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El cierre al tráfico del Retiro, condicionado a la absorción de sus plazas de aparcamiento

El parque del Retiro puede cerrar sus puertas definitivamente al tráfico rodado en caso de que los técnicos municipales consideren posible repartir los vehículos que ahora aparcan en el paseo de Coches entre las plazas de aparcamiento existentes en las calles adyacentes. Este cierre pondría, por otra parte, fin a la polémica sobre el circuito bici, que se quiere instalar en el Retiro y al que se opone el concejal de Saneamiento y Medio Ambiente por el efecto negativo que produciría su construcción en un parque calificado de histórico-artístico.

Los principales problemas con los que se enfrentan los técnicos de Circulación y Transportes, a la hora de cerrar el parque, son el tráfico de paso y la pérdida de las plazas de aparcamiento que existen en el paseo de Coches del Retiro.Según informó el concejal de Circulación y Transportes, la corporación aprobó en su día el Plan de Acción Municipal, en el que venía la creación del circuito bici. La existencia de un proyecto sobre el mismo no supone su obligada realización, ya que el circuito podría ser sustituido por un velódromo, en caso de que el Retiro se cerrara. «Si la zona puede soportar el impacto de esta medida, yo apoyaría el cierre », manifestó José Luis Martín Palacín.

De los dos problemas citados parece que el del tráfico de paso sería el de menor importancia, ya que en la actualidad el tránsito por el Retiro es muy reducido. Chinchelas y guardias dormidos, puestos para limitar la velocidad, han provocado que muchos conductores se dirijan a la calle de O'Donnell por la calle de Menéndez y Pelayo.

Si esto ocurre los días laborales, los domingos y días festivos el problema quedó anulado al estar prohibido el tráfico de paso desde hace unos meses.

Problemas de aparcamiento

El verdadero problema que parece haber frenado la decisión de cerrar, tal como han pedido algunos sectores en los últimos meses, parece ser la falta de aparcamiento que se produciría en la zona.En la actualidad, el Retiro es un gran estacionamiento ocupado por los empleados de las oficinas cercanas, de lunes a viernes, y por familias los fines de semana. Los domingos, desde que la prohibición de atravesar el Retiro entró en vigor, el parque del Retiro se convierte en un hormiguero de vehículos cuyos conductores, a partir de media tarde, tienen problemas para encontrar una plaza de aparcamiento.Los estudios de la delegación intentan determinar cuál es el número fijo de conductores que aparcan a diario, cuál es la oferta y la demanda de plazas de aparcamiento en las calles adyacentes y cuál sería el resultado de cerrar definitivamente el Retiro, a semejanza de otros parques céntricos de capitales europeas.

Posiblemente estos estudios se realizarán hasta el mes de noviembre, con el fin de saber el efecto suplementario de la limitación de aparcamiento, que entrará en vigor el 15 de octubre.

Se da la circunstancia de que el límite de la zona afectada pasa por la calle de O'Donnell, delante del parque, por lo que la necesidad de cerrar éste podría convertirse en una necesidad urgente si los propietarios de vehículos ponen los ojos en el Retiro, con el fin de no tener que cambiar su vehículo de sitio cada hora y media o para no pagar las quince pesetas que cada media hora se cobrarán cuando la ordenanza fiscal se pueda aplicar.

Distinto problema se plantean los técnicos con respecto a los domingos y festivos. Cerrar el parque esos días representaría actualmente negar a muchas familias la posibilidad de disfrutar de la mayor zona verde existente en el centro de Madrid. La decisión estará en función de las plazas de aparcamiento que dejen libres alrededor los vecinos que salgan de Madrid, y quizá en una mejor potenciación del transporte público de la zona en los días festivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de septiembre de 1980