Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un alcalde contrario al referéndum: “Me han llamado traidor y cobarde”

Dos regidores socialistas relatan las presiones que viven para que colaboren con la Generalitat

La alcaldesa de L'Hospitalet, Núria Marín, habla con Carles Puigdemont y Ada Colau. Marta Pérez (Efe

“Dejad tranquilos a los alcaldes”, espetó la alcaldesa socialista de L’Hospitalet, Nuria Marín, a Carles Puigdemont el pasado lunes, cuando coincidieron en un acto institucional de la Diada. Fue una enmienda en toda regla al presidente de la Generalitat, que el viernes pasado había animado a los ciudadanos a que se encarasen por la calle con los regidores que no quieren ceder locales para la celebración del referéndum anunciado para el 1 de octubre.

“Al final, cada alcalde hará lo que considere oportuno”, le respondió Puigdemont, que fue alcalde de Girona, antes que presidente de la Generalitat. “Lo que le dije es lo que piensa mucha gente. No es mi caso, pero hay muchos compañeros y compañeras que lo están pasando mal”, explicó ayer Marín a EL PAÍS para referirse a la “presión” que están soportando los ediles que se niegan a colaborar con el referéndum ilegal. “Poner en el punto de mira a los alcaldes no arregla nada, solo sirve para echar más leña al fuego”, añadió la alcaldesa de L’Hospitalet.

“Me han dicho que soy un vendido, un cobarde, un cagado y un traidor... Un sociata de mierda... Me han sugerido que me vaya de Terrassa, que no me volveré a despertar, que soy un mal catalán, un imbécil, un indigno, un trozo de mierda y un maricón asqueroso”. Así se expresaba también ayer en su muro de Facebook el alcalde socialista de Terrassa, Jordi Ballart, para referirse a su experiencia. Y eso que él es uno de los regidores del PSC que ha mostrado mayor comprensión con el referéndum y ha asegurado que, aunque su Ayuntamiento no colaborará, si garantizará el “normal funcionamiento de la ciudad respetando a quien quiera votar y a quien no quiera hacerlo”. Pero incluso eso parece que ha servido de poco. “Se han metido con mi condición sexual y han traspasado el límite metiéndose con mi pareja y mis padres”, explica el alcalde en las redes sociales para referirse a los insultos que atribuye a una minoría. Ballart acaba reclamando calma a la ciudadanía.

“Hemos entrado en una realidad virtual en la que Puigdemont ha situado a los alcaldes y alcaldesas en el disparadero”, insistió Núria Parlon, alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, durante el acto celebrado anoche en esta ciudad en apoyo a los alcaldes socialistas. “Si esto no va de legalidad ¿De qué va?”, se preguntó Parlon antes de asegurar: “Estamos en nuestro derecho de no apoyar una salida unilateral y de no ceder los locales a la Generalitat”.

La dirigente del PSC precisó también que los ciudadanos no deben ir a las urnas ni siquiera con la intención de que no gane el el 1 de octubre. “El referéndum no tiene garantías y votar en según qué condiciones y qué formas no es democracia”, precisó la alcaldesa, que también realizó una predicción: “En los días que quedan vamos a recibir muchas presiones y por eso os pedimos que nos ayudéis”.

Críticas de Collboni

El acto se celebró en un teatro de Santa Coloma al que acudieron más de 500 personas. El escenario incorporó una pancarta con el hagstag que ha popularizado Marín: “Dejad tranquilos a los alcaldes y a las alcaldesas”. En el cónclave, participó también el secretario de política municipal del PSC y segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Jaume Collboni, quien insistió en el discurso oficial del partido. “Desde Barcelona al pueblo más pequeño de Cataluña los socialistas protegeremos a las instituciones y a los trabajadores públicos”, dijo el socialista, que orilló cualquier referencia a la discrepancia que mantiene con la alcaldesa Ada Colau en relación al 1 de octubre.

Collboni tampoco se privó de denunciar la presión del independentismo hacia los Ayuntamientos socialistas y afirmó con ironía que le conmovía la preocupación que Puigdemont estaba mostrando ahora por pedir la colaboración de los Ayuntamientos mientras, durante años, los entes locales se han sentido olvidados por la Generalitat a la hora de realizar políticas sociales y educativas. “Puigdemont y su gente instrumentalizan las instituciones”, insistió Collboni.

Más información