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Palo Alto propone abrirse al barrio y sumar usos sociales

La Fundación monta una exposición para explicar la historia del clúster creativo con piezas inéditas

La exposición de Palo Alto muestra maquetas de futuras esculturas de la Sagrada Familia.
La exposición de Palo Alto muestra maquetas de futuras esculturas de la Sagrada Familia.

Abrir el perímetro de los jardines y permeabilizar el conjunto para que esté a disposición del barrio, incluir actividades con componente social, dedicar espacio a coworkings y vincularse a proyectos comunitarios son algunas de las líneas de trabajo de la Fundación Palo Alto para presentarse al concurso que anunció el Ayuntamiento de Barcelona para definir el futuro del antiguo recinto textil del Poblenou. Ocupado desde hace más de 25 años por artistas, arquitectos y diseñadores, en el recinto hay ahora cerca de 40 empresas y casi 400 trabajadores.

Conscientes de que las prioridades del consistorio son que las naves y el conjunto tengan un uso más de barrio y de proximidad, los patronos de la Fundación diseñan un proyecto que, de ganar, sea compatible con salvaguardar la esencia y buena parte de la actividad que ahora se desarrolla en Palo Alto, un conjunto industrial que ocuparon las naves de la fábrica textil de Ramon Gal y Juan Puigsech en 1875. Conocido especialmente porque el diseñador Mariscal tuvo en Palo Alto su cuartel general en la época olímpica, el recinto se ha transformado con los años en un cluster de diseño e industria creativa que acoge empresas tecnológicas, arquitectos —como los estudios de Alonso Balaguer o Xavier Claramunt— artistas —Xavier Medina Campeny, Mariscal y Fernando Salas, entre otros— que ocupan un verdadero oasis al final de la calle Fluvià. Desde el pasado mes de abril, los ocupantes de Palo Alto están en precario al terminar la concesión municipal de 20 años. “Cuando llegamos aquí, en 1988, esto estaba derruido, llevaba cerrado 40 años, rehicimos las naves y rehabilitamos todo el conjunto. Ésta en la que estamos me fue asignada y aquí trabajé en mis esculturas. Luego se ha ido transformando y ahora, en esta nueva etapa, tenemos que integrarnos de otra forma”, resumía Medina Campeny en la presentación de la exposición Palo Alto, Barcelona. Origen/Realitat/Futur.

“Nosotros podemos intentar adaptarnos a las líneas municipales pero necesitamos un mínimo de espacio para garantizar la continuidad de las actividades que tenemos. Y ese mínimo no puede ser inferior al 50%”, concretó Toni Clariana, que forma parte del patronato de la Fundación. De salida, el planteamiento inicial del Ayuntamiento era un 70% para usos de barrio y de ciudad y un 30% para el colectivo de Palo Alto. “Con esa propuesta no es viable”, insistía Clariana. La Fundación ha mantenido reuniones con asociaciones de vecinos, con los partidos de la oposición y también con responsables del gobierno municipal con el ánimo de convencerles de que un proyecto de éxito como el que ha sido Palo Alto merece conservarse con las modificaciones que sean necesarias para adaptarlo a los nuevos tiempos.

La Fundación  quiere que el  conjunto siga siendo un referente del diseño tanto a nivel nacional como internacional. La precariedad en la que ahora se encuentran ha provocado la marcha de algunas firmas extranjeras que se habían establecido en la calma de los jardines de Palo Alto, explica Clariana. Que el mantenimiento de los jardines del recinto - un auténtico vergel en medio del asfalto- pase a ser llevado por alguna empresa de inclusión es una de las posibilidades que apuntan. También han mantenido contactos con la vecina escuela de gastronomía para que pudieran asumir la gestión del bar y la cantina del recinto.

 

Piezas inéditas

La exposición Palo Alto, Barcelona. Origen/Realitat/Futur —gratuita que se podrá visitar hasta el 30 de junio— persigue hacer público la historia del recinto y la actividad actual. Es, en realidad, toda una reivindicación de lo que ha supuesto la actividad del conjunto durante más de 25 años. Una tarjeta de presentación que quiere convencer al público, en general, de que algo así vale la pena conservar. Cuando se levantó, en 1875 fue una industria textil y a eso se dedicó hasta 1927 cuando se convirtió en una fábrica de pasta. En 1940 cesó la actividad por varias causas, entre ellas los bombardeos de la guerra civil. Y recobró la vida en 1988 de la mano del promotor Pierre Roca y una comunidad de artistas.

La muestra está montada en una de las viejas naves del complejo y explica la historia reciente y, sobre todo, las "cosas" que se han ideado y realizado en las empresas que allí trabajan. Están los diseños de Mariscal, pero también hay mucho más. Desde la doméstica botella de agua mineral de plástico, un diseño de Josep Maria Morera, a una Suite espacial que no se llegó a realizar nunca,  sillas diseñadas por Fernando Salas o la maqueta del centro comercial de las Arenas de los arquitectos Alonso Balaguer. Hay, además, piezas inéditas como tetramorfos que coronarán las torres de los Evangelistas de la Sagrada Familia de Medina Campeny o la maqueta del nuevo AVE realizada por la empresa Magma Design.

Maqueta del nuevo AVE diseñado por Magma Design en Palo Alto.
Maqueta del nuevo AVE diseñado por Magma Design en Palo Alto.