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Enfermedades bajo vigilancia

Los equipos de Salud Pública monitorizan la incidencia de 60 dolencias infecciosas, muchas de ellas desaparecidas del imaginario colectivo

Dos mujeres acuden a la consulta de un médico de familia en el barrio de La Mina.
Dos mujeres acuden a la consulta de un médico de familia en el barrio de La Mina.

Los equipos de Salud Pública tienen bajo lupa un total de 60 dolencias infecciosas. Son las llamadas enfermedades de declaración obligatoria, que los médicos tienen que informar y reportar a estos especialistas en cuanto detectan o sospechan de un caso. Algunas de ellas, como el VIH, la sífilis, la legionela o la gripe, son de sobra conocidas por la población, por su incidencia y presencia en el entorno común. Otras muchas, no obstante, han sido ya olvidadas por el imaginario colectivo antes de tiempo. Los epidemiólogos, sin embargo, no bajan la guardia porque de las 60 enfermedades vigiladas, solo una se considera erradicada realmente: la viruela; las demás, siguen ahí.

Cataluña, como el resto de comunidades, reporta sus casos detectados al Centro Nacional de Epidemiología, que elabora un informe semanal sobre la presencia de una treintena de las enfermedades de declaración obligatoria. Según los datos preeliminares recogidos en los informes semanales de 2017 —algún documento no disponía de información de Cataluña—, la Generalitat reportó, como era previsible, miles de casos de gripe por la epidemia estacional de todos los años, pero también notificó diagnósticos menos comunes, como triquinosis, malaria o paperas. Aquí, algunos de ellos:

Botulismo: un caso. Es una dolencia grave provocada por la potente neurotoxina que desprende la bacteria Clostridium botulinum. La toxina bloquea funciones nerviosas y puede producir parálisis respiratoria y muscular. La enfermedad se suele generar a través de una intoxicación alimentaria. La mortalidad en países occidentales ronda el 3%, aunque suele ser por enfermedades asociadas que los pacientes, dada su debilidad, adquieren durante su estancia en la UCI.

Fiebre tifoidea: seis casos. Es una dolencia grave que suele afectar a personas en países en desarrollo y está provocada por la bacteria Salmonel·la typhique, relacionada con la que causa la salmonelosis. Se contrae a través del consumo de agua o alimentos contaminados por personas infectadas y suele presentarse con fiebre alta, dolor abdominal y diarrea. Sin antibiótico urgente, puede producir complicaciones muy graves.

Shigelosis: 68 casos. Se trata de una enfermedad producida por un grupo de bacterias (Shigella) que afectan al aparato digestivo. La diarrea, a menudo sangrienta, es el principal síntoma y aunque suele desaparecer sola, puede generar complicaciones y requerir antibiótico. Según Salud, suele haber hasta 130 casos algunos años.

Triquinosis: un caso. Las larvas de un gusano intestinal (Trichinella spp) suelen ser las causantes de la enfermedad al migrar y encapsularse en la musculatura. Los síntomas son de dolor abdominal, diarrea y fiebre, entre otros, aunque suele curarse sin sufrir complicaciones. La triquinosis se origina al consumir carne de jabalí o de productos elaborados con esta carne que no han sido sometidos a los pertinentes análisis obligatorios, según Salud Pública.

Legionela: 263 casos. Está provocada por la bacteria Legionella pneumophila, que suele encontrarse en lugares húmedos. No se contagia de persona a persona, sino al inhalar la bacteria, que viaja por el aire a través de gotas de agua microscópicas. Al aspirarla, llega a los pulmones y se reproduce sin control. La enfermedad suele tener buen pronóstico, aunque se puede complicar si el paciente tiene factores de riesgo como el tabaquismo, patologías crónicas graves (cáncer, cardiopatías...) o edad avanzada.

Malaria: 121 casos. La causa un parásito que se transmite a las personas a través de picadas de mosquitos infectados. No hay casos autóctonos, por lo que todos los enfermos son personas que han visitado países donde esta enfermedad es endémica. Se caracteriza por fiebre alta y anemia. La malaria es una enfermedad curable si se trata de forma inmediata pero alrededor de tres millones de personas, sobre todo niños de países en desarrollo, mueren por complicaciones vinculadas a esta dolencia.

Brucelosis: un caso. Se transmite de animales a personas a través de una bacteria que se suele encontrar en animales de granja. Los síntomas son similares a los de la gripe y en los países desarrollados, suele afectar a personas que trabajan con los animales enfermos, como granjeros o veterinarios. En zonas en desarrollo, se adquiere por el consumo de leche o queso sin pasteurizar.

Tos ferina: 945 casos. Es una enfermedad respiratoria muy contagiosa producida por una bacteria. Se caracteriza por largas crisis de tos convulsiva. Es una dolencia vacunable que suele afectar a los niños pequeños.

 

Objetivo: erradicar el sarampión y la rubeola

La rubeola es, junto al sarampión, dos enfermedades que están en fase de eliminación “En el caso del sarampión, ya no hay casos autóctonos, pero sí puede haber algún brote de origen importado”, apunta Mireia Jané, de la Agencia de Salud Pública de Cataluña (ASPCAT).

La rubeola, de la que se registraron dos casos el año pasado, es una dolencia leve que suele presentarse con una erupción en la piel y dolor de cabeza los días previos. En caso de embarazo, sí es muy peligrosa para el feto porque puede desarrollar rubeola congénita, que afecta a sus órganos o genera alteraciones cardíacas, neurológicas o sordera al feto.

El sarampión, una de las dolencias más contagiosas, es una enfermedad vírica aguda que se caracteriza por erupciones rojas en la piel que pueden cubrir todo el cuerpo. Pese a ser prevenible a través de la vacunación, en los últimos años se han registrado importantes brotes en algunas zonas de Europa y episodios infecciosos en Cataluña a partir de un caso importado (persona que llega de otro país).