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Los problemas que tapó el independentismo

Cinco años de parálisis institucional por los desacuerdos entre Generalitat y Gobierno han pasado factura a las infraestructuras y a todos los servicios públicos

Carles Puigdemont, en el Parlamento catalán en la votación de la ley de transitoriedad, el pasado septiembre.
Carles Puigdemont, en el Parlamento catalán en la votación de la ley de transitoriedad, el pasado septiembre.

Introducción | Lo que el 'procés' silenció

Noviembre de 2010. Un Artur Mas todavía en rodaje como candidato a la Generalitat se dirige solemnemente a los empresarios catalanes para asegurarles que el Gobierno que quiere encabezar dará máxima prioridad a la infraestructura que en ese momento está en boca de todos los sectores económicos y sociales catalanes. Se trata del llamado Cuarto Cinturón, una autovía libre de peaje que debe rodear el área metropolitana de Barcelona y descongestionar sus accesos. Era una obra largamente reivindicada que los gobiernos anteriores, el tripartito de la izquierda, habían frenado por razones medioambientales.

Por Miquel Noguer

                                                                                                      

Infraestructuras | El arma arrojadiza de la obra pública

La llegada del Gobierno de Carles Puigdemont puso punto y final al pequeño oasis que hubo entre Barcelona y Madrid en el terreno de las infraestructuras. La época en la que Ana Pastor y Santi Vila decidieron tender puentes dio paso a otra en la que Josep Rull llevó a Adif a los tribunales por los incumplimientos en el calendario de inversiones en la red ferroviaria. La política de infraestructuras ha provocado agrios enfrentamientos entre los gobiernos central y catalán, como en el caso de Cercanías o del caos en el aeropuerto del Prat. Pero también ha suscitado amplios consensos: la demanda de un calendario de inversiones para el Corredor Mediterráneo unió a las Administraciones y patronales catalanas y valencianas y a todos los grupos del Parlament.

Un reportaje de Lluís Pellicer                                   

Salud | Más recortes y listas de espera en sanidad

a sanidad catalana ha sido uno de los sectores más perjudicados por los tres adelantos electorales consecutivos que se han producido en Cataluña desde 2012 a causa de los vaivenes del procés independentista. La inestabilidad política ha pasado factura al sistema sanitario público, azotado por los recortes ejecutados por el gobierno de Artur Mas e incapaz de tirar adelante cambios estructurales para mejorar el sistema a causa de los paros gubernamentales. Según un estudio de la Asociación Estatal de Directores y Gerentes de Servicios Sociales, Cataluña fue donde más se recortó el gasto social durante la recesión, entre 2009 y 2015.

Un reportaje de Jessica Mouzo Quintáns                 

                                   

Corrupción | Independencia  que hace olvidar el 3%

La interpretación más común entre los partidos no independentistas es que la apuesta de Mas —y con él, de la antigua Convergència— por recorrer la senda de la secesión no fue más que una desesperada huida adelante. El expresidentnecesitaba superar dos circunstancias adversas para garantizar su supervivencia política en Cataluña. Por un lado, las críticas por el tijeretazo: en 2011, durante el debate de los Presupuestos que aprobaron el plan de austeridad, tuvo que acceder al Parlament en helicóptero por las protestas de los indignados, que rodearon el hemiciclo. Por otro lado, el bochorno causado por el alud de casos de corrupción.

Un reportaje de Jesús García              

                                   

El ‘procés’ relega la agenda social

Lo que no ha hecho el independentismo durante estos años ha sido dar respuesta desde la Generalitat a los graves problemas sociales de la Cataluña autonómica que, como el resto de España, salía de la peor crisis de las últimas décadas. El 19,2% de la población catalana sigue en riesgo de pobreza. Y 157.500 personas llevan más de dos años sin encontrar trabajo.

Un reportaje de Clara Blanchar y Camilo S. Baquero

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