Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Tres mujeres ya accedieron al puesto de subinspectora de la Policía Municipal

El concejal Javier Barbero afirmó el pasado martes que una oficial había llegado a ese puesto por primera vez en el cuerpo

Teresa Gil, en 1990, cuando fue elegida subinspectora de la Policía Municipal de Madrid.
Teresa Gil, en 1990, cuando fue elegida subinspectora de la Policía Municipal de Madrid.

El concejal de Seguridad, Javier Barbero, abrió el pasado martes la polémica al afirmar que por primera vez llegaba una mujer a la máxima categoría profesional de la Policía Municipal de Madrid, la de subinspectora. A lo largo de la historia de este cuerpo, al menos tres mujeres han accedido a estos puestos tras pasar un concurso de promoción interna. Los mandos policiales recuerdan que el procedimiento es tan válido como la oposición aprobada por la actual subinspectora, Paloma Morales, y recriminan las palabras del edil.

Javier Barbero aseguró el pasado martes, tras concluir la comisión de Seguridad del Ayuntamiento, que Paloma Morales se había convertido en la primera mujer que accedía al cargo más alto del cuerpo en sus 175 años de historia. El concejal afirmó que el ascenso de esta oficial suponía una muestra de que la sociedad madrileña daba “pasos hacia la igualdad” y que se rompían con “las estructurales patriarcales que discriminaban, y que hoy en día siguen operando, a las mujeres de muchas profesiones y de los puestos de responsabilidad”.

El anuncio del concejal sentó especialmente mal en bastantes mandos policiales, que acusaron a Barbero de “estar mal informado” o de solo querer promocionar “a las personas que le son ideológicamente afines”. Estos mandos recordaron que la incorporación de la mujer a la Policía Municipal se produjo en 1971, con unas oposiciones creadas ex profeso para ellas. A lo largo de estos 47 años, tres mujeres han ocupado este puesto de subinspectora. Se trata de Teresa Gil, María Dolores Dodero Jordán (fallecida en agosto de 2016) y Rosa María García Durán. Estas tres mujeres, que ocupaban la categoría inferior de oficial, se presentaron a un proceso de promoción interna, con libre concurrencia de otros compañeros. Este proceso se basa en los principios de igualdad, mérito, capacidad y libre concurrencia. Es decir, que los mandos que las habilitaron y decidieron su ascenso valoraron que estaban en mejores condiciones y que tenían una formación más adecuada para desempeñar ese puesto. “Parece que o tienen mala memoria o que estos puestos se los regalaron a estas mujeres para acallar alguna conciencia”, se quejaba un mando policial con una dilatada experiencia en el cuerpo.

Una portavoz de la Concejalía de Seguridad asegura que Javier Barbero se refirió a que Paloma Morales ha accedido al puesto tras pasar una oposición y un curso de formación. Esto supone, según esta portavoz, un proceso distinto al que utilizaron en los tres casos anteriores. Tras presentar los méritos (formación, cursos, idiomas, experiencia,...), tuvieron que pasar varios exámenes eliminatorios hasta llegar a ser elegido.

La subinspectora Paloma Morales.
La subinspectora Paloma Morales.

Paloma Morales, de hecho, recurrió la decisión del tribunal de la oposición, ya que no se tuvieron en cuenta algunos cursos de formación. Los jueces le dieron la razón y obligaron al Ayuntamiento a ascenderla a subinspectora. El Consistorio no recurrió la decisión judicial, pese a que es el procedimiento habitual en estos casos.

Algunos mandos policiales recuerdan que este procedimiento de ascenso (la oposición) estuvo paralizado en el Ayuntamiento durante 20 años, al haberse presentado varios recursos a la iniciada en 1995. Las diversas Corporaciones que estuvieron al frente del Consistorio madrileño no afrontaron este problema latente. Hasta 2015 no se retomó la oposición, lo que permitía retomarlo para otros ascensos, recuerdan estos mandos. “Si ningún hombre podría llegar a estos puestos por oposición tanto interna como externa, ¿cómo se pretendía que las mujeres accedieran a ellos?”, se pregunta otro responsable policial.

Los inspectores también

Lo llamativo del caso es que el máximo responsable del cuerpo, el inspector jefe Teodoro Pérez García, y los inspectores que tiene, han accedido a estos puestos por los mismos procedimientos (concurso interno) que hasta ahora se había utilizado con las tres mujeres que llegaron a subinspectoras.

Las tres subinspectoras han desarrollado trabajos de responsabilidad, como dirigir el centro de formación de la Policía Municipal (María Dolores Dodero Jordán), poner en marcha las oficinas de atención al ciudadano (Rosa María García Durán) o coordinar los distritos del centro de la capital (Teresa Gil), entre otras muchas funciones.

Los mandos policiales no descartan que esta promoción de Paloma Morales sea la antesala de su nombramiento como inspectora jefa, y por tanto, la máxima responsable policial del cuerpo. Algunos incluso calculan que lo harán antes de que termine el año para que pueda afrontar los meses previos a las elecciones municipales y regionales que se celebran en mayo de 2019. Eso sí la convertiría en la primera mujer en ese puesto en Madrid. Otros mandos dudan mucho de que se vaya a producir ese nombramiento, dado que si abre un proceso de selección interno hay hombres con mayor formación y currículo.

Un cuerpo pionero tan solo adelantado por Córdoba

La Policía Municipal de Madrid fue uno de los cuerpos pioneros en la incorporación de la mujer. Fue en 1971 cuando accedieron las primeras 52 mujeres. Tan sólo Córdoba estuvo por delante en esta novedad. Estas primeras mujeres estuvieron destinadas a la entonces denominada quinta agrupación mixta de tráfico, que se dedicaba a dirigir el tráfico en los distritos del centro de la capital.

Su incorporación fue hasta cierto punto revolucionaria, ya que muchos conductores no estaban acostumbrados a verlas en temas de seguridad vial. Desde entonces, estas pioneras (la mayoría ya están jubiladas o a punto de hacerlo) se reúnen de manera periódica y recuerdan esos principios, no siempre fáciles. Entre las anécdotas que siempre rememoran es que su uniforme estaba compuesto por una falda que iba por debajo de la rodilla. La mayoría se la recortaban “para parecer más atractivas”. También era llamativo su bombín negro. No llevaban ni pistola ni porra reglamentaria para defenderse.

Según los datos facilitados por el concejal de Seguridad de Madrid, Javier Barbero, el pasado martes, las mujeres apenas representan en la actualidad el 14% de la plantilla de la Policía Municipal (unos 6.300 agentes). Este porcentaje baja hasta el 6,66% entre los mandos de la escala ejecutiva. En la escala técnica, al acceder desde la oferta de plazas libres, de policía a oficial, sube hasta un 20,41%, según Barbero.

El Ayuntamiento puso en marcha en diciembre de 2011 el llamado Proyecto Atenea, cuyo objetivo era “analizar la situación de la mujer en la Policía Municipal y abrir nuevas perspectivas profesionales”.

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram

Más información