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“¡No hay que cerrar a los coches el parque del Retiro!”

Las peatonalizaciones y restricciones de tráfico en la capital siempre han conllevado una fuerte oposición. Madrid Central no es una excepción

El próximo 23 de noviembre entra en vigor el área de tráfico restringido Madrid Central.
El próximo 23 de noviembre entra en vigor el área de tráfico restringido Madrid Central.

En 1983, José María Álvarez del Manzano, entonces portavoz de Alianza Popular (antiguo PP) en el Ayuntamiento, se oponía firmemente a cerrar al tráfico el parque del Retiro y pedía que su paseo principal sirviera para acceder al parque en coche, “pues precisamente ese acceso posibilita el uso del Retiro”. Lo atravesaban 11.000 vehículos al día y se usaba como aparcamiento. El Ayuntamiento informó después de que este cierre “no influyó gravemente” en la circulación de la zona, como pronosticaban los más agoreros.

“Cada vez que hay peatonalizaciones y cierres al tráfico, hay quejas vecinales y de empresarios como parte del proceso. Pero luego todo el mundo disfruta de las ventajas de lo que se ha hecho”, explica David Lois, experto en movilidad urbana del Centro de Investigación del Transporte de la Politécnica. La futura entrada de Madrid Central, el área de tráfico restringido en el centro, no es una excepción: incluso a última hora ha surgido una plataforma de afectados por la medida.

De hecho, Madrid Central recoge una idea de Ana Botella (PP), que en 2014 propuso el cierre al tráfico de un área muy similar a la Manuela Carmena (Ahora Madrid) pondrá en marcha el próximo 23 de noviembre. Sin embargo, las quejas de los comerciantes (“Desconcierto entre los comerciantes ante el cierre al tráfico del centro”, ABC, 29/09/2014) y el final de su mandato (en mayo de 2015) llevaron a Botella a guardar el plan en un cajón. Si se compara el área de tráfico restringido propuesta por Botella y la actual se ve que se trata de medidas muy similares. Sin embargo, el portavoz del PP, José Luis Martínez-Almeida, habló el pasado lunes de “la alarma social que se ha generado ante la inminente entrada en vigor del Madrid Central” y exigió su paralización. El Ayuntamiento sigue adelante. En esta comparativa puedes ver las semejanzas:

Los proyectos para restringir el tráfico. Ana Botella (PP) 2014 (en azul) y Manuela Carmena (Ahora Madrid) para el 23 de noviembre de 2018 (en rojo).

Fuente: elaboración propia y Ayuntamiento de Madrid.

Los avisos de alarma, de caos, de colapso y hasta de las diez plagas de Egipto suelen aparecer cada vez un alcalde intenta limitar el espacio destinado al automóvil, que durante décadas se hizo con la mayor parte del espacio urbano disponible en las ciudades. En los años sesenta, muchas plazas cercanas a la Gran Vía se reformaron para crear en ellas grandes aparcamientos subterráneos y hasta se podía aparcar en la plaza Mayor. En 1968 se instaló en Atocha un gigantesco ‘scalextric’ que llevaba 200.000 vehículos de las grandes vías de entrada directamente al corazón de la ciudad. No se eliminó hasta 1985. Con estos precedentes, es fácil pensar que los conductores se creyeran con el derecho inalienable a utilizar la ciudad a su antojo.

Una de las primeras polémicas sobre movilidad en Madrid tiene que ver con la calle de Preciados, junto a la Puerta del Sol. En 1969, ABC publicaba un artículo en el que abogaba por peatonalizar esta céntrica calle, pero los comerciantes se oponían. Poco tiempo después se llevó a cabo y los resultados son elocuentes: hoy es la calle comercial más cara de Madrid y no hay un solo local libre. A principios de los ochenta se peatonalizó la plaza del Dos de Mayo y varias calles del Madrid de los Austrias y, quizá por ser áreas muy pequeñas, tenderos y hosteleros se mostraron en su mayoría a favor.

Las siguientes quejas llegarían con las primeras áreas de prioridad residencial (APR), instaladas por Alberto Ruiz-Gallardón (PP) de 2004 a 2006 en los barrios de Cortes, Letras y Embajadores. En esta última área, donde se ubicaban muchos mayoristas chinos, hubo varias protestas de miles comerciantes contra el cierre al tráfico privado (EL PAÍS, 11/11/2005). “¿Qué haré cuando mis hijos vengan a verme? No vendrán porque no tendrán dónde aparcar”, se quejaba una angustiada vecina de Lavapiés (EL PAÍS, 21/07/2006).

12 años después se puede hacer balance. "La APR fue fundamental para recuperar la vida en el barrio. Y nadie nos ha dicho que sus familiares no lo visiten por ello", dice Manuel Osuna, de la asociación de vecinos La Corrala de Lavapiés. “Pese a estar cerradas al tráfico, en nuestras calles cada día hay más bares y restaurantes, porque a nadie se le ocurre irse a beber con el coche”, añade Osuna. Isabel García, de la Asociación de Comerciantes de Lavapiés, denuncia que “se ha cerrado comercio de proximidad y se ha transformado en franquicias o comercios para los turistas”, si bien es lo mismo que ocurre en otros sitios del centro todavía abiertos al tráfico. García pide al Consistorio una moratoria para cambiar el camión con el que entregan sus productos.

Mapa Madrid Central
La calle de Fuencarral, en Madrid, peatonalizada en su tramo cercano a la Gran Vía.
La calle de Hortaleza, paralela a Fuencarral y abierta al tráfico.
La calle de Hortaleza, paralela a Fuencarral y abierta al tráfico.

Las peatonalizaciones de calles del centro también han supuesto polémicas que, con el paso de los años, se han demostrado absurdas. Cuando en 2008 se anunció que la calle de Fuencarral tendría un gran tramo peatonal, los vecinos criticaron que la medida supondría que la calle se llenara de prostitutas (20 Minutos, 16/09/2008). “Las críticas sobre la peatonalización de Fuencarral fueron durísimas al principio y hoy en día podemos comparar lo que es Fuencarral y lo que es la calle paralela, Hortaleza, que sigue teniendo tráfico. ¿Algún comerciante de Hortaleza no querría lo mismo para su calle”, explica Adrián Fernández, portavoz de Movilidad de Greenpeace. “De hecho, tras la medida el Ayuntamiento realizó una encuesta y la abrumadora mayoría de vecinos y comerciantes dijo que no volvería a la situación anterior. No es algo único de Madrid, pasa en todo el mundo, hay un cierto miedo al cambio, pero luego ves el avance”, añade Fernández. Lo mismo ocurrió con la calle Montera, la Red de San Luis, la plaza de Callao… Todas han ido ganando espacio para el peatón entre críticas más o menos rotundas.

El aumento de aceras de la Gran Vía no ha quedado fuera de esta polémica. La entonces portavoz municipal del PP, Esperanza Aguirre, se cebó con este plan municipal. “[Carmena] nos quiere llevar a una ciudad ciudad pueblerina y cutre” y la medida llevará a un “colapso del tráfico”, dijo en la COPE (16/12/2016), mientras anunciaba que la alcaldesa pretendía “destrozar la Navidad” con un plan “inconcebible, esperpéntico y vergonzoso" (La Sexta, 2016). Antes, ya había anunciado "monumentales atascos" si se cumplían los planes del Gobierno municipal de prohibir “de forma masiva” la circulación en el centro de Madrid (PP de Madrid, 28/10/2015). Curiosamente, la Plataforma de Afectados por Madrid Central surgió hace unos días criticando que esa propuesta de 2015 no se había conocido hasta ahora. “Me sorprende que este colectivo que salga ahora pidiendo más tiempo, cuando la norma lleva tres años en tramitación”, dice Adrián Fernández.

El 23 de noviembre entrará en vigor el cierre al tráfico privado en el centro, donde solo podrán entrar residentes, transporte público y algunas excepciones. Más o menos en esa fecha podrá verse la nueva Gran Vía, para la cual una encuesta municipal daba el 72,6% de apoyo (El Mundo, 5/03/2018). Habrá que ver entonces si se cumplen las amenazas de “colapso total” o la ciudad, como siempre, sigue moviéndose.

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