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Un antídoto frente a Amazon

El Foro Edita Barcelona pone en valor el factor humano para crear y vender libros en tiempos de 'marketing' y tecnologías

Maarten Asscher (izquierda), James Daunt, Antonio Ramírez y Nicolas Vivès, ayer en el debate.
Maarten Asscher (izquierda), James Daunt, Antonio Ramírez y Nicolas Vivès, ayer en el debate.

Suele olvidarse que el mundo del libro, en toda su cadena, está sustentado, en el fondo, en sentimientos, reacciones y relaciones bien humanas. Y ese fue ayer el cordón umbilical de las sesiones del segundo Foro Edita Barcelona, que, bajo el reto Viaje al 2030 abordó desde el por qué los niños dejan de leer a los 12 años al futuro de las librerías. En esta última sesión quedó claro que el factor humano es clave: “Podemos coexistir con Amazon porque no podrá nunca hacer frente a nuestra conexión humana, personal, con el lector”. Lo dijo James Daunt, desde 2011 artífice del milagro de reflotar Waterstones, 275 librerías en el Reino Unido e Irlanda, la cadena del sector más grande de Europa. “Hemos vuelto atrás, a la esencia del librero: ir al corazón de los barrios y de sus gentes porque los lectores necesitan ser aconsejados y encontrarse con otros lectores, haciendo comunidad; si lo hacemos ganaremos su fidelidad y así hemos salido de los números rojos”, dijo el director gerente de Daunt Books (su media docena de librerías propias) & Waterstones.

En un país sin precio fijo para el libro —“Gran Bretaña es el ejemplo de lo que no hay que hacer: somos un desastre en apoyo público en lo cultural, lo educativo y el empleo”— precisamente el factor precio “solo es importante si se pierde la confianza de esos lectores; nosotros ofrecemos eso: hacemos que el libro que tiene en sus manos sea especial para él, podemos garantizarle que se sentirá bien al leerlo; Amazon igual se lo da más barato, pero con ellos ese libro ha perdido ese valor”. Lo asegura quien ha logrado que sus librerías no sean homogéneas: “Compartimos logísticas, pero cada director de centro debe personalizar sus adquisiciones y apuestas; la única condición que les pongo es que los libros que se quedan los deben vender”. Admite que despidió a la mitad de sus directores, pero hoy las devoluciones en Waterstones han bajado del 25% al 4% (en España, son del 30,1%).

La 'amenaza' latinoamericana

“El mercado editorial sudamericano superará, y antes de 2030, al español; será un giro absoluto y modificará el enfoque de contenidos porque no importará dónde estén; no hay ya fronteras”. Así de contundente se mostró, en el foro que promueven el Gremio de Editores de Cataluña y el Máster en Edición de la UPF, José Calafell, desde 2012 delegado del Grupo Planeta para América Latina. Coincidió con él Oriol </CS><CS8.6>Castanys, gerente de Anagrama: “Es de las zonas de mayor crecimiento potencial por economía e índice de escolari-zación; le disputará a España su centralidad en la edición en castellano; urge un mercado común cultural y comunicativo”. Sólo hay un ralentizador de ese proceso que pintaron irreversible: “La fragilidad de la distribución”, avisó Consuelo Sáizar, exdirectora general de Fondo de Cultura Económica.

“En librerías de nuestro tipo debemos calmar el tempo editorial de novedades y devoluciones, nosotros hacemos una rotación más lenta y seleccionamos muchísimo: los FNAC ofrecen 750.000 referencias; nosotros, 140.000: le hemos de explicar a los lectores por qué apostamos por esos y aun así no dejarles solos frente a ellos”, recomendó Nicolas Vivès de Ombres Blanches, de Toulouse, librería de culto para el director y cofundador de la barcelonesa La Central, Antonio Ramírez, coordinador de la mesa, que disfrutaba con lo que oía. Y más cuando el holandés Maarten Asscher, de la librería-editorial independiente Athenaeum Boekhandel de Ámsterdam (51 años de vida, siete millones de euros de facturación, cuatro centros, algunos muy céntricos), se quejó del turismo y sus efectos (subida de los locales): “Son un obstáculo para los lectores que quiero en mis librerías, donde buscamos islas de intelectualidad y en cambio estamos rodeados por un circo; el reto está en asegurar las librerías físicas”.

En cualquier caso, nadie sabe qué se venderá bien. “Es una coincidencia azarosa entre las obsesiones privadas del escritor y las necesidades públicas de la sociedad en ese momento”, dijo Javier Cercas, que departió sobre su relación con los editores con el presidente de la patronal, Daniel Fernández. Necesarios porque “nosotros no tenemos entrenadores como los deportistas”, sólo les afeó que algunos “no acepten la intermediación del agente literario, que a mí me sirvió para ordenar papeles e ideas cuando Soldados de Salamina”, dijo en velada alusión a su etapa en Tusquets.

En una mesa posterior (Por qué vende un libro que vende), ni Núria Tey (editora de Falcones a Ken Follett, de Marie Kondo a Albert Espinosa, en Penguin Random House Grupo Editorial) tenía la fórmula: “Los ciclos de género van y vienen... La clave está en la necesidad o la suerte de crear tendencia; en cualquier caso, el marketing solo no vende: se necesita siempre una buena historia”.

Descubrir historias es lo que se hace de dos a cuatro años, etapa crucial para que el niño adopte el hábito lector, según sostuvo horas antes Sebas G. Mouret, influyente youtuber en lo literario, que apuesta por “desmitificar el objeto libro: tenerlos físicamente en casa y predicar con el ejemplo”. ¿Y a los 12 años, cuando lo dejan? “Hay que buscar guías extraordinarios como en mi caso fue Harry Potter y, sobre todo, respetar la elección, sea la que sea; hay que escucharles”. El factor humano.