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La Cámara de Comercio de Barcelona revisa a la baja sus previsiones de crecimiento por el clima político

La pérdida de confianza empresarial rebaja en dos décimas, hasta un crecimiento del 2,5% del PIB, las previsiones para 2018

Turistas en el Barrio Gótico de Barcelona
Turistas en el Barrio Gótico de Barcelona EL PAÍS

La Cámara de Comercio de Barcelona ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento en Cataluña para el cuarto trimestre de este año y en 2018. Aunque mantiene una previsión del aumento del 3,1% del PIB en 2017, en los últimos tres meses del año la expansión bajará tres décimas, hasta el 0,5%. Las estimaciones para 2018 también se reducen en dos décimas, hasta el 2,5%. La principal razón, según el presidente de la Cámara, Miquel Valls, es la pérdida de confianza empresarial ante el clima político derivado del proceso independentista.

"Pedimos a los políticos, a todos, que asuman su responsabilidad, ya que son ellos los que nos han metido en esta situación mientras que el mundo empresarial ha conseguido superar una grave crisis económica", ha reclamado Valls. El presidente de la Cámara de Comercio ha afirmado que la fuga de empresas y la pérdida de inversión "son irreparables o costará mucho de recuperar". Valls ha recordado que la Cámara siempre se ha mantenido ajena a las decisiones políticas pero, siendo una entidad fundadora de la Mesa Independiente por el Diálogo, ha pedido que se encuentren las vías para evitar tanto una declaración de independencia como la aplicación del artículo 155. "La responsabilidad es solo de los políticos, que lo pagarán delante de la Historia", ha sentenciado.

El estudio sobre la coyuntura económica de Cataluña, que realiza la Cámara con la colaboración de la Universidad de Barcelona, el Banco de Sabadell y AQR-Lab, se centra en las previsiones de crecimiento del PIB catalán. La buena marcha de la economía en los dos primeros trimestres de 2017, según Valls, permite mantener la previsión de un crecimiento del 3,3%. Sin embargo, varias razones obligan a revisar a la baja la estimación de la expansión en el último trimestre. Por un lado, algunos indicadores como la caída del consumo, el impacto del precio del petróleo o la marcha de algunas empresas ya estaban presentes antes de la celebración del referéndum independentista del 1 de octubre. Sin embargo, Valls ha situado la confianza empresarial que ha caído especialmente en las empresas de más de 200 trabajadores, como una razón de peso para la revisión de las previsiones. Por otro, un goteo de traslados de sedes sociales a ciudades fuera de Cataluña que empezó con la biotecnológica Oryzon y que ya suma a más de 1.300 compañías, entre ellas entidades financieras como Banco de Sabadell o La Caixa, y empresas centenarias como Aguas de Barcelona o Codorniu, además de la mayor parte de las empresas cotizadas en el Ibex 35.

"El daño ya está hecho, muchas no volverán, esperamos que el mundo político sea consciente de las repercusiones que tiene en el mundo económico", ha lamentado Valls, apelando a la responsabilidad de las dos partes en conflicto. Aunque ha recordado que un cambio de domicilio no implica de momento un traslado de los centros de decisión, Valls ha asegurado que si eso se produce, se perderían inversiones que ya están empezando a moderar su crecimiento.

Sobre la revisión a la baja de las previsiones para 2018, la Cámara de Comercio plantea dos escenarios. En el primero, la incertidumbre se reduce en los primeros meses de 2018, con lo que el consumo y las inversiones se reactivan. Tanto las previsiones sobre el crecimiento del consumo privado como el público caen, cuatro y ocho décimas respectivamente, hasta el 2,3% y el 0,5%. Sobre el otro escenario, en el que el conflicto político se alarga o se agrava, Valls ha alertado de que habría un impacto negativo en las condiciones financieras y de crédito, que comprometería a la economía catalana.

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