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Lazos amarillos y un voto en blanco

Los independentistas aplauden las llamadas a los diputados ausentes y los constitucionalistas hacen quinielas sobre un voto en blanco no previsto

Roger Torrent recibe los aplausos de los diputados de su formación tras ser elegido presidente de la Cámara.

Grandes lazos amarillos recostados en los escaños vacíos de diputados encausados y ausentes en la sesión. El independentismo ha querido constatar la situación anómala que se vive en el Parlament -el Parc de la Ciutadella estaba vacío de manifestantes y fuertemente escoltado por los Mossos de orden del Gobierno- a raíz de la aplicación del 155. El amarillo ha dejado su indiscutible sello en la sesión pero, también, y de forma inesperada el color blanco ha revelado disensiones entre los constitucionalistas. El candidato de Ciudadanos a la presidencia del Parlament, José Maria Espejo-Saavedra, preveía sumar 57 votos -procedentes de su partido y del PSC y PP- , pero el bloque ha sufrido la fuga de un voto en blanco. No ha sido un gesto gratuito porque, sin ese voto, queda desarmado el discurso de Ciudadanos que lleva días culpando a los comunes de vetar su acceso a la Presidencia de la Cámara.

Las cuentas de Ciudadanos pasaban por sumar esos 57 votos y reclamaban a los ocho diputados de Catalunya en Comú que les apoyaran -sin éxito- para alcanzar los 65 escaños. Con esa cifra y contando que cinco parlamentarios independentistas de Bruselas no han podido acudir a la Cámara, Inés Arrimadas señalaba que tenían un "resquicio" para alcanzar la presidencia. Pero sus cálculos se han desmoronado con ese inesperado noveno voto en blanco. Pese a esa evidencia, Arrimadas ha optado por ignorar la aritmética y ha acusado a Podem de permitir que los independentistas actúen en el Parlament como sea su "cortijo". "El PSC y el PP sabrán de quien es el voto pero no cambiaba nada", ha dicho. "Podemos ya lo había decidido".

En el hemiciclo, portavoces de varios grupos han puesto su mirada en Ramon Espadaler, exconsejero de Unió y ahora diputado por el PSC. Abrumado por las quinielas, el democristiano ha aclarado en las redes sociales, en medio de la sesión, que no había sido él. "A los que pregunten si el noveno voto en blanco a la presidencia es de Units per Catalunya os digo que, cuando llegue el caso de votar de forma diferenciada a los socialistas -cosa que más tarde o más temprano pasará- no lo haremos a escondidas sino abiertamente y explicando nuestras razones".

Las hipótesis han sido varias pero está claro que el voto en blanco o es del PSC o es del PP o es de alguien díscolo de Ciudadanos. El voto independentista actuó en bloque y los ocho de los comunes también. No hay posibilidad esta vez de que un diputado se haya equivocado al pulsar un botón: hoy se votaba con urna. Y, curiosamente, el desliz del voto en blanco ya no se repitió en las votaciones de los vicepresidentes. Las cábalas han sido muchas. El PP y Ciudadanos tienen en Cataluña unas relaciones pésimas, agravadas ayer desde que Arrimadas acusó a Xavier García Albiol de querer que les cedan un diputado para formar grupo propio para poder cobrar el millón de euros correspondiente a los envíos electorales. El socialista Miquel Iceta también se distanció de la que será líder de la oposición -si es que se forma Gobierno- cuando aceptó, a diferencia de ella, que Oriol Junqueras, Joaquim Forn y Jordi Sánchez pudieran votar de forma delegada.

El guion se repitió durante la sesión: todos los diputados independentistas aplaudieron en cuanto se nombraron a cada uno de los ocho compañeros encausados. Ernest Maragall, presidente de la Mesa de Edad, marcó el tono de la jornada culpando al Estado de querer "derrotar y humillar a Cataluña". El exsocialista y hermano del expresident Maragall culminó su discurso con una frase muy cupera: "Este país siempre será nuestro". Arrimadas ha advertido que la legislatura ha empezado con mal pie y le ha acusado de no estar facultado para "soltar aquí un mitin de Esquerra". La sesión, como casi todas las constituyentes, ha tenido el ritmo cansino de votaciones interminables hasta que han culminado con el discurso de Roger Torrent ya como president del Parlament. Los dos bloques siguen existiendo aunque ahora, por decisión de los independentistas, ya no serán tan gráficamente visibles porque están confundidos en el hemiciclo. Y por bloques fueron los aplausos salvo en una ocasión: Elisenda Alamany, portavoz de los comunes, ha pedido que la futura reforma del reglamento incorpore la paridad porque solo hay una mujer entre los siete nuevos miembros de la Mesa. No ha habido distingos: Elsa Artadi (Junts per Catalunya) y Marta Rovira o Alba Vergés (Esquerra) han aplaudido. Y Maragall ha dicho: "Pues bien dicho está".