Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Hallan 2.000 kilos de comida caducada en un banco de alimentos de la Bisbal del Penedès

El Ayuntamiento acusa de dejación a la concejal responsable del servicio

Alimentos almacenado con el cartel 'Caducados, no tocar'.
Alimentos almacenado con el cartel 'Caducados, no tocar'.

Decenas de paquetes de arroz y pasta y pilas de botes de legumbres, todo caducado. El local del banco de alimentos de la Bisbal del Penedès, un municipio que no llega a los 4.000 habitantes, acumulaba dos toneladas de comida pasada de fecha. "Denunciamos la existencia de más de 2.000 kilos de alimentos caducados en el Banco de alimentos municipal", reza un comunicado oficial de alcaldía colgado en la web del Consistorio. Se ha hallado comida que estaba caducada desde 2014, junto a "muchos envases de leche en polvo para bebés".

Agnès Ferré, la alcaldesa, dice no entender por qué la comida se dejó perecer sin ser repartida a las familias que sufren necesidades. "En el pueblo tenemos entre 60 y 70 familias que están en situación de necesidad", lamenta. Tampoco se inició ninguna gestión para que usuarios del banco de alimentos de otros municipios pudiesen beneficiarse de la, hipotética, comida sobrante que se iba acumulando en el almacén de la Bisbal del Penedès.

En el comunicado, el equipo de gobierno del PDeCAT apunta directamente a la antigua concejal de Servicios Sociales, Maguy Antolín, y la acusa de dejación. Antolín, entonces en el PSC, formaba parte del Gobierno local a raíz de un pacte entre nacionalistas y socialistas. Pero este verano trató de impulsar una moción de censura, junto con ERC, para desbancar a la alcaldesa. La moción fracasó y fue expulsada del gobierno municipal y del PSC.

Antolín asegura que la denuncia del equipo de gobierno es "una revancha". "Todo forma parte de una estrategia política del PDeCAT para desacreditar el trabajo que he hecho", replica. La exconcejal alega que conoce "mejor que nadie" el funcionamiento del banco de alimentos y que los voluntarios van semanalmente a Reus a buscar los paquetes de comida: "Te dan la caja y es imposible ver si es comida caducada o no". Matiza que "una cosa es la fecha de caducidad comercial y, otra, que los alimentos estén en mal estado". También argumenta que no es extraño que en el almacén se amontonara tal cantidad de comida. "Lo que se acumula es la legumbre, porque ahora la gente come poca legumbre. Los usuarios te dicen que no les des tanto arroz, alubias o garbanzos, que ya tienen suficientes kilos en casa". Antolín dice sentirse muy dolida por las acusaciones del equipo de gobierno y señala que su implicación con el banco de alimentos ha sido total: "incluso doné 4.000 euros de mi sueldo como concejal para comprar alimentos". Hasta que fue expulsada del gobierno municipal, percibía una remuneración de 1.700 euros mensuales.

Por su parte, la alcaldesa Agnès Ferré dice estar arrepentida de haberle dado vía libre a Maguy Antolín en el banco de alimentos. Indica que de los 2.000 kilos descubiertos, unos 1.500 derivan del programa europeo Fead, Fondo de ayuda europea para las personas más desfavorecidas, y que el resto es comida aportada por vecinos y colaboradores en programas y actos solidarios de colecta de alimentos. Preguntada por si ninguno de los voluntarios que colaboraban con el banco de alimentos había advertido del desorden que reinaba en el almacén, la alcaldesa apunta que muchos voluntarios eran, a la vez, usuarios del propio banco de alimentos. "En determinadas situaciones se hace complicado levantar la voz", indica.