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Albanyà, más cerca de las estrellas

El Observatorio Astronómico que acoge permite ver los restos de una estrella muerta o los 150.000 soles del Cúmulo de Hércules

L'Observatori Astronòmic d'Albanyà.
L'Observatori Astronòmic d'Albanyà.

Más de 1.400 personas han contemplado ya la belleza del firmamento a través del Observatorio Astronómico de Albanyà (Alt Empordà) desde que se inauguró a principios de julio. El centro, automatizado y con instrumentos de última generación, dispone del mayor telescopio de las comarcas de Girona y está pensado para la divulgación y para la investigación científica.

El observatorio, desde el que se pueden contemplar galaxias, nebulosas, estrellas, planetas y toda la riqueza del firmamento, está en las instalaciones del Camping Bassegoda Park, un camping familiar cuyos propietarios son los promotores del proyecto. El ideólogo es Pere Guerra, informático de 31 años que pasó su último curso en Harvard. Aprovechó su estancia en EE UU para profundizar en su pasión por la astronomía, de la mano de antiguos alumnos astronautas. A su regreso a Roses, en 2010, huyó de la contaminación lumínica para buscar “cielos oscuros”. Los encontró en Albanyà, pueblo con menos de 140 habitantes y 94 kilómetros cuadrados de bosques, donde su hermano, licenciado en ADE y empresario, había adquirido un camping en 2005.

Los hermanos se esfuerzan desde entonces para desestacionalizar el camping y cumplir el sueño de Pere: “Tener cerca de casa el observatorio que no tuvo en su infancia”. La idea también sedujo al municipio, y el Ayuntamiento apostó por invertir en la reducción de la contaminación lumínica. En el Bassegoda Park, se fijaron en seguida en el potencial de la zona y organizaron actividades relacionadas con la astronomía. En 2015, recibieron una certificación de la Fundación Starlight (apoyada por la UNESCO) que lo convirtió en el primer campamento de la península acreditado con esta distinción.

Buscando al mejor fotógrafo para certificar la calidad excepcional del cielo, Pere dio con Juan Carlos Casado, presidente del Observatorio. Casado, un vasco afincado en el Alt Empordà, es profesor de informática aplicada, imagen y fotografía digital y astronomía. Reconocido internacionalmente, colabora con el Instituto de Astrofísica de Canarias y la NASA ha publicado 45 de sus fotografías. Participa en multitud de proyectos; uno de los últimos, Galactica, en el que los colaboradores realizarán miles de fotografías que, integradas, formarán la imagen más detallada de la Vía Láctea en el espectro visible.

Los esfuerzos de empresarios, astrofotógrafos y el municipio dieron su fruto y este verano Albanyà ha sido distinguido con el sello de la International Dark Association (IDA) —organización de Estados Unidos fundada por astrónomos de todo el mundo—, lo que le ha convertido en el primer Parque Internacional del Cielo Oscuro del Estado. Esto explica por qué se ha detectado la Graellsia isabelae, una mariposa que huye de la luz, porque la mata, y que solo habita en lugares con una calidad de cielo nocturno excepcional.

Turismo y divulgación

El edificio del observatorio es a prueba de terremotos para evitar que el telescopio se desequilibre ni un milímetro. Sus promotores han adquirido las piezas del telescopio en diferentes partes del mundo: la óptica en EE UU, la montura en Italia y la cámara en la República Checa. Los 406 milímetros de diámetro del objetivo hacen que capte 3.364 veces más luz que el ojo humano, y que aumente en la misma medida su potencia. El observatorio dispone de otros dos telescopios más pequeños para observar el cielo desde diferentes puntos.

Decenas de campistas participan cada noche en un “bautismo astronómico” y permanecen más de una hora en las gradas exteriores del observatorio para contemplar el cielo desde una gran pantalla que muestra las imágenes que el telescopio manda a un ordenador. Todo ello al son de una banda musical compuesta especialmente para la ocasión por Pep Sala, exmiembro de Sau. Los promotores buscan un turismo astronómico, que creen más respetuoso que otros con el medio ambiente.

En invierno se prevé que, además de atraer a escolares de primaria y secundaria, sea usado para investigación científica. Pere Guerra explica que, desde cualquier parte del mundo, con una contraseña, todo aquel que quiera y lo necesite podrá contemplar el cielo nocturno cuando en su país sea de día, también podrá alquilar el observatorio por horas y teledirigirlo de forma remota.