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Un año condensado en una fotografía

El pabellón Mies van der Rohe acoge un proyecto de Michael Wesely, especialista en imágenes de larga exposición

Wesely instalando la cámara en el pabellón.
Wesely instalando la cámara en el pabellón.

De día y de noche, con gente y vacío, reluciente por el sol y encharcado por la lluvia: el pabellón Mies van der Rohe de Barcelona será fotografiado a lo largo de un año entero, sin interrupciones, por el artista alemán Michael Wesely (Múnich, 1963). No se trata de una serie de fotografías, sino de una única imagen captada con un tiempo de exposición de 365 días por una cámara fija, que se colocó el 12 de este mes, en la pared de cristal que separa el pabellón del jardín. “Fue David Chipperfield, ganador del premio Mies van der Rohe en 2011, quien me sugirió realizar una obra en este espacio. Él aconsejó colocar la cámara en la pared de ónix, pero hubiera sido demasiado invasivo y agresivo hacia la arquitectura del pabellón”, explica Wesely, que está trabajando en un proyecto similar en Berlín, inmortalizando la remodelación de la Galería Nacional.

El fotógrafo ha estado en Barcelona para instalar su equipo: una cámara analógica básica oculta en un paralelepípedo de aluminio, que le otorga un aspecto racionalista en línea con la estética del pabellón. “Tuvimos que llegar a un compromiso teniendo en cuenta las características del espacio y las más de 100.000 personas que lo visitan anualmente. El resultado plasmará la imagen de un año en la vida del pabellón”, añade Anna Ramos, directora de la Fundación van der Rohe, que mantendrá todas las actividades habituales, de modo que quedarán incluidas en la pieza.

Desde su perspectiva la cámara capta el espacio central de la célebre estructura arquitectónica concebida para la Exposición Universal de 1929, la explanada con sus arboles y la Font Mágica de Montjuïc en la lejanía. Por supuesto también captará los visitantes si bien su presencia no quedará visible “porque se mueven demasiado rápidos”, indica. “La actividad humana queda reducida a una sombra, a un rastro fantasmal, para recordarnos que tan solo somos huéspedes temporales de este planeta”, indica Wesely, que con sus fotografías de larga exposición explora conceptos como permanente y efímero, eterno y fugaz.

El artista, que con esta técnica ha inmortalizado construcciones icónicas como la Casa de Vidrio de la arquitecta italiana Lina Bo Bardi en Sao Paolo o la casa de Mies van der Rohe en Berlín, suele trabajar con tiempos de exposición que van desde un minuto en el caso de los retratos humanos, hasta tres años en el caso de su trabajo más dilatado, que recoge la construcción de un edificio. “Trabajo con tecnología analógica porque es más fiable y mucho más barata. Si utilizara una cámara digital, como hago a veces para los retratos de personas, tendría que estar pendiente de cualquier corte de electricidad o interrupción de Internet”, indica el fotógrafo que ha desarrollado un software para sacar retratos de cinco minutos, mezclando cinco imágenes de un minuto.

La imagen positivada en gran formato del pabellón se expondrá en 2019, en el mismo sitio donde ahora está situada la cámara. “La foto se exhibirá en un marco de vidrio para reforzar una vez más el juego de sombras y reflejos”, asegura Ramos. El proyecto, que forma parte de la conmemoración del centenario del movimiento arquitectónico de la Bauhaus, ha sido coproducido por el Goethe Institut que está buscando un espacio donde organizar una exposición individual de Wesely para acompañar la presentación de la imagen y de la publicación que explica el proceso creativo. “Nunca sé lo que encontraré exactamente al final, es parte del encanto de este trabajo”, concluye.