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120.000 catalanes tuvieron más de cuatro contratos en 2017

Cada trabajador tuvo de media 2,53 contratos el año pasado, una media que sigue creciendo pese a que desde 2014 se han formalizado 600.000 relaciones laborales más

Enfermeras de un hospital, en una imagen de archivo.
Enfermeras de un hospital, en una imagen de archivo.

La rotación laboral no ha dejado de crecer en Cataluña a pesar de que el mercado de trabajo se ha reactivado en los últimos años y se ha reducido el desempleo. Según publica el Observatorio del Trabajo y Modelo Productivo en su último informe sobre rotación laboral, en 2017 cada trabajador catalán firmó, de media, 2,53 contratos, y el 43,7% de los trabajadores firmaron más de uno. Si en 2014, primer año de la recuperación económica, 88.000 personas enlazaron más de cuatro contratos, tres años después fueron 120.000.

El mercado de trabajo da muestras de haberse reactivado desde que, en 2014, España salió de la crisis oficialmente. Aquel año se firmaron en Cataluña 2.459.291 contratos y, tres años después, se formalizaron 3.038.646 documentos. Sin embargo, esta diferencia de casi 600.000 contratos no se ha traducido en una mayor estabilidad laboral.

Según el informe sobre rotación laboral, que analiza la diferencia entre los contratos firmados y las personas que trabajan, en 2017 creció con más intensidad el número de contratos firmados, que incrementó un 2,9% en relación con el año anterior, que el de personas contratadas, que lo hizo un 1,7%. La tasa de rotación laboral fue, según muestra el estudio, de 2,53 contratos por persona. Comparado con el informe de 2014, la tasa ha subido más de una décima. La tasa de rotación laboral en España se sitúa en 2,88 contratos por persona.

Entrando en el detalle del número de contratos que los trabajadores enlazan en un solo año, el estudio indica que el 43,7% de los catalanes han firmado más de un contrato. 83.000 personas firmaron de cinco a diez contratos en 2017 (33.000 más que tres años antes) y 34.000 trabajadores enlazaron entre 11 y 50 contratos, un 30% más que en 2014. En la parte baja de la tabla, casi 2.000 personas enlazaron más de 51 relaciones laborales en un solo año. En total, 120.000 personas firmaron cinco contratos o más, una cifra muy superior (un 35% más) a la de tres años antes.

La mayor parte de estas rotaciones, el 71,9%, se da en una misma empresa. El secretario de Trabajo y Economía del sindicato CC OO en Cataluña, Ricard Bellera, considera que estos datos muestran que el sistema laboral en Cataluña es “inflacionario”. “El empresario trabaja a demanda, contrata según si es Black Friday,Navidades, verano... es un modelo que quema, que no genera ningún valor añadido y que solo sirve para facturar”, afirma.

Los colectivos y sectores que más sufrían la rotación laboral hace años, lejos de notar la recuperación económica, han agravado su situación. El informe sitúa el personal sanitario (profesionales de la salud, trabajadores de cuidados, técnicos sanitarios...) como el que tiene una tasa de rotación más elevada, 5,43 contratos por persona. El segundo grupo con más rotación es el de los profesionales en actividades relacionadas con la ocupación, por la renovación de los cursillos de formación y de la demanda. Otro de los sectores con más rotación, con más de 3,5 contratos por persona al año, es el de las actividades audiovisuales, del espectáculo y de los medios de comunicación.

Incidencia en jóvenes

Por nivel de formación, los colectivos que más rotan laboralmente son personas con estudios superiores y universitarios. Además, según el informe, aunque la rotación ha aumentado en 2017 más entre los hombres, la brecha de género todavía está vigente también en este indicador: el 22,7% de las mujeres trabaja con contratos temporales, mientras que la tasa en los hombres está en un 20,4%.

Por edades, el índice de la rotación laboral más elevado está entre los menores de 25 años, que enlazan, de media, 2,58 contratos, mientras que los mayores de 45 años tienen una tasa de 2,32 contratos.

“Ante estos datos, tenemos varias consecuencias: estas personas no pueden tener planificación personal, tienen cada vez salarios más bajos, no pueden tener formación continua y frena cosas tan básicas como la emancipación de los jóvenes: ¿cómo te van a dar un piso de alquiler si enlazas varios contratos al año?”, se pregunta Bellera. “Todo esto comporta una pérdida de calidad muy grande: es muy poco efectivo a nivel social, muy poco productivo en las empresas y muy injusto para las personas”, añade.

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