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Las terceras vías buscan su espacio

Cuatro plataformas que reivindican el centro catalanista buscan influir en el 21-D

Miquel Iceta en una manifestación a favor de la unidad de España.
Miquel Iceta en una manifestación a favor de la unidad de España. EFE

El papel desempeñado por la Asamblea Nacional Catalana (ANC) como entidad al margen de los partidos independentistas capaz de influir en el relato por encima de las siglas ha sido una de las novedades más importantes de la política en Cataluña de los últimos años. Desde diversos sectores del espectro ideológico se ha intentado emular esa función, pero las iniciativas desplegadas hasta ahora no han alcanzado ese protagonismo, aunque no paran de nacer nuevas ideas.

Ahora se van a cumplir tres años del nacimiento de Tercera Vía, una entidad que, con el proceso independentista ya iniciado, clamaba por la negociación entre el Gobierno de Mariano Rajoy y el que entonces presidía Carles Puigdemont. Era una asociación situada en la órbita del PSC que preside desde entonces el notario Mario Romeo. Apenas unos meses después, a mediados de 2015, apareció Construïm, ubicada en el entorno de Unió Democràtica, cuando el procés ya había roto la federación electoral CiU y el propio partido democristiano. La tensión ideológica situó a ambas entidades en un terreno muy similar, el del catalanismo transversal que siempre ha reivindicado el PSC y que antes era patrimonio de la extinta Convergència.

Demasiados nombres para tan poca incidencia social, pensaron los impulsores de ambas asociaciones, y eso les llevó a fusionarse hace un año en otra plataforma: Portes Obertes del Catalanisme. Con motivo de las elecciones del 21 de diciembre, la entidad ha hecho público un manifiesto en el que reclama un “cambio de ciclo político” para mejorar el autogobierno, rehacer la unidad de la sociedad civil, asegurar la estabilidad de las instituciones y abordar los problemas de los catalanes en el ámbito de la economía, el trabajo y la educación.

El portavoz de Portes Obertes es Mario Romeo, que confiesa sin reparos que “Miquel Iceta es quien representa mejor ese espacio de catalanismo transversal” y reivindica la plataforma como la impulsora de un debate necesario que va a seguir existiendo sea cual sea el resultado de las elecciones catalanas. “Pretendemos ser un espacio plural en el que quepa gente que comparta esos planteamientos al margen de donde proceda”, insiste Romeo.

Al margen de esas entidades, en los últimos meses han nacido también otras marcas con intenciones claras de convertirse en un partido político. Una de ellas es Lliures, impulsada por el exconsejero de la Generalitat Antoni Fernández Teixidó (CDC) y el exdiputado de Unió Roger Montañola, que hace unos días anunció que se presentarán a las elecciones del 21-D. Los miembros de Lliures también se reivindican como catalanistas pero les diferencia de Portes Obertes un planteamiento más liberal en las cuestiones económicas.
El último parto de marcas ha sido Units per Avançar, que nació hace apenas una semana, también con voluntad de ser un partido político y recoger la herencia de lo que fue Unió Democràtica antes de entrar en concurso de acreedores. De momento, carecen de estructura y no se presentarán a las elecciones, pero reclaman al PSC que impulse una plataforma electoral. Su portavoz es Carlos Losada, que fue director general de la Función Pública en 1993, cuando CiU gobernada con mayoría absoluta.

Y a la izquierda de todos estos nombres está Federalistes d’Esquerres, nacido en 2012. Comparten la necesidad de un pacto político con el resto de entidades, pero les diferencia una defensa cerrada de los valores federalistas y el carácter social de sus postulados.