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Más de 65.300 niños están en lista de espera para una visita al especialista

Los menores que aguardan una prueba diagnóstica han aumentado un 44% en solo seis meses

El Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.
El Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

Las listas de espera infantiles en la sanidad catalana poco o nada tienen que envidiarle a las cifras globales de demoras que maneja el Departamento de Salud. Los niños también tienen que esperar más de tres meses para una visita al cardiólogo, dos y medio para una ecocardiografía o más de cuatro meses para una intervención del sistema nervioso central. Según los datos de Salud recogidos por el Síndic de Greuges, Rafael Ribó, en su Informe de la infancia 2016, 65.290 niños aguardaban, a junio de 2016, una visita al especialista, lo que supone un 13,6% más que en diciembre de 2015. Asimismo, la lista de espera para una prueba diagnóstica creció en el mismo período un 44%, alcanzando los 3.781 menores en espera a principios de verano. Además, 13.218 menores tienen pendiente una intervención quirúrgica (un 9% más que a finales del año pasado).

Según las últimas cifras de Salud, 552.113 personas esperaban una visita a consultas externas el pasado junio. Los pacientes en espera se habían reducido un 16% con respecto a diciembre de 2015 pero las demoras en algunas especialidades superaban los 90 días máximos estipulados por ley —en cardiología la espera media era de 95 días; en ginecología, de 212; en oftalmología, de 111; en traumatología, de 96; y en urología, de 98.

Sin embargo, al focalizar el análisis en la lista de espera infantil, la fotografía que se extrae es mucho menos halagüeña. Para empezar porque, lejos de seguir la estela del cómputo global y reducirse entre diciembre de 2015 y junio de 2016, la lista de espera infantil crece un 13,6% en ese tiempo. Las demoras para alergología (127 días de media), neurología (95), cardiología pediátrica (106), rehabilitación (126 días), cirugía maxilofacial (99) y oftalmología (93) están muy por encima del máximo legal.

En pruebas diagnósticas sucede más de lo mismo. Mientras en el global de Cataluña las personas en espera (138.606 pacientes) se redujeron casi un 5% en los primeros seis meses del año, entre el colectivo infantil, los niños que aguardan una prueba médica aumentaron un 44%. Aunque el tiempo medio de espera está por debajo del estipulado por ley (también 90 días), los mayores retrasos se registran en ecocardiografías (76 días de espera media), polisomnogramas o pruebas del sueño (83 días) y pruebas de esfuerzo (89 días).

Según Salud, también 161.730 personas esperan en junio una intervención quirúrgica, un 3% más que en diciembre de 2015. Pero de nuevo, entre el colectivo infantil, el aumento es más significativo en el mismo período: se registraron 13.218 niños en espera a principios de verano, un 9% más que a finales de 2015. Excepto cirugía cardíaca, que tiene una espera media de dos meses, las demás intervenciones que recoge el Síndic en su informe superan los 100 días de espera media: las operaciones dentales (175 días de media), reparaciones de hernias umbilicales (170), escisiones de lesión cutánea (177) y operaciones del tubo digestivo (127) son algunas de las intervenciones que registran las mayores demoras.

En su informe, el Síndic reprocha a Salud que no haya cumplido sus recomendaciones, que pasaban por “establecer la condición de niño como un criterio de priorización en el acceso de los pacientes a las prestaciones sanitarias” y “estudiar la conveniencia de establecer términos máximos garantizados para niños para los procedimientos que afectan más a su salud”. Salud, sin embargo, alega, según el informe, que no es “necesaria” la medida de que el hecho de ser niño sea un criterio de priorización, ya que los tempos y la preferencia responden a criterios clínicos. Asimismo, el Departamento señala que los niños ya cuentan con tiempos máximos garantizados para las intervenciones más urgentes (45 días para procesos oncológicos y 90 para cirugía cardíaca, al igual que en los adultos).

Saturación en salud mental

 El Síndic también hace referencia a las demoras en el acceso a los centros salud mental infanto-juvenil (CSMIJ). Entre 2010 y 2015, los niños atendidos en los CSMIJ aumentaron casi un 30%. “Actualmente, por cada 1000 niños se atienden 10 más que hace cinco años”, señala Ribó en el informe. Lo que no se puede saber, porque Salud no tiene datos, es la lista de espera para acceder a un CSMIJ.

El Síndic, no obstante, sospecha que el aumento de demanda no ha ido acompañado de los recursos suficientes para afrontar este incremento: “El número de pacientes atendidos ha ido acompañado de un aumento del número de visitas , pero también de una reducción del número de visitas por paciente, por lo que la intensidad del tratamiento se ha visto afectada negativamente por el crecimiento de la demanda atendida”, sostiene el Defensor del Pueblo catalán. Las visitas por paciente han pasado de 6,5 en 2010 a 5,9 en 2015.