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Arte y memoria para dar vida a un edificio abandonado

El proyecto Se Alquila ocupa un recinto sin uso de Madrid Río

Sede de Se Alquila.
Sede de Se Alquila.

Cuando en 2011 se terminó de construir el Centro de Interpretación de la Naturaleza e Historia del río Manzanares, nadie podía imaginar que aquel moderno espacio iba a permanecer vacío y en desuso hasta hoy. “Hay muchos espacios infrautilizados en Madrid. Es evidente que la Administración podría ser más permeable y dejar que iniciativas vecinales, por ejemplo, fuesen más habituales”, reivindica Iván Ortiz, uno de los miembros de Se Alquila, agrupación que desde hoy hasta el domingo se encargará de revitalizar con propuestas de marcado carácter artístico y social el edificio que hay junto a Madrid Río.

El proyecto nació hace seis años como una crítica al sistema inmobiliario y, también, como un campo de trabajo para jóvenes historiadores del arte. “Comenzamos cuando la crisis todavía estaba en un momento alto. La calle estaba repleta de carteles de ‘se vende’ y ‘se alquila’. Por ese motivo pensamos que podría ser una buena idea entrar en contacto con propietarios y dar visibilidad a los locales que ellos tenían”, cuenta Ortiz. Dicho y hecho. La Asociación Cultural Entresijos, a la que él pertenecía, se puso manos a la obra para realizar muestras de arte efímero en locales comerciales de Ribera de Curtidores, Hernán Cortés, Usera o el Mercado de la Cebada, donde utilizaron puestos que en origen fueron fruterías, carnicerías o hueverías. “El proyecto también ha viajado al extranjero”, destaca Ortiz sobre una iniciativa que ha podido verse en Argentina o en Guatemala, en las ruinas de lo que un día fue la sede del hotel Ritz.

Esta vez las condiciones prometen ser mejores. “Cuando hemos abierto la puerta del centro de interpretación nos hemos encontrado con una sala completamente diáfana. Un cubo de cristal con enchufes, bombillas y paredes en perfecto estado”, relata sobre la sala que acogerá esta séptima edición de Se Alquila, que ha contado con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid.

El trabajo de campo en el distrito de Arganzuela es otro de los puntos a valorar de esta iniciativa, que ha buceado en la memoria de varias de sus vecinas. “Durante estos tres días presentaremos los resultados de un taller celebrado entre jóvenes y mujeres activistas de Arganzuela”, explica Vanesa Viloria, gestora cultural e investigadora. De la mano de la especialista en memoria histórica y derechos humanos, Manuela Bergerot, Viloria ha podido acercar las vivencias de varias activistas que sufrieron la represión franquista. Es el caso de Juana Doña, la militante feminista que fue encarcelada más de 18 años en prisiones y cuya historia es hoy reivindicada por su nieto; o de Felisa Echegoyen, que realizó un recorrido por aquellos lugares donde estuvo ubicada la antigua cárcel de Yeserías. Memoria y creación como un método más para coser las heridas del tiempo.

300 propuestas en tres días

De las más de 300 propuestas que ha recibido en esta convocatoria, el grupo Se Alquila ha seleccionado 45. Todas ellas tienen un hilo común: el tiempo. Entre los participantes se encuentran performers como Juan José Posada, Olivia de Diego y Beatriz Genovés; colectivos de danza como Amambay y el Laboratorio de Danza de la Universidad Carlos III; músicos como Meneo o Guacamayo Tropical; o grafiteros como Por Favor, que ha formado parte de una de las cuatro residencias de creación e intervendrá colaborando en un mural en los bajos del puente de Praga.

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