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Una veintena de familias desalojadas tras un incendio de chabolas en la Cañada Real

El fuego, que parece no intencionado, no ha provocado heridos

Un bombero de Madrid, delante de las chabolas destruidas por el fuego. Ampliar foto
Un bombero de Madrid, delante de las chabolas destruidas por el fuego.

Un incendio ha destruido esta tarde un numeroso grupo de chabolas del poblado marginal de la Cañada Real Galiana, en el distrito de Villa de Vallecas. Los 88 moradores, pertenecientes a 21 familias de origen rumano, han logrado salir de las infraviviendas, sin que se produjeran heridos. Las casas han quedado reducidas a un amasijo de hierros, barro y maderas quemadas, sin que los afectados hayan podido recuperar ningún objeto personal. El Samur Social ha realojado a los afectados en el polideportivo Cerro Almódovar donde pernoctarán.

El incendio se ha iniciado por causas no esclarecidas alrededor de la una de la tarde en la parte posterior del número 20 de la calle Real Galiana, en el sector VI de la cañada. “Hemos visto que salía humo de una de las chabolas. No nos ha dado tiempo a ver en cuál ha sido. De repente había llamas por todos los lados”, ha descrito una de las residentes, Tudorita Puscasu, que trabaja como mediadora con la población rumana gitana. “Nos ha dado tiempo a coger a los niños y sacarlos. Después nos hemos ocupado de los ancianos. Menos mal que estábamos todos en casa. Hemos pasado momentos de mucho miedo”, ha añadido la mujer.

Cuando han llegado los bomberos del Ayuntamiento de Madrid, el fuego ya estaba muy desarrollado. Ello se ha debido a que las infraviviendas acumulaban gran cantidad de colchones, enseres, basura y material inflamable, según ha explicado el jefe de guardia del cuerpo, Gabriel Tera. “También había numerosas bombonas de butano en todas las chabolas. Estas no explotan, pero, al romperse la válvula de seguridad, sueltan el combustible y alimentan el fuego. Algunas han quedado rajadas por el calor”, ha señalado el mando.

Al lugar se han desplazado 12 dotaciones de bomberos, que han tenido que iniciar las labores de extinción con el suministro de agua procedente de camiones bomba hasta que han tirado un mangaje al hidrante más cercano. Este se encontraba a unos 300 metros. “Lo que más nos interesaba es que el incendio no se propagara a otras chabolas limítrofes. En este tipo de fuegos, las viviendas no están perimetradas como ocurre en un edificio, en el que los muros frenan el avance de las llamas. La zona ha quedado tan destrozada que no sabemos cuántas son las chabolas que han quedado destruidas”, ha añadido Tera.

El fuego ha quedado extinguido pasadas las 14.30, pero los bomberos tiene previsto estar toda la noche lanzando agua a los restos de las chabolas y removiendo todo el material incendiado para evitar que el fuego se reavive. En estos trabajos ha participado una excavadora del Servicio Especial de Limpieza Urgente (Selur) del Ayuntamiento que ha removido toda la zona para localizar posibles focos sin extinguir.

En la zona ha estado una UVI móvil del Samur-Protección Civil por si se producía algún herido. Los sanitarios no han tenido que intervenir, según una portavoz de Emergencias Madrid.

Los 88 moradores de las chabolas han permanecido detrás de una cinta policial, mientras los bomberos extinguían el fuego. También han acudido especialistas de Policía Científica para intentar determinar dónde y por qué causas se iniciaron las llamas. Se barajan algunas hipótesis, como una estufa o un cortocircuito. Estas viviendas tenían en su mayoría enganches ilegales a la red eléctrica. Lo que sí se ha descartado es que el incendio fuera intencionado.

“Nos quedamos”

Empleados del Samur Social han desplazado a la Cañada Real un autobús para trasladar a los afectados al polideportivo Cerro Almódovar. Los moradores se han negado en un principio a marcharse. “Nos quedamos aquí. Todos somos familias. A mi vivienda no le ha afectado el fuego, por lo que pueden dormir en ella 30 personas”, ha dicho un hombre. “Y en la mía otros 30. No es necesario que nos lleven a ningún lugar”, añadía otro de inmediato.

Sin embargo, la Policía Municipal les ha dejado muy claro que hoy no iba a dormir nadie en sus viviendas ni en las limítrofes. La zona estaba embarrada y llena de cenizas, además del fuerte olor a quemado del lugar. Por eso, se les ha trasladado al polideportivo vallecano. Los trabajadores del Samur tan solo han permitido que se quedara un adulto por cada vivienda, por si podían recoger algún documento o enser que no hubiesen destruido las llamas.

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