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El caos por los diputados suspendidos vuelve a bloquear el Parlament

Junts per Catalunya y ERC acuerdan una fórmula para delegar el voto que los letrados no avalan

El 'president' Quim Torra, este jueves, en el Parlamento catalán. VÍDEO: ATLAS

Como ya pasó en julio y por espacio de tres meses, la actividad parlamentaria en Cataluña  ha quedado de nuevo bloqueada a primera hora de esta noche por los desacuerdos acerca de la suspensión de los diputados pendientes de juicio por el proceso independentista. El debate de política general que hoy tenía que culminar con las votaciones ha quedado suspendido hasta la próxima semana al ser incapaces los grupos parlamentarios de acordar una fórmula para dejar en suspenso los derechos del expresidente Carles Puigdemont y otros cinco diputados independentistas.

Junts per Catalunya y Esquerra Republicana habían logrado a primera hora de la tarde de este jueves un acuerdo que permitía al soberanismo salvar las diferencias de los últimos meses sobre los derechos de los cinco diputados independentistas encarcelados y del expresident Carles Puigdemont. De esta forma se aseguraba la continuidad del Gobierno de Quim Torra, del que forman parte el PDeCAT y ERC y se disipaba la amenaza de crisis gubernamental. Pese a la existencia de un acuerdo político, el letrado mayor, Joan Ridao, y el secretario general del Parlament, Xavier Muro, han advertido horas después a la Mesa de la Cámara que la fórmula elegida por los diputados de Junts per Catalunya para delegar el voto no se adapta a la decisión tomada el pasado martes y que, por tanto, no la consideran válida.

El criterio de los letrados, que viene a insinuar que los votos de los cuatro diputados no comportaría efectos jurídicos, no es vinculante. Roger Torrent, presidente del Parlament, ha dado, sin embargo, por válido los documentos de delegación de voto pese a la opinión contraria de los letrados. Ciudadanos, el PSC y el PP han presentado propuestas de reconsideración y se celebrará una nueva junta de portavoces y otra nueva Mesa. Catalunya en Comú considera también que la fórmula elegida no aporta seguridad jurídica.

El pacto de última hora asegura la celebración del pleno sobre el Debate de Política General que estaba previsto para las 12.00 aunque no se sabe a qué hora se celebrará. El desbloqueo de la sesión ha surgido después de que los cuatro diputados de Junts per Catalunya (Puigdemont, Jordi Sànchez, Josep Rull y Jordi Turull) hayan aceptado delegar sus derechos parlamentarios en otro diputado de su grupo y firmar el escrito. Esa fórmula ya la utilizaron el martes Oriol Junqueras y Raül Romeva, diputados de ERC, pero no así los cuatro parlamentarios de Junts per Catalunya. Tras una larga negociación de seis horas, estos últimos cuatro parlamentarios han realizado esa delegación incluyendo en el texto el acuerdo del pasado martes en el que se establecía que no estaban suspendidos y que accedían a designar sus derechos en otro compañero.

Sergi Sabrià, portavoz de Esquerra, y Eduard Pujol, de Junts per Catalunya, han comparecido conjuntamente a las 17.30 para anunciar el acuerdo puesto en entredicho después por los servicios jurídicos. Los dos han atribuido la crisis abierta a la situación de excepcionalidad política con políticos en prisión y "en el exilio". Pujol ha contestado con un "no" a la pregunta de si había planeado hoy la posibilidad de convocar elecciones anticipadas. JxC considera que los diputados están en condiciones de cobrar su salario.

La CUP: "No se está respetando la voluntad popular"

ÀNGELS PIÑOL

La CUP ha afirmado que la Mesa del Parlament no está respetando la voluntad popular al recordar que el pleno aprobó el martes por mayoría absoluta que los diputados procesados por rebelión no están suspendidos. En los pasillos de la Cámara, la diputada María Sirvent ha señalado que al juez Pablo Llarena solo le mueve la "sed de venganza y humillación" al pedir 30 años de cárcel a unos políticos por poner las urnas. "Queremos que se celebre el pleno y que se respeten los derechos de los diputados", ha abundado Sirvent, que ha aclarado que los servicios jurídicos de la Cámara no dan por válida la delegación de voto realizada hace meses por los diputados de Junts per Catalunya porque decayó cuando Llarena firmó el auto. Los anticapitalistas están ahora en la oposición al considerar que el president Quim Torra está actuando como un simple administrador de la autonomía pese a su mensaje político a favor de la república.

El enésimo desencuentro entre ambas formaciones se ha escenificado esta mañana, cuando el portavoz de Junts per Catalunya, Albert Batet, ha registrado un documento dirigido a la Mesa en el que anunciaba que los cuatro diputados de esta formación suspendidos por el Tribunal Supremo continuarán votando al amparo de la delegación de voto que ya hicieron el 31 de mayo. Los neoconvergentes argumentan que no era necesario que Puigdemont, huido en Bruselas, Sànchez, Turull y Rull vuelvan a hacer una nueva delegación de sus derechos como diputados y que sigue vigente la que ya firmaron el 31 de mayo y que desde entonces les ha permitido votar en la Cámara catalana. Sin embargo, ERC y Roger Torrent, han rechazado esa fórmula y han esgrimido que después del acuerdo del pleno del pasado martes es necesario hacer una nueva delegación como hicieron el mismo martes los encarcelados Oriol Junqueras y Raül Romeva.

La Mesa se ha reunido a las once y ha finalizado sin acuerdo poco antes de la una de la tarde, después de que la mayoría de este órgano rechazara la propuesta de Torrent. El presidente del Parlament pretendía que Junts per Catalunya subsanase lo que ha considerado un "defecto de forma" en el escrito presentado por Albert Batet, que en la práctica implicaba negarse a que los cuatro diputados de esta formación volvieran a hacer una delegación de sus derechos parlamentarios. Junts per Catalunya ha asegurado que no podía subsanar ese error porque se requería la firma de los cuatro parlamentarios. Al final se ha demostrado que la propuesta de Torrent quedaba en minoría con el voto a favor de de Esquerra (2) y PSC (1) y cuatro en contra de Ciudadanos (2) y Junts per Catalunya (2), por motivos muy diversos.

La formación naranja considera que no había nada que subsanar y que la delegación personal del voto que exigía Torrent y que ya firmaron el pasado martes Junqueras y Romeva supone una desobediencia al auto del juez Pablo Llarena del pasado 9 de julio que declaró firme el procesamiento por rebelión de los líderes del procés. Sobre las 13.00 horas, las dos formaciones se han reunido al más alto nivel. Al encuentro han asistido el presidente de la Generalitat, Quim Torra; la consejera Elsa Artadi y el vicepresidente Josep Costa (Junts per Catalunya); el vicepresidente Pere Aragonès, Torrent y Sergi Sabrià (ERC) por parte de Esquerra hasta dar con un acuerdo ahora puesto en tela de juicio por los letrados.

Ciudadanos cree que Cataluña se encamina a elecciones anticipadas por la división en el independentismo y a eso atribuyen los últimos movimientos de Quim Torra con un ultimátum al Gobierno de Pedro Sánchez al que en la dirección del partido de Albert Rivera no dan credibilidad. “Podemos ir a elecciones en Cataluña. No se puede descartar, tenemos una fractura en el independentismo”, ha reflexionado este jueves Rivera en RNE, informa Elsa García de Blas. Torra “muere matando con elecciones generales y catalanas”, creen en la cúpula de Ciudadanos. Rivera no ceja en reclamar a Sánchez que adelante los comicios porque la situación es insostenible, toda vez que “España está atascada en manos de los que quieren destrozar España”.

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