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La tibieza de Colau ante los ataques al turismo indigna a los empresarios

La empresa pública de transportes denuncia los daños a un autobús turístico cuatro días después

El autobús turístico asaltado en Barcelona.
El autobús turístico asaltado en Barcelona.

El ataque de un grupo cercano a la CUP contra un autobús turístico en Barcelona, el pasado jueves, y la tibia respuesta del Ayuntamiento de Ada Colau desató ayer un clamor contra la “turismofobia” en la capital catalana. En la víspera de otro verano de récord de visitantes, los empresarios del sector criticaron en una dura carta las manifestaciones públicas contra el turismo, mientras la oposición acusó abiertamente a la alcaldesa de fomentar el rechazo a una actividad clave en la economía de la ciudad. El Consistorio, a través de la empresa de transportes, ha tardado cuatro días en denunciar los hechos.

Arran, una de las facciones más radicales del anticapitalismo, reivindicó el ataque y no descartó nuevas acciones similares, que enmarca en la lucha contra la sobreexplotación turística. En el vídeo del ataque se puede ver a varios encapuchados que paran el vehículo cerca del Camp Nou, le pinchan una rueda y le hacen una pintada: “El turismo mata los barrios”. El autobús turístico es un servicio de la empresa pública Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) y movilizó 5,3 millones de pasajeros en 2015.

El incidente trascendió el sábado y fue el domingo a medio día cuando la alcaldesa condenó los hechos vía Twitter. Quien dio la cara ayer por parte del gobierno municipal fue su socio del PSC y ahora alcalde interino Jaume Collboni, precisamente el único concejal del Ayuntamiento que el sábado condenó el ataque. El líder socialista anunció ayer que TMB ha llevado los hechos al juez y cuantificó los daños en 1.842 euros.

Collboni expresó la “condena rotunda a cualquier acto vandálico” y anunció “tolerancia cero con cualquier ataque a las personas o las cosas en la ciudad”. “Estos brotes de turismofobia son xenofobia”, agregó para después exigir a la CUP, con tres ediles en Barcelona, “que denuncie de forma explícita la violencia.

Los reproches por parte del Ayuntamiento o de la Generalitat hacia la CUP han sido mínimos. Los anticapitalistas sostienen el Gobierno catalán en pleno proceso independentista y sus votos son indispensables para Colau dada su minoría en el pleno del Consistorio.

El mensaje de Collboni fue recibido con frialdad por parte del sector turístico. Hace un mes, la Cámara de Comercio, Pimec y varias asociaciones empresariales dieron un primer toque de atención a Colau por su gestión del turismo. En el pleno del órgano consultivo creado por la alcaldesa para debatir el futuro del turismo en la ciudad, presentaron un manifiesto alertando sobre “los planteamientos radicales”. Ayer, con una carta aún más contundente, casi una treintena de asociaciones volvió a expresar sus temores.

La Cámara de Comercio y Pimec no figuran en esta carta pero sí están todos los ejes comerciales de la ciudad —sean turísticos o de barrio—, el Gremio de Hoteles, el de apartamentos turísticos y de restauradores. Piden a la alcaldesa que “se produzca una condena firme, contundente y activa” contra el ataque.

Tardía condena

Las asociaciones creen que no se trata de un hecho aislado, como asegura el Consistorio. Telecinco adelantó ayer otros vídeos en los que se ve a encapuchados pinchando ruedas de bicicletas de alquiler —algo de lo que el Ayuntamiento dice no tener conocimiento—, lo que se suma a pintadas en hoteles y mensajes invitando a los turistas a irse de la ciudad. Los empresarios están “preocupados como consecuencia de los sucesivos ataques y actos vandálicos que sufre la actividad turística” en Barcelona, y ven en peligro la imagen de la ciudad construida tras muchos años de colaboración público-privada.

La tardía condena por parte del Ayuntamiento también desató una tormenta política. La oposición ve intención de esconder el ataque y responsabilizan a Colau de lo que no dudan en tachar de “turismofobia”. “Cuando ocultas actos vandálicos en el fondo los estás justificando”, criticó el exalcalde Xavier Trias y líder del PDeCAT en el Consistorio. El concejal de Turismo, Agustí Colom, no fue capaz de explicar por qué no fue informado de los hechos hasta el viernes a mediodía y aseguró que lo investigará.

Desde Ciutadans, Carina Mejías culpó a Colau de ser “responsable de alimentar un discurso, el de la turismofobia”. Alfred Bosch, el presidente de ERC en el Ayuntamiento, afeó la tardanza en rechazar el ataque. La líder de la CUP en la capital catalana, María José Lecha, polemizó en Twitter con el consejero de Empresa, Santi Vila (PDeCAt), que dijo que hoy presentará una denuncia contra los hechos y prevé personarse una vez que se abran diligencias.

Vila pidió “tolerancia cero contra la turismofobia” y la anticapitalista le respondió: “¡Tolerancia cero al barricidio! ¿Es tolerable la expulsión de los vecinos, el desarraigo y el monocultivo económico?”.