental en las consultas pediátricas de atención primaria y realizado entre los años 2013 y 2015, se centra en el centro de salud Reina Victoria (Cuatro Caminos), donde en ese trienio hubo 52.322 consultas, de las cuales 6.473 se debieron a procesos respiratorios como bronquiolitis, broncoespamos o procesos respiratorios de vías altas. La conclusión es que “la contaminación ambiental por dióxido de nitrógeno (N02) está relacionada con el aumento de la enfermedad respiratoria en la infancia”, ya que “el número de consultas por procesos respiratorios fue significativamente mayor en los meses en que se superó el límite de 40 microgramos de NO2 por metro cúbico”. El estudio tiene también en cuenta la variable de que cuando bajan las temperaturas hay más consultas por este motivo.

“Hemos comparado la diferencia entre aquellos meses en los que se alcanzan los 40 microgramos con los meses en los que no se alcanza. Y hemos comprobado que esos meses aumenta de manera significativa el número de consultas. Si los niveles de la ciudad se pudieran mantener siempre por debajo de esta cifra un porcentaje significativo de las consultas pediátricas se podrían eliminar”, señala Sánchez Bayle. Según sus datos, “hay una relación lineal entre los aumentos de niveles de dióxido de nitrógeno (N02) y el incremento en el número de consultas, es decir, que cada microgramo de NO2 que aumentan los niveles aumentan paralelamente las consultas”. El pediatra también ha estudiado los ingresos pediátricos por esta causa en el hospital infantil del Niño Jesús: “También muestra que hay una relación bastante clara entre número de ingresos pediátricos en el centro hospitalario y el aumento de los niveles de contaminantes como NO2 y benceno”.

El médico señala que “hay estudios que demuestran que las alteraciones respiratorias empiezan a producirse intraútero, que las mujeres las mujeres embarazadas que viven en localidades con contaminación elevada tienen más probabilidad de tener niños con microcefalia, menor peso al nacer, menor capacidad pulmonar… Esa menor capacidad pulmonar se va produciendo durante toda la infancia y tiene su expresión patológica en la edad adulta, ya que la contaminación empeora los síntomas de enfermedades respiratorias generalmente de causa vírica muy frecuentes en la infancia, como la bronquiolitis, la gripe, etcétera. La contaminación también favorece la presencia de enfermedades asmáticas”, añade.

Sánchez Bayle apuesta por reducir el uso del coche: “Llevar los niños en coche a colegios muy distantes del lugar de residencia tiene un problema para la movilidad de la ciudad, pero además por el tema de la contaminación, es un asunto en el que todo el mundo debería reflexionar”, dice. En cuanto a Madrid Central, apuesta por ponerlo en marcha “cuanto antes” porque “ya llega tarde”. La Consejería de Sanidad de la Comunidad evitó este miércoles valorar estos datos.

La conclusiones del informe son similares a las de otro publicado recientemente en Lancet Public Health journal y realizado a 2.000 niños que viven en Londres. Este nuevo estudio muestra que los niños que viven en los distritos de la capital británica con una contaminación más elevada -causada sobre todo, por coches diésel- sufren una disminución de su capacidad pulmonar que cifra en un 5%, además de un mayor riesgo de muerte prematura. Las consecuencias de respirar este aire en la infancia continúan a lo largo de toda la vida de estos niños.

Por su parte, otro estudio realizado a 2.120 niños en California (Estados Unidos) y publicado en The New England Journal of Medicine concluye que la contaminación reduce el tamaño de los pulmones en los niños, lo que disminuye su función respiratoria a corto y largo plazo. También señala que a menor exposición a la contaminación durante la infancia se obtienen pulmones más grandes y mayor función pulmonar a los 15 años. “Los niños, que tienen una gran predisposición a verse afectados por la contaminación, porque están en una etapa de desarrollo de su vida, tienen un árbol respiratorio más pequeño, respiran más veces por minuto que los mayores y pasan más tiempo al aire libre que el resto de la población. Todos los estudios indican que la contaminación influye mucho en los niños”, dice en este sentido Sánchez Bayle.

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