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Los dos acusados de matar a golpes a una anciana en Cabanes niegan ser los autores

Los peritos consideran que uno finge un deterioro físico y mental y el otro tiene rasgos de un trastorno de la personalidad antisocial

Oriol Boyer y Antonio García, durante el juicio.
Oriol Boyer y Antonio García, durante el juicio.

Los dos acusados de matar a golpes a una anciana en Cabanes (Alt Empordà) el 27 de febrero de 2014 han negado este miércoles su participación en los hechos. En apenas cinco minutos, Antonio García Carbonell y Oriol Boyer Hernández, que no han querido contestar a las preguntas de las acusaciones, han respondido a las preguntas de sus abogados para negar, “directa o indirectamente, su participación en los hechos”. Las peritos psicólogas y psiquiatras han indicado que ambos mantenían sus capacidades cognitivas y volitivas, que el primero “fingía un deterioro físico y mental que no padecía” y que el segundo tenía “rasgos compatibles con un trastorno de personalidad antisocial”.

En el juicio, con jurado popular, que se celebra en la Audiencia de Girona, García Carbonell de 80 años, ha hecho ver que no entendía lo que se le decía y se ha limitado a decir que no había hecho “nada”. Boyer, de 29 años e hijo de un yerno del otro procesado, ha reconocido que había ido a Figueres con él, que durmieron en barrios diferentes y que la noche siguiente volvieron juntos a vuelta a Mollet, sin haber ido a Pinsos Cazorla, empresa de los cuñados de la víctima. Además ha asegurado: "soy incapaz de hacer algo así".

La víctima, Neus Juanola, de 75 años, fue asaltada en su casa, golpeada de forma repetida y hallada sin vida cerca de su casa, atada de pies y manos con bridas y con un calcetín en la boca para que no pudiera gritar. La mujer murió cuatro días más tarde por las hemorragias internas a causa de la paliza. No han podido determinar si los golpes fueron asestados por una o más personas.

También han presentado sus informes los peritos que hicieron el informe psicológico y psiquiátrico de García Carbonell, que han mantenido que decía no recordar, que no reconocía su participación en los hechos y que mantenía un discurso “victimista” y “exculpatorio” culpando a las “circunstancias” y a “su entorno” de todo lo que le sucedía. A pesar de no poderle hacer ningún test por su actitud y analfabetismo, llegaron a la conclusión que estaba “exagerando” tanto en el deterioro del terreno físico como en el mental, que era “un manipulador” y que no tenía ningún problema grave de movilidad como ha simulado en el juicio al que asiste con un andador. Incluso han explicado que les dijo que era inocente de las numerosas violaciones cometidas entre 1991 y 1995 por las que le condenaron a 270 años de cárcel y en octubre de 2013 fue el primer preso del Estado en salir en libertad una vez anulada la doctrina Parot.

Por su parte las profesionales que evaluaron Boyer, a quien le constan tres condenas previas, han mantenido que tiene “rasgos compatibles con un trastorno de personalidad antisocial”, está al margen de las normas sociales, tiene una elevada impulsividad e irresponsabilidad, baja tolerancia a la frustración y falta de control de su actitud agresiva. Dejó los estudios y empezó a drogarse a los nueve años, lo que podría haber influido en que tenga “una capacidad intelectual al límite por la franja baja, lo que le hace que tenga problemas de razonamiento y que no tenga más recursos para resolver problemas que la actuación violenta”. Consideran que discierne entre el bien y el mal.

El fiscal y la acusación particular han elevado a definitivas sus peticiones iniciales de prisión, de 23 años para Antonio G.C. por un delito de asesinato y de 26 años para Oriol B., 23 por asesinato y tres por tenencia ilícita de armas porque en su casa encontraron una escopeta recortada para la que no tenía permiso de armas. Está previsto que mañana se haga la entrega del objeto del veredicto al jurado popular y se retire a deliberar.