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La Generalitat alentó protestas de alumnos tras el referéndum ilegal

Una instrucción instaba a celebrar actos con “todos los alumnos y profesores” por los incidentes

El instituto El Palau, de Sant Andreu de la Barca.
El instituto El Palau, de Sant Andreu de la Barca.

La Generalitat de Cataluña alentó a que colegios e institutos públicos montaran actos de protesta “con todos los alumnos” contra los incidentes ocurridos durante la celebración del referéndum ilegal de independencia del 1 de octubre. Unos actos que, amparados en un genérico y ampliamente compartido rechazo a la violencia, utilizó el Govern para implicar al sistema educativo en su estrategia de deslegitimar al Estado en Cataluña. Así lo revela un correo electrónico, al que ha tenido acceso EL PAÍS, enviado por la dirección territorial de Enseñanza de la comarca del Baix Llobregat (Barcelona) a todos sus centros.

El Baix Llobregat, que ocupa el valle industrial por el que discurre este río, es la tercera comarca más poblada de Cataluña, con 806.000 habitantes. Es también la zona que más resiste electoralmente al independentismo, en gran medida por el peso que tiene en sus municipios la inmigración llegada del resto de España en los años sesenta y setenta. En las elecciones catalanas del pasado 21 de diciembre, las tres candidaturas independentistas —Junts per Catalunya, ERC y CUP— lograron el 33,2% de los votos, el menor porcentaje de toda Cataluña tras el Valle de Arán, de apenas 10.000 habitantes.

La directora territorial de Enseñanza del Baix Llobregat, Núria Vallduriola, envió a las 10.38 del lunes 2 de octubre un correo electrónico —de apenas tres frases y con varios errores gramaticales— a todos los centros públicos y concertados de la comarca (unos 450). Esa mañana buena parte de la sociedad catalana había despertado conmocionada por las duras imágenes del fallido intento de la Guardia Civil y la Policía Nacional de impedir la votación ilegal, que acabó con cientos de personas golpeadas.

El correo de Vallduriola empieza con la propuesta de “hacer un llamamiento a La Paz y No Violencia en todos los centros docentes”. El lema elegido no es casual y coincide con el día escolar internacional que, con los mismos términos, se celebra cada 30 de enero para promover estos valores entre la infancia y la juventud.

El mensaje continúa con una instrucción: “Os pedimos [QUE][que] organicéis un acto hoy a las 12 horas dentro del recinto escolar con todos los alumnos y profesores/as”. Por último, el mensaje pide que cada centro haga “la máxima difusión del acto”.

El llamamiento de la dirección territorial de Enseñanza tuvo un seguimiento importante en el Baix Llobregat, aunque fue desigual en algunos centros. “Es obvio que todos estamos contra la violencia”, explica un docente de Cornellà, que como todos los consultados por este diario pide el anonimato. “Pero la instrumentalización de los niños con este pretexto era tan burda que yo y algún compañero nos pusimos de perfil. Otros docentes sí instaron a los alumnos a bajar al patio, aunque no todos lo hicieron”, añade. Otro profesor, también crítico con los actos, recuerda que “se estaba cocinando la huelga del día siguiente [el llamado “paro de país”, también alentado por la Generalitat] y era evidente que lo que pasara en los centros formaba parte del relato que se quería imponer”.

Batalla legal por los datos de los profesores

La difusión de las identidades de los nueve profesores denunciados por la fiscalía por humillar supuestamente a alumnos hijos de guardias civiles tras el referéndum ilegal del 1 de octubre ha desatado una batalla en torno a la privacidad de los docentes. El abogado de dos de esos profesores ha acudido a Protección de Datos para denunciar que la Fiscalía difundió información suya a los medios de comunicación.

En el escrito remitido por la fiscalía aparecen solo los nombres de pila (sin apellidos) de los docentes, en lo que es la práctica habitual de ese tipo de comunicaciones. Protección de Datos ha atendido la petición del letrado y ha pedido explicaciones a la fiscalía.

El entorno de apoyo de los profesores ha denunciado públicamente la aparición de sus fotografías en un reportaje publicado por el diario El Mundo, que en su opinión ha originado una campaña de acoso. Esa campaña se ha plasmado, por ejemplo, en la aparición de pintadas (“nazis”, “separatas” junto a los nombres de los docentes) en las paredes exteriores del instituto El Palau, en Barcelona. El fiscal de delitos de odio —el mismo que ha denunciado a los profesores— ya ha ordenado a los Mossos d’Esquadra que investigue las pintadas.

El correo electrónico enviado por Núria Vallduriola
El correo electrónico enviado por Núria Vallduriola

Otros dos docentes de la zona, que no ocultan su apoyo al independentismo, recuerdan de forma distinta la jornada. “Ese lunes fue muy intenso. No se hablaba de otra cosa y los alumnos llegaron muy excitados. Había que hacer algo para reconducir la tensión. Sin entrar en el fondo del asunto, y respetando las posiciones, una concentración por algo tan compartido e inocuo como el rechazo a la violencia fue una buena forma de hacerlo”, afirman. “Yo ni sabía que existía este correo. Pero que había que organizar algo para calmar los ánimos era evidente”, agrega.

El seguimiento fue masivo en muchos centros y, según las instrucciones de Vallduriola, también se dio difusión a la protesta. Para ello, el recurso a argumentos empleados por el independentismo fue constante. Un caso es el de [...]la escuela Garbí, de Esplugues, en cuya página web puede leerse el siguiente mensaje junto a fotografías de niños y docentes: [/...]“Todos los alumnos y educadores hemos hecho 15 minutos de silencio para recordar que la paz y la no violencia son pilares de una buena convivencia[...]. La violencia extrema recibida ayer por muchos ciudadanos no tiene ninguna justificación. Solo eran personas que querían votar pacíficamente. Todos estos aspectos los hemos trabajado hoy en la escuela”.

Una portavoz del Departamento de Enseñanza sostiene que el llamamiento a los centros en el Baix Llobregat fue una iniciativa personal de Vallduriola y que no se produjo en otras delegaciones. “La directora pensó que hacer actos en torno a valores ampliamente compartidos era una buena forma de afrontar los hechos ocurridos el día anterior, que habían causado un gran impacto entre los alumnos”, explica esta portavoz.

El envío del correo electrónico no fue la única intervención de Vallduriola en torno a la votación del 1-O. Varias fuentes de la comarca confirman que la directora tuvo un papel destacado en los preparativos del referéndum ilegal en el Baix Llobregat.

Uno de los institutos que recibió el correo fue El Palau, de Sant Andreu de la Barca, situado cerca de la comandancia de la Guardia Civil. El documento aparece citado en la denuncia que la fiscalía ha presentado contra nueve profesores de ese instituto por un delito contra los derechos fundamentales de varios alumnos, a los que supuestamente esos docentes señalaron como hijos de guardias civiles, expresando opiniones ofensivas sobre la profesión de sus padres. Cinco docentes, además, están acusados de injurias graves a las fuerzas de seguridad. Fuentes judiciales señalan que, en este punto de la investigación, el correo no justifica por sí solo la actuación de los profesores.

“Personas democráticas”

La denuncia del fiscal está en manos de los juzgados de Martorell. Uno de ellos ha abierto diligencias contra uno de los profesores que, el 20 de octubre, pidió a los alumnos hijos de guardias civiles que “levantaran la mano” en clase. Otro juez está pendiente de admitir a trámite la denuncia contra los ocho profesores que, el día 2, presuntamente “humillaron” a esos alumnos con comentarios despectivos sobre la Guardia Civil.

El fiscal de delitos de odio de Barcelona ha recogido el testimonio de los padres de los alumnos y también ha tomado declaración, como investigados, a los profesores. En sus declaraciones, los docentes negaron haber criticado la actuación policial ni haber señalado a los alumnos. Acudieron arropados por Vallduriola. La directora de servicios territoriales aseguró entonces que los debates sobre el 1-O en clase partieron “de forma espontánea” de los alumnos y justificó que eran necesarios: “Estamos educando a estas personas, que han de ser personas democráticas”. Vallduriola criticó a los padres por haber acudido a la vía penal y no haber resuelto el conflicto en los cauces educativos.

En su denuncia, el fiscal recoge la versión trasladada por los menores que vivieron la jornada. “Estarás contento con lo que hizo tu padre ayer”, espetó una de las profesoras, Lucía, a un menor de 12 años que rompió a llorar, según su testimonio. En otros comentarios, los docentes tildaron supuestamente de “animales” y “bestias” a los guardias por haber tratado de evitar, por la fuerza, el referéndum.

La verdad judicial aún no está establecida. El juez deberá citar a los profesores y también a las presuntas víctimas de las humillaciones: los alumnos hijos de guardias civiles. Con toda probabilidad también deberán declarar, como testigos, los otros alumnos que estaban en clase en ese momento. No será fácil probar las tesis de la acusación si las versiones son contradictorias, aunque hay otros elementos de prueba (como los informes psicológicos de los menores) que podrían ayudar a esclarecer lo ocurrido en el instituto.