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La precariedad laboral duplica la emigración juvenil desde 2009

La cifra de los emigrados catalanes se ha más que duplicado desde ese año, hasta las 76.658 personas

El de enfermeras, uno de los colectivos que más ha emigrado.
El de enfermeras, uno de los colectivos que más ha emigrado.

La mitad de los jóvenes catalanes trabajó con contratos temporales en 2017 y el 28% lo hizo a tiempo parcial. Muchos de ellos, además, estaban sobrecualificados. La precariedad y la falta de oportunidades han disparado, desde 2009, la emigración juvenil. La cifra de los emigrados catalanes se ha más que duplicado desde ese año, hasta las 76.658 personas, según un informe presentado este jueves por Avalot-UGT de Cataluña, que ha exigido medidas para facilitar el retorno de los jóvenes.

El éxodo de jóvenes que buscan en otros países las oportunidades laborales que la crisis les ha vetado no ha dejado de crecer desde el principio de la recesión. Según el informe presentado por Avalot, la sección juvenil del sindicato UGT Cataluña, el número de catalanes de todas las edades residentes en el extranjero ha ido aumentando año tras año desde 2009. A principios de 2018 eran 302.525 personas, lo que supone un aumento del 110% con respecto a hace nueve años, y del 6,4% más con respecto al 2017. Un cuarto de estos catalanes que han emigrado son jóvenes de entre 15 y 34 años.

Más concretamente, el grupo que más ha emigrado es el que comprende las edades entre 15 y 29 años. A principios de 2018 había 57.207 personas de estas edades fuera de Cataluña, un 8,2% más que el año anterior y casi el triple que el siguiente segmento de población, de 30 a 34 años.

Las causas de esta emigración juvenil, según el informe, se encuentran en la precariedad laboral. “Exigimos la derogación de las reformas laborales y pedimos que se establezcan políticas para retener el talento juvenil y para facilitar el retorno de los que se han marchado”, ha dicho la portavoz de Avalot, Elena Farrero, en la presentación del estudio, que se basa en los datos publicados por el Idescat y otras fuentes oficiales.

Esta precariedad se concreta en una elevada tasa de paro y trabajos temporales a tiempo parcial, con una retribución baja y para los que los jóvenes, además, están sobrecualificados. Casi el 40% de los jóvenes están en situación de desempleo, pero los que tienen trabajo no pueden presumir de una gran mejoría: el 40% tiene un empleo que requiere una cualificación inferior a la que la persona ha conseguido con años de formación.

“Invertir en formación no garantiza poder trabajar en la profesión deseada”, ha afirmado Farrero. Los sueldos son, además, bajos: de media, 10.809 euros brutos al año para los menores de 25 años, y 19.522 para los jóvenes de entre 25 y 34 años.

Otra cara de la precariedad que echa a los jóvenes catalanes del país es, según Avalot, la temporalidad. Aunque entre 2000 y 2010 bajaron los contratos temporales para personas menores de 29 años, en 2017 la tasa de temporalidad se situó en el 50,1%: la mitad de los jóvenes tienen un contrato temporal, mientras que en las personas de más de 29 años la tasa es del 15,9%. Es más: en 2017, el 89% de los contratos firmados por jóvenes fueron temporales, y el 41% de estos tuvieron una duración de un mes o menos. Además, Farrero ha destacado que cerca de un tercio de los jóvenes trabajaron en 2017 a tiempo parcial, casi 20 puntos porcentuales más que en el año 2000. Entre los mayores de 29 años, la tasa de parcialidad es mucho menor, un 11,9%.

“La situación es muy preocupante, y no queremos que se trate a los jóvenes como un gasto excepcional: la lucha contra la precariedad tiene que ser una prioridad”, ha concluido Farrero.