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La bici se acelera en Barcelona

El aumento de los desplazamientos a pedales se triplica en un año mientras crece la red de carriles

Carril bici en la plaza Tetuán de Barcelona.
Carril bici en la plaza Tetuán de Barcelona.

A según qué hora en según qué carril bici, hay atasco, pese a que la red ha crecido un 20% en año y medio. O puedes haber problemas para aparcar, pese a que hay 25.000 anclajes en la calle. Dos indicadores de que la bici en Barcelona va como un tiro. En 2016, los desplazamientos en bicicleta aumentaron un 14%, hasta 167.000 diarios. El triple del crecimiento que venía experimentando en los últimos años.

La bicicleta vive un momento dulce en la capital catalana. La apuesta del gobierno de la alcaldesa Ada Colau de triplicar la red ciclable —ha sumado 25 kilómetros en lo que va de mandato y ha licitado las obras para construir otros 62— tiene mucho que ver con el aumento de la infraestructura, pero no es el único motivo. La ciudad comenzó a hacer algún carril en los años 90 del siglo pasado —¡en calles con adoquines y restos de raíles de los antiguos tranvías!— pero el gran punto de inflexión lo marcó, en 2007, el Bicing, la bicicleta pública. Comenzó con 600 y ahora son 6.000.

Colau, pues, no ha hecho más que apretar el acelerador en una ciudad que lo tiene todo para moverse en bici: un clima agradable; una orografía amable, excepto contados barrios; distancias manejables; una ciudadanía con amplios sectores concienciados en materia de sostenibilidad...

A veces la pregunta es por qué la ciudad ha tardado tanto en ponerse a pedalear masivamente. De hecho, pese a los indicadores de crecimiento, los desplazamientos a pedales apenas son algo más del 2% del total, a años luz del 40% del transporte público, el 26% de los coches o el 32% que se hace andando. “Es la modalidad que más está aumentando, pero el porcentaje todavía es muy reducido, tenemos mucho margen para crecer”, subraya la concejal de Movilidad, Mercedes Vidal.

En realidad, recuerda Vidal, lo que se está haciendo “es seguir la hoja de ruta que es el Plan de Movilidad Urbana, aprobado durante el mandato pasado”, con CiU en el ejecutivo. El plan se fija como objetivo alcanzar el 2,5% de cuota en 2018. “Es esencial pasar de la idea de hacer carriles en determinados ejes a contemplar una red en su totalidad, para que todo el mundo tenga un carril cerca de casa y de su hipotética destinación”, dice. Y, ampliando la red, se crea demanda y más bicis pacifican el resto del tráfico, en un círculo virtuoso.

Entre los veteranos del sector está Pere Serrasolses, de la cooperativa Biciclot, que este año celebra el 30 aniversario. De los que protestaban hace 30 años “para conseguir algún día una ciudad ciclable”. Entre los motivos del éxito, no olvida la red construida hasta ahora —también con los gobiernos socialistas y el ex alcalde Xavier Trias—, el Bicing “que pese a los recelos iniciales del sector, visto en perspectiva ha sido una buena herramienta” y la crisis, “que más allá de cuestiones económicas y de ahorro, ha hecho que mucha gente se replanteara cosas y se pusiera a pedalear”.

Desde el BACC, una de las entidades de referencia en bici urbana, Carles Benito atribuye el salto “a la red, que genera un efecto bola de nieve”, pero también “a que hay más cultura, tiendas, eventos...”. Benito celebra “el despliegue de la red, los carriles mar-montaña” y “la regulación de los vehículos de movilidad personal, como los segways, que tendrán que ir por carril bici”.

Sobre los carriles nuevos también hay objeciones. Las plantean Albert Garcia, de Amics de la Bici, y Esther Anaya, investigadora en movilidad ciclista del Imperial College de Londres. Ambos convienen en que los carriles bidireccionales que se están haciendo son demasiado estrechos. “Ninguna otra ciudad los hace”, dice Anaya, que aplaude otras políticas, como “los datos que se están colgando en abierto, que permitirán a las universidades hacer estudios” que quizás la Administración no tiene dinero para hacer.

Quien es un entusiasta de la movilidad en bici en Barcelona es el editor de la revista Ciclosfera, Rafa Vidiella. “Comparado con Madrid esto es una maravilla”, aplaude y resalta que el perfil de los ciclistas en Barcelona es muy transversal: “Ves señores de traje, modernos, familias, niños”. “Y hay madurez, no es casualidad que Barcelona sea la ciudad del mundo con más Brompton, una bici que cuesta 1.200 euros”. Efectivamente, con 20.000 de estas bicicletas plegables, la capital catalana es líder en el mundo en Brompton por habitante.

Los ‘peros’: indisciplina, robos, aparcamiento

La indisciplina de los ciclistas, los robos de bicicletas (no hay datos oficiales) y los aparcamientos en las calzadas que está eliminando la construcción de nuevos carriles son pegas que los expertos consultados señalan. Quienes denuncian la falta de disciplina son peatones y taxistas. Carles Fernández, secretario general del Sindicato del Taxi, denuncia que hay “un problema de indisciplina viaria con las bicis, utilizan el carril bus-taxi cuando no pueden y hay cierta permisividad”. Otro cantar son las bicis por las aceras: la ordenanza prevé prohibirlo, pero el gobierno ha aplazado la decisión a la espera de triplicar la red de carriles. Sobre el malestar en calles concretas por los aparcamientos que se eliminan cuando se sustituyen por carril bici, el Ayuntamiento responde que son solo 600 plazas de 130.000.