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La hostelería es el sector donde más crecerá el empleo en Barcelona

Antón Costas no cree que el cambio tecnológico y la globalización destruyan puestos de trabajo

Un camarero sirve a varias mesas en una terraza de Barcelona
Un camarero sirve a varias mesas en una terraza de Barcelona

En plena revolución tecnológica, dos sectores tradicionales, como son la hostelería y la restauración, son los que registrarán un mayor incremento del empleo en Barcelona (con un 70% de aumento) en los próximos 15 años. Lo apunta el Libro Blanco del futuro del trabajo que ayer presentaron el Ayuntamiento de Barcelona y Barcelona Activa. El libro apunta también a sectores que irrumpen como creadores de empleo, como la economía digital o verde (como la gestión de residuos), destacó la directora de Barcelona Activa, Sara Berbel.

En segundo y tercer puestos los sectores donde más crecerá el empleo serán las actividades científicas, técnicas e inmobiliarias y la gestión de residuos (45%), y en cuarto, la información y la comunicación (35%). El empleo, apunta el documento, caerá en la administración pública.

El libro también apunta a vidas laborales inestables, con personas que cambian de profesión una e incluso dos veces en su vida laboral, con horarios flexibles y una "individualización" del trabajo, como viven quienes trabajan para aplicaciones tecnológicas como Uber o los riders que reparten paquetes o comida.

El libro, elaborado por la revista Alternativas Económicas con la periodista Ariadna Trillas al frente, repasa las cuestiones globales que afectan al mundo del trabajo, explicó Trillas, “para bajar a lo concreto, a cómo se puede actuar desde las administraciones locales”. La autora advirtió de que al hablar de trabajo hay que plantear cuestiones como los usos del tiempo o el respeto de los derechos, en un mercado con cada vez más precario, donde hay más profesionales que trabajan por su cuenta, con la formación como reto, unas políticas laborales orientadas a empleados o parados (cuando hoy la frontera se desdibuja), o con una polarización que genera oportunidades en los extremos (en los empleos más y menos cualificados).

El libro también apunta que disciplinas como la psicología, la salud y las humanidades, además de sectores como el medioambiente, las energías renovables o la industria TIC ganarán protagonismo en los próximos años. De ahí que la previsión es que el nuevo mercado laboral necesitará más recursos para la innovación y la formación, y que se valorarán cada vez más habilidades como la capacidad de pensamiento crítico, de gestionar personas o de trabajar en equipo, la creatividad o la inteligencia emocional.

Desde el Ayuntamiento, el teniente de alcalde de Economía, Gerardo Pisarello, defendió el papel del municipalismo en el mercado de trabajo y presumió de que las nuevas reglas de contratación pública del consistorio (que obliga a pagar mil euros y a contratar seis meses) "están incidiendo en el empleo que quieres para el futuro".

En la presentación del libro participó el catedrático de Política Económica y ex presidente del influyente Círculo de Economía, Antón Costas, que desmontó el "fatalismo tecnológico" y defendió la intervención pública para afrontar "la economía del siglo XXI, porque la regulación laboral y empresarial es del siglo XIX". Costas reflexionó sobre el mundo del trabajo y el empleo y afirmó, en línea con su último libro, El final del desconcierto, que no acepta "el fatalismo de que el cambio tecnológico o la globalización estén en el origen de los males del mundo del trabajo".

"No veo que el cambio tecnológico sea un factor destructivo del volumen de empleo y sus condiciones", afirmó Costas y en cambio sí consideró que las políticas públicas y empresariales son determinantes. Como lo son para que el progreso tecnológico (o la digitalización ahora) "traigan progreso social". El catedrático apostó porque --al igual que en los años 40 la izquierda y la derecha acordaron el contrato social-- ahora las empresas "acepten ser responsables de sus externalidades en el campo de la sostenibilidad social y la democracia". También abogó porque la sociedad escuche a los expertos.

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