Puigdemont presenta su nueva formación y consuma la opa sobre el PDeCAT

El expresidente lanza Crida per la República para intentar unir todo el independentismo bajo su liderazgo

Carles Puigdemont durante la presentación de su partido ayer en Barcelona.
Carles Puigdemont durante la presentación de su partido ayer en Barcelona. CARLES RIBAS

Carles Puigdemont y su entorno dieron ayer el primer paso para alumbrar un nuevo movimiento político, Crida Nacional (Llamamiento nacional), que busca ser la fuerza hegemónica del independentismo. La formación verá la luz en otoño, tras una convención constituyente, y busca a “las personas que quieren proclamar la república catalana”. El movimiento pone contra las cuerdas a la dirección del PDeCAT, que quería consolidar su giro pragmático en el congreso que celebra este fin de semana.

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El expresident participó por videoconferencia en la lectura del manifiesto fundacional, en el Ateneu Barcelonès, y abogó por que la unidad que los votantes independentistas “piden en la calle” se vean reflejada en un instrumento político “poliédrico”. El president Quim Torra, que estaba visitando a Puigdemont en Alemania, no pudo llegar al acto, pero envió un mensaje en el que bendijo la iniciativa y reclamó “esfuerzos y sacrificios” para la independencia.

“Esto no es un llamamiento para sumar partidos políticos ni para refundar ningún espacio”, aclaró en una carta el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) Jordi Sànchez, que está en prisión preventiva por un supuesto delito de rebelión. Él y Puigdemont son las cabezas visibles de Crida Nacional, que insiste en el derecho de autodeterminación de Cataluña y se siente heredero del referéndum del 1-O, que el Tribunal Constitucional declaró ilegal.

El manifiesto, que leyeron la diputada de Junts per Catalunya Gemma Geis y el delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell, plantea cinco compromisos. “Desplegar una estrategia destinada a convertir Cataluña en una república”, utilizando “métodos exclusivamente pacíficos y democráticos”. Aboga también por constituir un “instrumento político”, plural ideológicamente, que permita llegar a grandes acuerdos “de tipo electoral”.

El triunfo inesperado de Junts per Catalunya dentro del bloque independentista en las elecciones del 21-D acentuó el distanciamiento entre la dirección del PDeCAT y Puigdemont, que aún milita en el partido. Mientras la primera promulgaban por una vía moderada dentro del independentismo, el expresident quería el enfrentamiento con el Estado.

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Pulso con Marta Pascal

El postulado de Puigdemont de cara a las pasadas elecciones era el de una candidatura panindependentista, que sobrepasara a los partidos. Esquerra, que entonces se veía ganadora, y la CUP declinaron la invitación. De hecho, esgrimieron el mismo argumento que utilizaron ahora para declinar a la invitación: tener diferentes opciones maximiza el voto.

La que muy posiblemente se tenga que ver obligada a aceptar los planes de Puigdemont sea Marta Pascal, la coordinadora del PDeCAT. La presentación del movimiento llega cinco días antes de que los neoconvergentes celebren un congreso que podría consumar un giro ideológico y acercarlo más al expresident.

En diciembre, Pascal aceptó las condiciones de Puigdemont para que fuera su candidato y disolvió las siglas del partido para sacar adelante Junts per Catalunya. El fin de semana, los asociados del PDeCAT tendrán que votar si amplían la cúpula y la someten de nuevo a votación, lo cual pondría a Pascal y su equipo en la cuerda floja. Los críticos con la coordinadora, ahora agrupados en torno a Puigdemont, aseguran que si no hay un cambio presentarán una candidatura alternativa. Pascal asistió ayer al acto de Crida Nacional, aunque sólo encontró silla en la última fila. Puigdemont insistió ayer en que en el movimiento “no sobra nadie”.

El nombre elegido para el movimiento, que se disolverá una vez nazca el partido, hace un guiño a un movimiento en defensa de la cultura y lengua catalana en los años ochenta. Un detalle en el que se ve la mano del ideólogo de cabecera de Puigdemont, el historiador Agustí Colomines.

Sobre la firma

Camilo S. Baquero

Reportero de la sección de Nacional, con la política catalana en el punto de mira. Antes de aterrizar en Barcelona había trabajado en diario El Tiempo (Bogotá). Estudió Comunicación Social - Periodismo en la Universidad de Antioquia y es exalumno de la Escuela UAM-EL PAÍS.

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