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La crisis en el PSC por el 155 pone en riesgo la alcaldía de Terrassa

El alcalde y cinco concejales socialistas dimiten y la oposición mueve ficha para forzar un cambio de gobierno

Xavi Matilla (Terrassa en Comú) saluda Meritxell Lluís, esposa de Rull.
Xavi Matilla (Terrassa en Comú) saluda Meritxell Lluís, esposa de Rull.

El PSC podría perder una de sus más preciadas alcaldías, la de Terrassa, la cuarta ciudad catalana en tamaño y el segundo feudo más grande gobernado por los socialistas. Después de la dimisión de su alcalde, Jordi Ballart, el jueves por el descontento con la posición del PSC en el referéndum y en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, este viernes se sumó la dimisión de cinco concejales más que han decidido seguir el camino de Ballart. Esto deja a los socialistas en una posición muy débil –solo tienen nueve de los 27 concejales del pleno y de ellos seis serán nuevos- y los grupos de la oposición ya se están organizando para forzar un cambio en la alcaldía.

La ciudad de Terrassa se ha convertido en la máxima expresión de la crisis abierta en el seno del PSC por su apoyo al 155, que ha generado muchas críticas por parte de decenas de alcaldes y concejales que plasmaron su descontento en un manifiesto hecho público hace dos semanas. Uno de sus impulsores fue Ballart, que tiró la toalla el jueves, después de avisar hace unas semanas que dimitiría si su partido votaba la suspensión del autogobierno. Y pocas horas después hicieron lo mismo cinco de sus concejales: Noel Duque, Lluïsa Melgares, Rosa M. Ribera, Maruja Rambla y Jordi Flores. Otros alcaldes firmantes de ese manifiesto, como el de Castellar del Vallès, anunciarán su posición la semana que viene.

En un máximo de dos semanas debe celebrarse un pleno para investir el nuevo alcalde y los grupos de la oposición que pueden sumar mayoría absoluta –Terrassa en Comú, ERC, PDeCAT y CUP- ya se están moviendo para lograr un cambio. La alternativa la liderarían los comunes, la segunda fuerza más votada, a la que ERC y la CUP ya han confirmado que se sumarán. De hecho, entre los tres partidos hay buena sintonía y votan conjuntamente la mayoría de temas en los plenos. “El PSC está inhabilitado para gobernar, ahora toca un cambio porque existe una mayoría alternativa”, apunta Isaac Albert, líder local de ERC. En una línea parecida se expresa su homóloga de la CUP: “Terrassa necesita un cambio y esto no pasa porque gobierne el PSC".

Pero las tres formaciones de izquierda solo suman 11 concejales y necesitan el apoyo de los tres del PDeCAT para llegar a la mayoría absoluta necesaria. Los nacionalistas gobernaban con el PSC hasta el lunes, cuando Ballart rompió el pacto, y descartan reeditar el acuerdo con el nuevo candidato socialista. “No daremos apoyo a ningún líder socialista”, asegura Miquel Sàmper, líder del PDeCAT en Terrassa, que se muestra dispuesto a sumarse al tripartito de izquierdas. “Estamos en una situación excepcional y podemos ofrecer nuestra experiencia de gobierno”, añade. Pero antes de consumar un acuerdo los nacionalistas tendrán que limar rencillas con Terrassa en Comú. “Hace dos años CiU tuvo la oportunidad de apostar por un cambio en la alcaldía, pero eligió el PSC. Deberían reconocer que se equivocaron”, incide el líder de Terrassa en Comú, Xavi Matilla, que pide al PDeCAT “generosidad” y que apoyen el tripartito sin nada a cambio. “Es el PDeCAT el que debe demostrar que quieren un cambio y no solo cuotas de poder. Si quieren entrar en el gobierno, lo podemos negociar, pero es difícil por las diferencias de programa”, admite Matilla.

La renuncia de Ballart se oficializó este viernes en un pleno que empezó con la lectura de una declaración institucional de rechazo al encarcelamiento de los ocho exconsejeros del Govern, entre los cuales hay Josep Rull, exconcejal en Terrassa, y de apoyo a Lluís Puig (exconsejero de Cultura, actualmente en Bruselas con Puigdemont y vecino también de Terrassa) y Meritxell Lluís (concejal del PDeCAT en la ciudad y esposa de Rull).

Pacto roto en Sant Cugat

La inestabilidad también amenaza con adueñarse del Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès, uno de los más importantes en manos del PDeCAT. Esta formación y el PSC, que han gobernado juntos desde el pasado mes de enero, anunciaron ayer que dejaban en “suspenso” su pacto. Las bases de ambos partidos habían pedido la ruptura del acuerdo los últimos días por el clima político que se vive en Cataluña.

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